Que tipo de lenguaje se utiliza en el libro Don Quijote de la Mancha

La poesía de Quevedo


El conceptismo basa su estilo poético en la agudeza del ingenio y en los juegos conceptuales. Esta corriente tuvo como máximo representante a Quevedo, que es el poeta en el que mejor se reflejan los contrastes del Barroco.
Su obra expresa la dualidad propia de su carácter: un tono grave, severo, moral y profundamente religioso, junto con un talante sarcástico, humorístico y mordaz. La burla de las costumbres sociales y la crítica de carácter satírico, centrada en la visión del mundo como una gran farsa, son las líneas temáticas de sus primeros escritos. La actitud moral y severa irá adquiriendo mayor presencia con el tiempo. El tono moral se fundamenta en el desengaño. Ante una realidad engañosa y llena de falsas apariencias, Quevedo descubre una única verdad indiscutible: la muerte. Su obra poética se puede dividir en tres grupos: -Poesías de tono grave e intención doctrinal: En ellas encontramos por un lado, las composiciones de asunto ascético, en las que desarrolla los motivos carácterísticos del pensamiento Barroco. Por otro lado, abundan las poesías de asunto político, en las que expresa con dolor y pesimismo la decadencia material y espiritial de España. –

Poesías amorosas

El esteticismo y el ingenio sustituyen a las reflexiones de su poesía moral. Escribíó sonetos en los que el amor es tratado con profunda emoción y apasionadamente, un ideal inalcanzable donde no hay lugar para el placer. -Composiciones satírico-burlescas: Se tratan temas que van desde los asuntos más graves a los má insignificantes. Emplea tanto metros cortos como versos endecasílabos. En estas poesías, Quevedo extrema el conceptismo por medio de juegos de palabras, dilogías y antítesis.

La obra literaria de Cervantes


Miguel de Cervantes cultivó todos los géneros literarios. Como poeta, escribíó romances y otras composiciones, muchas intercaladas en sus narraciones y obras teatrales. Como dramaturgo, no tuvo fortuna. Sus obras, de inspiración clásica, se vieron eclipsadas por las novedades teatrales de Lope de Vega. Como autor de novelas, Cervantes está considerado como el creador de la novela moderna, al dotar a este género narrativo de una gran complejidad y riqueza. Además de  don
Quijote de la Mancha, Cervantes escribíó otras obras novelísticas. Algunas de ellas se ajustan a los géneros renacentistas, como La Galatea, que es una novela pastoril, o Los trabajos de Persiles y Sigismunda, novela bizantina. Otra obra destacable es la que reúne las doce Novelas ejemplares. Su denominación de “ejemplares” obedece a que son el primer ejemplo en castellano de un tipo de novelas italianas, y al carácter didáctico y moral que incluyen los relatos.

El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha


La obra más universal de la literatura española fue publicada en dos partes. La primera aparecíó en 1605 y gozó de un éxito inmediato, como lo demuestran las numerosas ediciones y las rápidas traducciones a las lenguas más importantes de Europa. La segunda parte de la novela se publicó en 1615. Un año antes de publicar la segunda parte, aparecíó en Tarragona una continuación de la novela, firmada por un tal Alonso Fernández de Avellaneda, seudónimo de un autor desconocido, quizá Lope de Vega. Los propósitos del autor al escribir la obra eran desacreditar los libros de caballerías, ridiculizarlos y conseguir que dejaran de escribirse y leerse. Pero esos objetivos pronto quedaron superados. El Quijote es mucho más que una burla del género caballeresco: es una de las obras literarias más universales; sus acciones, personajes, temas y conductas han logrado fama mundial. Es un libro claro, espontáneo, natural, lleno de aventuras y sucesos, divertido y profundo. Cervantes es capaz de hacernos reír y comprender la realidad de la sociedad española al mismo tiempo.

Estructura y personajes


Uno de los aspectos originales del Quijote es la figura del narrador. Cervantes presenta la narración como si hubiera sido inventada por un autor árabe (Cide Hamete Benengeli) y traducida después al castellano. También asegura que las aventuras han sido recogidas anteriormente en libros de historia y crónicas. La obra se organiza en torno a las 3 salidas: Dos en la primera parte y una en la segunda. Cada una tiene una estructura circular: partida, aventuras y regreso a casa. En la primera parte, el mecanismo humorístico se basa en que Don Quijote cree ver en la realidad lo que él ha leído en los libros de caballerías: el resultado es siempre doloroso y ridículo para el protagonista. Son frecuentes las veces en que los acontecimientos se interrumpen para introducir relatos intercalados, que son novelas cortas ajenas a la acción principal. En la segunda parte, los personajes adquieren más riqueza en su psicología y en sus conductas. Esta segunda parte es más compleja que la primera. Los personajes que se encuentran Don Quijote y Sancho ya los conocen, porque han leído sus aventuras anteriores, y muchas veces acomodan la realidad a las locuras de los personaje.
Don Quijote ya no es un personaje exclusivamente cómico y burlesco. Poco a poco se comprueba el proceso de desengaño que se produce en el protagonista. Con el desengaño, vuelve la cordura, y con esta, llega la muerte. Pero la figura de Don Quijote no se pierde en la nada. Sus ideales son virtuosos y deberían ser la más alta aspiración del ser humano: dedicar la vida al servicio dle bien. La transformación de Sancho en esta segunda parte es también significativa. Es él quien tiene que reanimar el espíritu y la fe en su amo a medida que este va desengañándose. Según se acerca el final de la obra, Sancho se “quijotiza” cada vez más.