Transformación política y reformas borbónicas en la España del siglo XVIII

Introducción

El siglo XVIII comienza con la Guerra de Sucesión (1700-1714), que supone un cambio dinástico y un cambio de modelo político: del sistema polisinodial y la autonomía institucional y legal de los reinos que practicaron los Austrias, a la unificación y centralización del absolutismo que traerán los Borbones.

La guerra, que acabó con los Tratados de Utrecht (1713) y Rastatt (1714), da comienzo a una etapa de equilibrio entre las potencias europeas. Las pérdidas territoriales de España permiten ahorrar gastos militares y concentrarse en los problemas del país.

La Ilustración española, que llegará con Carlos III, se desarrolla más tarde que en Europa debido a la ausencia de burguesía, el conservadurismo de los intelectuales y de la Iglesia, y la inexistencia de clases medias. Las principales preocupaciones de los ilustrados fueron:

  • Educación: para que sea útil.
  • Economía: para que aumente la producción y la riqueza.
  • Iglesia: para que cumpla su función con moralidad y eficacia, y esté sometida al poder real.

Desarrollo

1. La Guerra de Sucesión Española y el Tratado de Utrecht

Carlos II, que había muerto sin descendencia, nombró sucesor a Felipe de Anjou, nieto de Luis XIV de Francia, con el título de Felipe V. Acababa así la dinastía de los Habsburgo y llegaba al trono español la dinastía de los Borbones.

Muy pronto, sin embargo, se formó un bando dentro y fuera de España que no aceptaba al nuevo rey y apoyaba al pretendiente, el Archiduque Carlos de Habsburgo. La guerra civil y europea estalló. El conflicto tenía una doble perspectiva:

  • El ascenso al trono español de Felipe V representaba la hegemonía francesa y la temida unión de España y Francia bajo un mismo monarca. Este peligro llevó a Inglaterra y Holanda a apoyar al candidato austriaco, sustentado por los Habsburgo de Viena.
  • Felipe V representaba el modelo centralista francés, apoyado en la Corona de Castilla, mientras que Carlos de Habsburgo personificaba el modelo foralista, apoyado en la Corona de Aragón y, especialmente, en Cataluña.

La guerra terminó con el triunfo de Felipe V. Junto a las victorias militares de Almansa, Brihuega y Villaviciosa, un acontecimiento internacional fue clave: Carlos de Habsburgo heredó en 1711 el Imperio alemán y se desinteresó de su aspiración a reinar en España. Sus aliadas, Inglaterra y Holanda, pasaron a ver con prevención la posible unión de España y Austria.

La guerra concluyó con la firma del Tratado de Utrecht en 1713, que estipuló lo siguiente:

  1. Felipe V era reconocido como rey de España, pero renunciaba a cualquier derecho a la corona francesa.
  2. Los Países Bajos españoles y los territorios italianos (Nápoles y Cerdeña) pasaron a Austria.
  3. Inglaterra obtuvo Gibraltar, Menorca, el navío de permiso (derecho limitado a comerciar con las Indias) y el asiento de negros (permiso para comerciar con esclavos).

2. Nuevas iniciativas reformadoras: Los Decretos de Nueva Planta y el saneamiento de la Hacienda Real

La llegada de la nueva dinastía borbónica propició importantes cambios en la estructura del Estado, inspirados en el absolutismo francés. En 1746, al fallecer Felipe V, Fernando VI ocupó el trono, prosiguiendo los esfuerzos de reconstrucción interna.

2.1 Decretos de Nueva Planta

Promulgados en 1707 (Aragón y Valencia), 1715 (Mallorca) y 1716 (Cataluña), supusieron la abolición de los fueros e instituciones propias de los reinos de la Corona de Aragón, como represalia por su apoyo al archiduque Carlos. Sus principales consecuencias fueron:

  • Supresión de las Cortes particulares de Aragón, Valencia y Cataluña, integrándose en las Cortes Generales del Reino.
  • Supresión de las Diputaciones y el Consejo de Aragón.
  • Sustitución del cargo de Virrey por el de Capitán General.