La construcción del estado liberal 1833-1868

Introducción


Proclamada la mayoría de edad de Isabel II en 1843, se sucederán los gobiernos moderados, interrumpidos solamente por la revolución de 1854 que inaugura el Bienio Progresista. Tras 1856 retornan los moderados de varias tendencias, sin posibilidad de gobierno para los progresistas. A partir de 1866 el sistema entra en crisis, afectando a la misma corona. En Septiembre de 1868 una revolución destrona a Isabel II y se abre una nueva etapa en la Historia de España.

El Bienio Progresista (1854-1856)

La deriva del moderantismo al autoritarismo provoca la revuelta de 1854, a tres niveles:Se fragmenta el moderantismo a causa de la Vicalvarada realizada por O’Donnel y Dulce y la fundación de la Uníón Liberal por el primero.Progresistas y republicanos optan por la vía insurreccional: se organizan en Juntas y recuperan la Milicia Nacional.Los sectores populares luchan por mejoras políticas, sociales y económicas.A raíz de estas revueltas surge el Manifiesto de Manzanares, un programa para el cambio político hacia el progresismo y que establece provisionalmente a Espartero en el gobierno. Las primeras reformas, políticas, se caracterizan por la vuelta al sistema de 1837. Las reinstauradas Cortes Constituyentes crean la Constitución de 1856 (non nata): de corte progresista, afirma la soberanía nacional, reconoce la división de poderes y una amplia declaración de derechos, amplía el sufragio y apoya el voto municipal. En cuanto a las reformas económicas, destaca la Ley de Desamortización General de Madoz (1855), que no sólo afecta a las tierras eclesiásticas, sino también a las municipales, lo que arruinó a muchos ayuntamientos y perjudicó a las clases populares. Espartero retoma su política librecambista, expresada en la Ley General de Ferrocarriles y la Ley de Sociedades de Crédito, originando el descontento de algunos sectores progresistas.El final de este periodo lo marca el grave clima de conflictividad social: el alza de precios provocó una serie de levantamientos obreros y campesinos, que fueron reprimidos por el ejército y la Guardia Civil. O’Donnel, que había apoyado al progresismo, sustituye a Espartero y restablece los principios del moderantismo, poniendo fin al Bienio Progresista.

Bienio moderado (1856-1858)

Tras un breve gobierno de O’Donnel, regresa Narváez, que basándose en el sistema político de 1845 (orden, centralismo y propiedad), suspende la desamortización y anula las libertades. Tras la represión de las protestas provocadas por la crisis económica de ese momento, Isabel II llama de nuevo a O’Donnel y a su Uníón Liberal.Como aspecto positivo de esta etapa sobresale la Ley Moyano de Enseñanza (1857), que establece un sistema educativo donde prima la secundaria y la universidad frente a la primaria, base de la alfabetización.

El “gobierno largo” de la Uníón Liberal (1858-1863)

Durante el gobierno de O’Donnel, España goza de una estabilidad política, favorecida por el progreso económico: la Uníón Liberal potencia la expansión del ferrocarril, fomenta la industria metalúrgica, impulsa el desarrollo industrial (Asturias y Vizcaya) y favorece la entrada de empresas e inversores extranjeros. Mantuvieron el sistema de la Constitución de 1845 y empezó a proliferar el caciquismo (ministro Posada Herrera). Por otra parte, los levantamientos campesinos y las revueltas obreras fracasaron.En el ámbito exterior, la Uníón Liberal lleva a cabo una “política de prestigio”, para recuperar el honor del país. Así, España se introduce en cuatro guerras: para ayudar a Napoleón III realiza una expedición a Cochinchina, ataca México y se enfrenta a Perú y Chile; pero el conflicto más importante es la Guerra contra Marruecos (1859-1860).

Crisis final del reinado (1863-1868)

Ese bienestar económico interior desemboca en la crisis económica de 1864-1868, que afecta al ferrocarril, a la Banca y a la industria textil. Narváez regresa al poder, basando su gobierno en la inoperancia y el inmovilismo. Asimismo, se realiza una dura represión a causa de diversas revueltas: matanza de la noche de San Daniel (1865), pronunciamiento progresista del general Prim (1866) y sublevación del cuartel de San Gil (1866).La oposición desde el exilio se manifiesta con el Pacto de Ostende, documento antidinástico cuyo conjunto de fuerzas políticas acaba con la alianza entre Partido Moderado y Corona. Finalmente, las muertes de O’Donnel y Narváez desencadenan en Septiembre de 1868 una sublevación general antidinástica, la “Gloriosa”: Isabel II se ve obligada a exiliarse y abandonar el trono.