El conflicto fundamental: Materialismo frente a Idealismo
Según la teoría marxiana, el problema fundamental de la filosofía es el conflicto entre materialismo e idealismo. Una distinción simplificada nos permite separar los objetos y fenómenos en materiales e ideales.
El materialismo: La primacía de la materia
Para los materialistas, la materia es lo primero y la conciencia es producto de un desarrollo complejo; por tanto, la realidad puede explicarse en términos de materia en movimiento. El materialismo afirma que el mundo natural puede explicarse por sí mismo sin necesidad de recurrir a Dios o a lo absoluto, defendiendo de esta manera el ateísmo y considerando que el estado de ánimo no lo provoca el alma, sino el cerebro.
A lo largo de la historia encontramos varios tipos de materialismo, desde el de los atomistas griegos hasta el del siglo XX. Debido al desarrollo de las ciencias naturales y a la teoría de Darwin, prolifera en Alemania el nuevo materialismo. Marx lo acepta e influye en él el pensamiento de Feuerbach. No obstante, frente a los materialismos anteriores, el de Marx y Engels es dialéctico e histórico.
El idealismo y la influencia de Hegel
Los idealistas, por el contrario, piensan que la realidad puede explicarse a través de la conciencia y que la materia es un producto de la mente o espíritu. Explican el mundo a través de un principio explicativo externo: lo absoluto y la Idea del Bien, en la que subyace la de Dios.
Esta corriente llega a su máxima expresión con Hegel, quien intenta repensar toda la tradición occidental para elaborar una teoría unitaria sobre la realidad, valiéndose de la conexión entre naturaleza y espíritu. Esta reflexión se convierte en una interpretación de la historia humana como evolución y desarrollo del espíritu del mundo:
- Hegel piensa el mundo como un proceso evolutivo.
- Este movimiento es dialéctico, basado en estados elementales de la conciencia hasta alcanzar la autoconciencia y la ciencia total.
- La filosofía de Hegel se cimenta en el sentido racional, donde la razón es una potencia dinámica llena de posibilidades.
La crítica de Marx a la dialéctica hegeliana
Marx toma de Hegel una filosofía radicalmente histórica, cuyo vector principal es el teleológico (la finalidad que articula los acontecimientos históricos) y la dialéctica como método de conocimiento, pero rechaza su idealismo. La principal crítica de Marx a Hegel se centra en la frase: «Todo lo real es racional y lo racional, real».
A juicio de Marx, el proletariado contradice la realidad de la razón, ya que representa una clase que demuestra la negación de la misma. En la izquierda hegeliana se incluyen pensadores preocupados por la crítica a la teología y a la política de la filosofía hegeliana. Sin embargo, Marx sostiene que esta corriente oculta una forma solapada de idealismo, al convencerse de que las auténticas cadenas de los hombres están en sus ideas.
Actualidad y vigencia del pensamiento marxista
Con la caída del muro de Berlín, podría parecer que caía también la profecía de Marx sobre el fin de la prehistoria, el fin del modo de producción capitalista-burgués y la instauración de una sociedad socialista. Ante esto, surgen interrogantes clave:
- ¿Está la filosofía marxista desfasada?
- ¿Las revoluciones socialistas han plasmado realmente la teoría de Marx?
- ¿Conllevaba su teoría la burocratización y la falta de libertad observada en los países comunistas?
En cualquier caso, al observar el aspecto más humanista de su filosofía —su deseo de acabar con la explotación del hombre por el hombre, superar la alienación capitalista y clarificar nuestra conciencia social—, no podemos negar vigencia a sus planteamientos. Pensadores contemporáneos como Adolfo Sánchez, en su obra «El valor del socialismo», o Peter Singer, han rescatado el papel emancipatorio de la filosofía marxista, adaptándola a los retos de nuestro tiempo, a pesar de que el sistema capitalista contra el que Marx se pronunció goza hoy de una salud robusta.