OCEÁNICO Y DE MONTAÑA: CLIMA Y ACTIVIDAD ECONÓMICA
2. El Clima como Condicionante de las Actividades Humanas
El clima no es solo un fenómeno físico, sino que dicta las posibilidades económicas de cada región:
Dominio Oceánico
La abundancia de agua favorece una vegetación exuberante (bosques caducifolios de robles y hayas y prados verdes). Esto ha permitido una especialización en la ganadería bovina (leche y carne) y una explotación forestal intensiva. En la agricultura, se limita a cultivos que toleran bien la humedad, como el maíz, la patata o el forraje. Además, el relieve y el caudal regular de los ríos han facilitado históricamente la generación de energía hidroeléctrica.
Dominio de Montaña
Históricamente, la vida en la montaña era de subsistencia, basada en la ganadería trashumante y la explotación de la madera. Sin embargo, hoy el clima frío es un recurso económico clave gracias al turismo de nieve (estaciones de esquí) y al turismo de naturaleza/aventura. La nieve actúa además como un «embalse natural», acumulando agua que se liberará en primavera para el riego y consumo de las zonas bajas.
3. Impacto Climático de la Actividad Humana
La intervención humana está alterando el equilibrio de estos dominios, aumentando su vulnerabilidad:
Cambio Climático
Es la mayor amenaza. En la montaña, se observa una reducción de la capa de nieve y el retroceso de los glaciares (Pirineos), lo que compromete la viabilidad de las estaciones de esquí y la reserva hídrica nacional. En el dominio oceánico, el aumento de la temperatura y la irregularidad de las lluvias pueden alterar la composición de los bosques y favorecer los incendios forestales.
Presión Antrópica Directa
La deforestación para pastos o infraestructuras aumenta el riesgo de inundaciones y deslizamientos de ladera al perderse la protección de la vegetación. La urbanización de áreas sensibles y la construcción de grandes infraestructuras de transporte fragmentan los hábitats.
Medidas de Adaptación
Es urgente una gestión sostenible: fomentar energías renovables, proteger ecosistemas de alta montaña mediante Parques Nacionales y realizar una planificación urbanística que respete las dinámicas naturales y los riesgos de fenómenos extremos (tormentas, aludes).
MEDITERRÁNEO Y SUBTROPICAL: CLIMA Y DESAFÍOS HÍDRICOS
2. El Clima como Condicionante de las Actividades Humanas
El clima dicta qué podemos producir y cómo vivimos, obligando al ser humano a adaptarse:
Dominio Mediterráneo
- Agricultura: La falta de agua en verano condiciona los cultivos. Tradicionalmente domina la trilogía mediterránea (trigo, vid, olivo). No obstante, el clima soleado ha permitido el desarrollo de una agricultura de regadío intensivo (frutas y hortalizas) muy competitiva, aunque dependiente de embalses y trasvases.
- Turismo: Es el motor económico. El «turismo de sol y playa» aprovecha la elevada insolación y las escasas lluvias estivales, concentrando la población y los servicios en el litoral.
Dominio Subtropical
- Agricultura Especializada: Gracias a la ausencia de heladas, Canarias destaca en cultivos tropicales como el plátano, el tomate y el aguacate.
- Turismo de Invierno: Su clima primaveral constante lo convierte en un destino turístico único en Europa durante todo el año, permitiendo una actividad económica desestacionalizada.
- Agua: La escasez crónica ha obligado a desarrollar técnicas ingeniosas como las galerías de agua y, actualmente, la desalinización.
3. Impacto Climático de la Actividad Humana
Nuestras acciones están alterando estos climas, aumentando los riesgos ambientales y poniendo en peligro la sostenibilidad:
Cambio Climático y Desertificación
El aumento de las temperaturas y la mayor irregularidad de las lluvias están intensificando la aridez. En el Levante y el sur, el riesgo de desertificación es crítico debido a la pérdida de suelo fértil y al avance del clima estepario.
Estrés Hídrico y Sobreexplotación
La demanda masiva de agua para el regadío intensivo y el turismo ha llevado a la sobreexplotación de acuíferos y a conflictos territoriales por el agua. En Canarias, la intrusión marina (salinización) amenaza las reservas subterráneas.
Fenómenos Extremos
La actividad humana amplifica el impacto de las DANAs (gotas frías), que provocan inundaciones catastróficas en el Mediterráneo, agravadas por la urbanización excesiva en zonas inundables. También aumenta la probabilidad de grandes incendios forestales y episodios de calima.
Políticas de Adaptación
Es urgente transitar hacia un modelo sostenible: mejorar la eficiencia del riego, proteger los suelos, ordenar el territorio de forma responsable y fomentar la desalinización con energías renovables para mitigar estos efectos.