La Segunda República Española: Proclamación, Reformas y Polarización Política

El nuevo régimen republicano supuso una oportunidad perdida para democratizar y modernizar el Estado mediante reformas económicas y sociales. Sin embargo, nació en un contexto internacional difícil marcado por la crisis del 29. Finalmente, la oposición se alzaría en armas en 1936.

1. Proclamación de la II República

En 1930, el general Dámaso Berenguer pretendía restaurar la Constitución de 1876, pero las fuerzas contrarias a la Monarquía comenzaron a organizarse. En agosto firmaron el Pacto de San Sebastián y se formó un Comité Revolucionario. En octubre, el PSOE y la UGT decidieron participar.

Para el 15 de diciembre de 1930 estaba prevista una insurrección que instauraría la II República. Adelantándose a los planes, el 12 de diciembre los capitanes Fermín Galán y García Hernández se sublevaron en Jaca y proclamaron la República. El gobierno aplastó la sublevación.

Berenguer dimitió en febrero de 1931 y se formó un gobierno presidido por Aznar, con el objetivo de convocar elecciones. En las elecciones del 12 de abril, los candidatos republicanos y socialistas vencieron en los principales núcleos urbanos. Alfonso XIII se exilió. Así, el 14 de abril de 1931 se proclamó la II República.

2. Gobierno provisional y Constitución de 1931

El 14 de abril se formó un Gobierno provisional presidido por Alcalá Zamora, donde estaban representados todos los partidos del Pacto de San Sebastián.

El gobierno se dedicó a un programa intenso de reformas y a preparar elecciones a Cortes Constituyentes. Las reformas más importantes acometidas fueron militares y laborales. La educación se consideró un derecho que el Estado debía garantizar a los ciudadanos para lograr igualdad de oportunidades.

Reformas clave

  • Educativas (Marcelino Domingo): Aumento del presupuesto de enseñanza, creación de nuevas escuelas, organización de Misiones Pedagógicas, supresión de la religión en los centros docentes y establecimiento de la coeducación.
  • Militares (Manuel Azaña): Ley del Retiro Voluntario, revisión de ascensos por méritos de guerra, supresión de los Tribunales de Honor y cierre de la Academia Militar de Zaragoza.
  • Laborales (Largo Caballero): Decreto de Términos Municipales, Decreto de Laboreo Forzoso, creación de Jurados Mixtos, regulación de contratos y jornada de 8 horas en el campo.

Estas medidas crearon una conflictividad social desconocida hasta ese momento. Aparecieron dificultades regionales (Cataluña y País Vasco), huelgas generales y conflictos con la Iglesia, que derivaron en la quema de conventos y la expulsión del Cardenal Segura.

Las elecciones supusieron un triunfo para la conjunción republicano-socialista. La Constitución fue aprobada el 9 de diciembre de 1931. Sus principales rasgos son:

  • Soberanía popular: Estado definido como «República democrática de trabajadores de toda clase».
  • Sufragio universal: Masculino y femenino.
  • Derechos: Divorcio, matrimonio civil y derecho a la educación.
  • Estructura: Cortes unicamerales, Presidente de la República y tribunales de justicia independientes.
  • Laicismo: Separación efectiva entre la Iglesia y el Estado.

3. Bienio de izquierdas (1931-1933)

Alcalá Zamora fue elegido presidente y confirmó a Azaña como jefe del primer gobierno constitucional. El gobierno continuó con reformas como la Ley del Divorcio, la Ley de Confesiones y Congregaciones Religiosas y la creación del Tribunal de Garantías Constitucionales.

  • Estatutos de Autonomía: En 1932 se aprobó el Estatuto de Nuria (Cataluña), con Francesc Macià como presidente de la Generalitat.
  • Reforma Agraria: Se aprobó la Ley de Bases para intentar el reasentamiento de campesinos en latifundios, aunque su ejecución fue lenta y compleja.

El periodo estuvo marcado por la sublevación del general Sanjurjo (1932), sucesos trágicos como los de Casas Viejas y el ascenso de organizaciones de derechas como la CEDA (Gil Robles) y la Falange (Primo de Rivera).

4. Bienio de derechas (1933-1936)

En un contexto de crisis económica y auge de los totalitarismos en Europa (Hitler en Alemania y Stalin en la URSS), España vivió una profunda polarización política entre derechas e izquierdas que marcaría el final del periodo republicano.