Tabaquismo

 PRINCIPALES ENFERMEDADES DERIVADAS DEL CONSUMO DE TABACO.

3.1. Cavidad oral (labio, lengua), faringe y laringe.

A este nivel se produce fundamentalmente cáncer (sobre todo carcinoma epidermoide) por la acción de las sustancias cancerígenas. Está favorecido por una boca mal cuidada y con heridas en las mucosas. Este tipo de cáncer es más frecuente en fumadores de pipa o puro.

La incidencia de cáncer de cavidad oral aumenta considerablemente si además de fumar se consume alcohol.

3.2. Aparato respiratorio.

Las sustancias irritantes actúan produciendo principalmente bronquitis crónica ( se define como la presencia de tos y expectoración al menos tres meses al año durante dos años consecutivos) y enfisema (es la distensión de los espacios aéreos distales con destrucción de las paredes alveolares, presentando el paciente gran dificultad para respirar: disnea). Estas patologías son debidas a que queda anulada la función de defensa de las vías respiratorias originándose infecciones de repetición e inflamación crónica de las vías que a la larga produce un estrechamiento de las mismas, impidiendo así, que el aire pase a nuestros pulmones llegando a una situación de insuficiencia respiratoria.

Las sustancias cancerígenas producen cáncer de pulmón, cuya frecuencia entre las personas fumadoras es altísima.

3.3. Aparato cardiovascular.

El humo del tabaco favorece la aparición de arterioesclerosis que es el depósito de placas de ateroma (de “grasa”) sobre las paredes de las arterias impidiendo el paso de sangre a través de ellas con el consiguiente déficit de riego de los tejidos y órganos afectados, haciendo que estos puedan necrosarse y “morirse”. Esta enfermedad afecta a todas las arterias de nuestro cuerpo ocasionando según la localización distintas patologías:

– CORAZÓN (arterias coronarias): angina de pechoinfarto agudo de miocardio.

– CEREBRO (arterias carótidas): infarto cerebral (provoca dificultad del habla, hemipléjias, etc.).

– EXTREMIDADES (brazos y más frecuentemente piernas): isquemia arterial aguda crónica (produciendo dolor con el uso de las extremidades afectadas pudiendo llegar incluso a la gangrena).

– INTESTINO (arterias mesentéricas): isquemia intestinal.

3.4. Aparato digestivo.

El tabaco aumenta la incidencia de úlcera gastroduodenal porque ocasiona un aumento en la secreción de ácido por parte del estómago, además, el consumo de tabaco dificulta la cicatrización y curación de las úlceras.

Las sustancias cancerígenas provocan la aparición de cáncer de esófago y estómago favorecido en este caso también con la ingesta conjunta de alcohol. El cáncer de páncreas también está asociado al tabaco.

3.5. Aparato genitourinario.

El consumo de tabaco es el factor más importante en la aparición de cáncer de vejiga, así como ocasiona un aumento en la incidencia delcáncer de riñón.

RELACIÓN ENTRE TABACO Y ALIMENTACIÓN

Consumir tabaco no es una necesidad física como comer o beber, entoces: ¿por qué fumar?

El tabaco es un formidable generador de dependencia, ya que es el tóxico al que el organismo humano se habitúa con mayor facilidad.

Al abandonar el hábito, muchas personas aumentan de peso, esto es porque la nicotina es anorexígena. La confirmación de que la nicotina ejerce una influencia sobre el apetito sugirió que debía existir diferencias entre la alimentación de los fumadores y los no fumadores. En un estudio se vio que los fumadores consumen menos fibras, en particular frutas y vegetales y menos lácteos en relación inversa con la cantidad de tabaco consumida. Por el contrario consumen más pan, carnes, legumbres y bebidas alcohólicas de más de 20 grados.

Esto explica los bajos niveles de ácido linoleico y ácidos grasos poliinsaturados con mayor riesgo de trombosis y atereoesclerosis, ya que las membranas están más rígidas al faltar estos componentes. Los fumadores consumen menos cantidad de nutrientes reductores del riesgo de cáncer y atereoesclerosis (Vitamina C, E), perdiendo la posibilidad de neutralizar los radicales de oxígeno que ingresan con el humo del tabaco.

TABACO Y MUJER.-

El tabaquismo en la mujer probablemente surgió de una situación de rebeldía o reivindicación de un falso igualitarismo feminista. De esta manera, las mujeres fueron ocupando puestos de trabajo que habían sido desempeñados por los hombres y, además, asumieron otros de sus comportamientos como el hábito tabáquico.

Actualmente, la publicidad da una falsa imagen de la mujer fumadora y la aceptación social del consumo del tabaco, han contribuido a aumentar el hábito tabáquico en la mujer, al contrario que ha sucedido en el hombre.

En las naciones desarrolladas son más propensas a fumar las mujeres desempleadas o de bajo nivel económico. Por el contrario, en las naciones donde el tabaquismo es un hábito nuevo, por lo general éste es adquirido por los profesionales con mejor situación económica, que a menudo trabajan en el medio urbano y están más condicionados por las campañas publicitarias de la industria tabaquera.

Aunque se ha descrito que la susceptibilidad a sufrir enfermedades relacionadas con el tabaco es igual en hombre y mujeres, éstas corren riesgos específicos relacionados con el sexo.

El 8 % de las muertes por cáncer en mujeres es atribuible al consumo del tabaco. En la mujer, el tabaquismo causa cáncer de boca, esófago, páncreas, laringe, vejiga y riñón.

También aumenta la probabilidad de tumores mamarios en las mujeres que comenzaron a fumar antes de los 16 años y que consumen más de 40 cigarrillos al día.

El tabaquismo produce retraso en la cicatrización de las heridas, debido a tres sustancias que se encuentran en el humo: la nicotina, el monóxido de carbono y la cianidina.