Límites del conocimiento y libertad en Kant: Crítica de la razón pura (1787)

Introducción: Crítica de la razón pura (1787)

El texto pertenece a la introducción de la Crítica de la razón pura (1787), obra principal del periodo crítico de Immanuel Kant, máximo representante de la Ilustración alemana. Kant escribe esta obra para responder a la pregunta «¿Qué puedo saber?», con el objetivo de determinar los límites y las condiciones de posibilidad del conocimiento humano. Su filosofía surge como síntesis superadora del racionalismo, que confiaba en la razón pura para conocer realidades metafísicas, y del empirismo, especialmente del escepticismo de Hume, que reducía todo conocimiento a la experiencia. Kant busca así salvar la certeza de la ciencia, como las matemáticas y la física, mientras delimita críticamente las pretensiones ilusorias de la metafísica tradicional.

Conceptos clave

  • Conocimiento empírico o a posteriori: procede de la experiencia y resulta contingente y particular.
  • Conocimiento a priori: independiente de la experiencia y posee universalidad y necesidad.
  • Experiencia: no es una mera recepción pasiva de sensaciones, sino el producto organizado de aplicar las estructuras a priori del sujeto cognoscente a lo dado por los sentidos.

Tesis central

La tesis central es clara y constituye el punto de partida de toda la filosofía crítica kantiana: todo nuestro conocimiento comienza con la experiencia, pero no por ello procede todo él de la experiencia. En la primera parte, Kant concede al empirismo un punto fundamental: ningún conocimiento precede temporalmente a la experiencia. Nuestra facultad cognoscitiva se «despierta» y se activa sólo al ser afectada por objetos sensibles. Sin esta afectación de los sentidos no habría material alguno sobre el que trabajar y, por tanto, ningún conocimiento sería posible. Este es el límite inicial e infranqueable que Kant reconoce.

Composición del conocimiento: origen temporal y origen lógico

Sin embargo, inmediatamente después Kant se distancia radicalmente del empirismo al plantear la posibilidad crucial de que nuestro conocimiento empírico sea en realidad una composición. Estaría compuesto, por un lado, de lo que recibimos mediante impresiones —la materia bruta y a posteriori— y, por otro lado, de lo que nuestra propia facultad de conocer añade por sí misma a partir de sus propias estructuras, simplemente motivada por esas impresiones. Esta distinción entre el origen temporal y el origen lógico del conocimiento es lo que le permite a Kant formular la pregunta investigadora clave: ¿existe un conocimiento independiente de la experiencia, es decir, a priori? La respuesta afirmativa es lo que abre y justifica toda la investigación trascendental de la Crítica de la razón pura.

4

TEXTO 3: Lógica trascendental — sensibilidad y entendimiento

El texto es de la Crítica de la razón pura (1787) de Kant, concretamente del inicio de la Lógica trascendental, donde analiza la colaboración entre sensibilidad y entendimiento. Kant define dos facultades:

  • Sensibilidad (receptividad): por la que recibimos intuiciones.
  • Entendimiento (espontaneidad): por la que producimos conceptos.

Su frase central lo resume todo: «Los pensamientos sin contenido son vacíos; las intuiciones sin conceptos son ciegas». Esto significa que necesitamos ambas para conocer: sin sensibilidad no tendríamos nada que pensar, sin entendimiento no comprenderíamos lo sentido.

Límite constitutivo del conocimiento

Aquí Kant está estableciendo el límite constitutivo de nuestro conocimiento: es discursivo, no intuitivo. No tenemos un acceso intelectual directo a la realidad (como lo tendría Dios), sino que debemos pasar siempre por los sentidos y luego por el pensamiento. Esta doble dependencia nos confina al reino de los fenómenos (las cosas tal como se nos aparecen) y hace incognoscible el noúmeno (la cosa en sí).

Por eso insiste en que las facultades no pueden intercambiar sus funciones. Esta separación es crucial para su crítica: las categorías del entendimiento (como causalidad) sólo pueden aplicarse legítimamente a los fenómenos dados en la intuición. Cuando la razón intenta usarlas más allá de la experiencia —para pensar el alma, el mundo como totalidad o Dios— cae en un uso ilegítimo y genera ilusiones metafísicas.

Implicaciones epistemológicas

Así, el texto muestra que los límites del conocimiento no son un obstáculo exterior, sino la propia estructura de nuestra mente. Este análisis no sólo explica por qué la metafísica no puede ser ciencia, sino que también funda la posibilidad de la ciencia misma, al definir el ámbito preciso (el mundo fenoménico) donde nuestras categorías tienen validez objetiva.

Liberdade de expresión e ética kantiana (texto en galego)

A liberdade de expresión é un piar das sociedades democráticas, pero o aumento dos discursos de odio nas redes sociais e na política reabre un debate fundamental: ata onde pode chegar esa liberdade sen vulnerar a dignidade humana? Dende a ética formal de Kant, este problema analízase non polas súas consecuencias, senón pola súa forma universal. Kant defende que unha acción é moralmente boa só cando se realiza por deber, seguindo unha máxima universalizable. O imperativo categórico, na súa terceira formulación, exixe tratar á humanidade, nun mesmo e nos demais, sempre como fin e nunca como medio.

Os discursos de odio, pola súa propia natureza, vulneran este principio: obxectivan e degradan colectivos vulnerables, converténdoos en medios para propagar intolerancia ou obter vantaxe política. Se universalizásemos a máxima “pode emitirse calquera discurso, incluso o que atenta contra a dignidade doutras persoas”, a convivencia social resultaría imposible. O odio non pode ser lei universal sen contradicirse coa idea mesma de comunidade baseada no respecto mutuo.

A liberdade, en Kant, non é ilimitada: está condicionada pola autonomía da vontade racional, que debe poder darse a si mesma unha lei compatible coa dignidade de todos. En conclusión, a ética kantiana ofrece un criterio claro para limitar os discursos de odio: se unha expresión non pode ser querida como lei universal sen destruír o respecto á humanidade, non é moralmente admisible. A verdadeira liberdade, por tanto, non reside en dicir todo sen límites, senón en exercer a palabra desde o deber de preservar a dignidade común.