Contextualización del fragmento en el movimiento al que pertenece el autor y su obra
Federico García Lorca (1898-1936) vivió en la época de preguerra antes de la Guerra Civil Española, aunque no llegó a verla, ya que fue fusilado al inicio del conflicto. Su vida transcurrió en un período de crisis política y social en España, marcado por la Monarquía de Alfonso XIII, la Dictadura de Primo de Rivera y la Segunda República. A pesar de ello, fue una etapa de gran esplendor cultural con figuras destacadas en diversas disciplinas.
Lorca pertenece a la Generación del 27, caracterizada por la fusión del vanguardismo y la tradición literaria. Su teatro se distingue por su lirismo, el reflejo de conflictos como el choque entre realidad y deseo, y la integración de lo humano con lo estético.
Localización del fragmento en relación con la estructura externa e interna de la obra
La obra, La casa de Bernarda Alba, escrita en prosa, consta de tres actos con escenas que generan dinamismo y una progresión lineal de los acontecimientos. Como teatro, combina diálogos con acotaciones para la representación. Mantiene la unidad de lugar (la casa, creando opresión) y de acción (un único conflicto), pero no la de tiempo, ya que abarca más de 24 horas.
Estructuralmente, es circular: comienza y termina con una muerte y la imposición del silencio. También hay simetrías, como el repique de campanas al inicio y al final o la repetición del adverbio “ya” al comienzo de cada acto. Además, la obra juega con contrastes entre lo visible y lo oculto (personajes presentes vs. aludidos, espacio interior vs. exterior).
Por último, Lorca introduce presagios que aumentan la tensión emotiva y refuerzan el tema central: la lucha entre libertad y opresión en las mujeres.
Temas del fragmento en relación con la obra
El tema central es el enfrentamiento entre autoridad y libertad, representado por Bernarda, con su moral rígida, y Adela y María Josefa, que simbolizan el deseo de liberación. María Josefa expresa su rebeldía a través de la locura, pero su lucha es estéril.
Otros temas clave
- Amor sensual y búsqueda de escape: Reflejados en la pasión que despierta Pepe el Romano en las hijas de Bernarda y la visión del matrimonio como única salida.
- La honra y el qué dirán: Preocupación constante que lleva a la hipocresía y al encierro de la verdad dentro de la casa.
- Diferencias sociales y orgullo de clase: Una jerarquía marcada por la riqueza y la crueldad de los superiores hacia los inferiores.
- Marginación de la mujer: Exposición de una sociedad que somete a la mujer a normas estrictas, castigando a quienes no las cumplen.
Caracterización de los personajes
En La casa de Bernarda Alba hay personajes visibles (protagonistas y secundarios), invisibles (como Pepe el Romano) y aludidos (como Antonio María Benavides). Los nombres reflejan a menudo su carácter:
- Bernarda: Representa la autoridad tiránica y la obsesión por la honra y las apariencias. Su nombre significa “con fuerza de oso”.
- Poncia: Sirvienta principal, confidente a medias y testigo crítico de la tragedia. Representa la sabiduría popular y el resentimiento de clase.
- Adela: La hija menor, llena de vitalidad, pasión y rebeldía. Simboliza el ansia irrefrenable de libertad y deseo.
- Martirio: Acomplejada físicamente, envidiosa y resentida. Su nombre anticipa su sufrimiento y su papel en el desenlace trágico.
- Angustias: La hija mayor, heredera y prometida de Pepe. Su nombre refleja su tristeza y su situación desesperada por casarse.
- Magdalena: La más resignada a su destino como mujer en esa sociedad represiva, aunque muestra momentos de lucidez y dolor.
- Amelia: La hija más tímida y temerosa, busca la conciliación pero carece de fuerza para oponerse.
- María Josefa: La madre de Bernarda, representa la verdad reprimida a través de la locura y expresa abiertamente el deseo de libertad y maternidad negado a las nietas.
- Prudencia: Personaje episódico que representa la reflexión y la resignación cristiana, en contraste con la rigidez de Bernarda.
- Pepe el Romano: Personaje invisible pero omnipresente, catalizador de la tragedia, movido principalmente por el interés económico.
Cada personaje contribuye a dibujar un microcosmos de la sociedad represiva de la época, marcada por la tensión constante entre la opresión asfixiante y el deseo irrefrenable de libertad.
Relación entre los personajes y su papel en la obra
Las relaciones en La casa de Bernarda Alba están profundamente marcadas por la opresión, el resentimiento, la envidia y la lucha por la libertad individual frente a la tiranía colectiva.
Relaciones destacadas:
- Bernarda y sus criadas: Una relación de poder basada en el miedo y el resentimiento de clase. Poncia y la Criada critican a Bernarda a sus espaldas, pero la obedecen por temor y necesidad.
- Bernarda y sus hijas: Relación puramente autoritaria. Bernarda impone normas rígidas y reprime cualquier signo de individualidad o deseo. Su control extremo es el motor de la rebeldía, especialmente la de Adela.
- Relación entre hermanas: Marcada por el odio, la rivalidad y la envidia. La figura de Pepe el Romano intensifica estos sentimientos. Hay una hostilidad generalizada, especialmente hacia Angustias (por su herencia y compromiso) y Adela (por su vitalidad y relación clandestina). Solo se aprecian pequeños gestos de afecto entre Magdalena y Adela, y entre Amelia y Martirio en momentos puntuales.
- Falta de amor y temor a la soledad: Todas las mujeres, incluida Bernarda, viven bajo el peso de la frustración sentimental y el miedo a la soltería, lo que agudiza los conflictos internos.
- Bernarda y el pueblo: Una relación de desconfianza, odio y temor mutuo con las vecinas, reflejo de la hipocresía social y la obsesión por las apariencias (“el qué dirán”).
La obra configura un ambiente asfixiante donde la lucha desesperada por la libertad individual choca inevitablemente con la rigidez de las normas sociales y familiares impuestas por la matriarca.
Tratamiento del espacio y del tiempo en la obra
El espacio y el tiempo en La casa de Bernarda Alba son elementos simbólicos cruciales que refuerzan la atmósfera de opresión y tragedia.
El Espacio
Se divide fundamentalmente en dos ámbitos opuestos:
- Espacio interior (la casa): Es el escenario principal y único. Representa la reclusión, la opresión y la ausencia de libertad, funcionando como una cárcel o un convento. Los muros gruesos, las ventanas cerradas y la blancura progresivamente menos pura de las paredes simbolizan la represión y la pérdida de la vitalidad. La falta de aire y la sed constante aluden a la ausencia de vida y erotismo. El pozo, mencionado a menudo, puede simbolizar la muerte, la frustración y el estancamiento. El espacio se vuelve más íntimo y opresivo en cada acto, pasando de una habitación amplia en el Acto I al patio interior donde se desata la tragedia en el Acto III.
- Espacio exterior: Aunque nunca se muestra, se alude constantemente a él como símbolo de libertad, vida, pasión y fertilidad. Referencias al campo, los segadores, el río o personajes como Paca la Roseta contrastan con la cerrazón de la casa y representan todo lo que les está vedado a las hijas de Bernarda.
El Tiempo
También se maneja en dos niveles:
- Tiempo externo o histórico: La obra se ambienta en el primer tercio del siglo XX, en una España rural, tradicional y profundamente represiva, especialmente para las mujeres. La acción transcurre en verano, y el calor sofocante es un elemento constante que intensifica la tensión y simboliza la pasión reprimida y el ambiente irrespirable dentro de la casa.
- Tiempo interno o dramático: La acción se desarrolla a lo largo de tres momentos indeterminados (mañana, tarde y noche), probablemente en días distintos aunque cercanos. El ritmo es lento y monótono, marcado por la rutina asfixiante del luto (coser, bordar, esperar), lo que enfatiza el estatismo vital y la falta de futuro para las mujeres encerradas.