Origen y Desarrollo de la Guerra Civil Española: De la Conspiración al Conflicto Internacional

1. La conspiración contra la República

La trama contra la República comenzó tras las elecciones de 1936, cuando líderes derechistas y altos mandos militares intentaron evitar el traspaso del poder al Frente Popular.

Tras el fracaso inicial, Emilio Mola y Joaquín Fanjul organizaron un golpe militar encabezado por Sanjurjo. Fanjul propuso comenzar en Madrid, pero Mola consideró fundamental la implicación de todas las tropas, incluyendo el ejército de África, la Falange y los carlistas.

Azaña y Casares Quiroga tomaron medidas para frenar la conspiración:

  • Los puestos clave se asignaron a militares leales a la República.
  • Se alejó a los generales sospechosos: Franco fue enviado a Canarias, Goded a Baleares y Mola a Pamplona.
  • La Falange Española fue declarada ilegal y su líder fue encarcelado en Madrid.

Desarticulada la conspiración de Fanjul, Mola logró el apoyo del ejército de África, los carlistas, la Falange, la CEDA y los alfonsinos. A principios de julio de 1936, aunque todo parecía preparado, Francisco Franco dudaba debido a problemas de comunicación. El 12 de julio, Franco informó a Mola que no se uniría a los insurgentes, lo que hizo temer a Mola un nuevo fracaso.

El detonante definitivo fue el asesinato del teniente José Castillo el 12 de julio, seguido por el asesinato de Calvo Sotelo el 13 de julio. Este hecho convenció a Franco de acelerar la insurrección militar.

2. El golpe de Estado: La división de España

El 17 de julio se inició la rebelión en Melilla, extendiéndose rápidamente por el protectorado español de Marruecos. El 18 de julio, el general Francisco Franco se trasladó desde Canarias para liderar el ejército de África. La sublevación se extendió por la Península, dividiendo a España en dos bandos:

La España Republicana

Los territorios fieles a la República fueron: Asturias, Santander, Vizcaya, Guipúzcoa, Cataluña, el litoral mediterráneo hasta Cádiz, parte de Extremadura y la mayor parte de Castilla-La Mancha y Andalucía. Esta zona controlaba las grandes ciudades, las regiones industriales, las mineras y las reservas de oro del Banco de España. Tras la quiebra del Estado, se formó un gobierno dirigido por José Giral, donde las organizaciones obreras y las milicias populares asumieron el control.

La zona sublevada o nacional

Los territorios donde triunfó el golpe fueron: norte de África, Canarias, Baleares (excepto Menorca), Galicia, Castilla-León, Navarra, La Rioja, parte occidental de Aragón, parte de Cáceres y Granada, Sevilla, Córdoba y Cádiz. Eran zonas principalmente agrícolas. Tras la muerte de Sanjurjo el 20 de julio, se constituyó en Burgos una Junta de Defensa Nacional presidida por Cabanellas para coordinar la acción de los insurrectos.

3. Dimensión de la guerra: Las ayudas exteriores

El Comité de No Intervención

Las democracias europeas, lideradas por Gran Bretaña y Francia, aplicaron una política de apaciguamiento ante Hitler. Crearon el Comité de No Intervención (30 países) para evitar que ningún bando recibiera ayuda externa. Sin embargo, la estrategia fracasó y ambos bandos recibieron apoyo internacional.

Apoyos al bando republicano

La República buscó el apoyo de la URSS, que proporcionó armas, combustible y consejeros militares a cambio de las reservas de oro del Banco de España. Asimismo, a través del Komintern, se organizaron las Brigadas Internacionales, compuestas por unos 60.000 voluntarios extranjeros.

Apoyos al bando sublevado

Los sublevados contaron con el apoyo de regímenes fascistas:

  • Alemania: Envió entre 16.000 y 30.000 soldados, armamento y la Legión Cóndor (responsable del bombardeo de Guernica).
  • Italia: Envió el Corpo di Truppe Voluntarie, formado por unos 73.000 soldados.
  • Otros apoyos: Irlanda (Legión de San Patricio), Portugal (voluntarios y cierre de fronteras), EE. UU. (suministros de petróleo de TEXACO y vehículos de FORD y GENERAL MOTORS) y el Vaticano, que reconoció al régimen franquista.