La Novela en la Generación del 98: Baroja, Unamuno y Azorín
Bajo el marbete «Generación del 98» se esconde uno de los conceptos más polémicos de la historia literaria moderna. Hay quien defiende la existencia de una auténtica generación de autores diferenciada que cumple los requisitos básicos para poder ser considerada como tal:
- Nacimiento en fechas cercanas.
- Formación intelectual semejante.
- Relaciones personales y participación en actos colectivos (como el homenaje a Larra ante su tumba).
- Existencia de un acontecimiento generacional que los une (el Desastre del 98).
- Presencia de un guía (Unamuno).
Sin embargo, también se debe atender a toda una serie de críticos que niegan la posibilidad de tal generación, quienes llaman la atención sobre el hecho de que en la propia época no se les reconocía como grupo independiente y sencillamente se les apodaba despectivamente “modernistas”. Sea como sea, y aunque el concepto es controvertido, nadie duda de la existencia de un grupo de autores con preocupaciones coincidentes.
Miembros principales de la Generación del 98
En la Generación del 98 se introducen siempre los siguientes nombres:
- Miguel de Unamuno
- Pío Baroja
- Azorín (José Martínez Ruiz)
- Ramiro de Maeztu
Los tres primeros son importantes narradores; Maeztu, más dedicado al ensayo.
Rasgos Temáticos y Estilísticos Comunes
La narrativa del 98 se caracteriza por:
- Relevancia de las preocupaciones existenciales: El sentido de la existencia, la esencia del hombre, la divinidad, la fe y la inmortalidad.
- Desengaño y el «Tema de España»: Desengaño por la situación intelectual, social, cultural y económica de la España del momento. Se trata del tan citado «tema de España», cuya solución pasaba, a juicio de los autores, por el cambio ideológico y de mentalidad de todos los españoles. Algunos de ellos hallarían en la sencillez y sobriedad del carácter castellano el camino a seguir.
- Visión subjetivista de la realidad: Todos los problemas (culturales, sociales, etc.) pasarán a través del tamiz del alma inconformista del autor.
- Características de estilo: A pesar de las diferencias personales, se pueden señalar como características comunes la voluntad de pulir los excesos del esteticismo modernista o los largos períodos del realismo, la tendencia hacia el lirismo en las descripciones, y el gusto por las palabras inusuales pertenecientes a nuestro acervo lingüístico.
Los Grandes Novelistas del 98
Miguel de Unamuno
Filósofo, ensayista, dramaturgo, poeta y novelista, Unamuno es una de las figuras más relevantes de la literatura española del siglo XX. Crea una narrativa cargada de problemas que afectan al interior del ser humano, de expresión de conflictos interiores. Temas como la propia personalidad, la identidad, la fe o la inmortalidad le preocuparon hondamente.
Sus novelas no se basan en el desarrollo tradicional de una compleja estructura narrativa, sino que se centran sobre todo en el desarrollo de amplios diálogos, ágiles vehículos de las tensiones y del ritmo narrativo.
Obras principales de Unamuno:
- Niebla
- San Manuel Bueno, Mártir
- La tía Tula
Azorín (José Martínez Ruiz)
Cultivó un tipo de novela ajeno a la tradición decimonónica. Se manifiesta en su narrativa la obsesión por el paso del tiempo, mientras se recrea en la ausencia de un auténtico ritmo de la historia. Su narrativa tiene mucho de ensayístico y se encuentra repleta de personajes en los que domina la abulia, el hipercriticismo y el rechazo de la realidad.
Estos personajes llevarán a cabo largas reflexiones tras las que se enmascaran muchos pensamientos del autor. Su prosa de frase breve, ritmo muy marcado y adjetivación impresionista, reflejan una clara voluntad de estilo.
Obras principales de Azorín:
- La voluntad
- Antonio Azorín
Pío Baroja
Autor de una extensísima obra narrativa. Casi todas sus novelas están concebidas de una manera similar. Sus personajes son inadaptados que, con cierta dosis inicial de energía, intentan cambiar las cosas, pero muy pronto la realidad los derrota y los lleva a un estado de extravío y tedio existencial, de inacción y nihilismo. Inconformes, antisociales y marginales, los protagonistas barojianos son modelo de antihéroes.
Estos personajes, que con mucha frecuencia encarnan la ideología del escritor, deambulan dando lugar a una sucesión de escenas, anécdotas o secuencias. Se trata de una sucesión de novelas cortas en las que el nexo de unión es el protagonista. Los personajes secundarios, en cambio, a pesar de su elevado número, carecen de relieve y no pasan de personajes bastante planos. Esta sucesión de espacios y tipos produce una narración de gran dinamismo y agilidad.
Rasgos distintivos de la narrativa barojiana:
Aparte de este modo de construir, tres rasgos son denominador común de su quehacer literario:
- El predominio de la acción con respecto a la mera descripción.
- La abundancia de digresiones sobre los temas que más preocupan a Baroja (el tema de España, la religión, la moral, las costumbres…).
- La descripción rápida e impresionista de ambientes en los que se capta la ruindad social, la inmoralidad y la mezquindad.
En el estilo, es preciso remarcar su preferencia por la frase corta y su agilidad a la hora de elaborar diálogos.
Obras principales de Baroja:
- El árbol de la ciencia
- Zalacaín, el aventurero
- La busca