El inicio del reinado (1813)
El inicio del reinado en 1813. Se firmaba el Tratado de Valençay por el que Napoleón reconocía a Fernando VII como rey de España y se ponía fin a la guerra. Las Cortes abandonaban Cádiz y se establecían en Madrid esperando el regreso del rey para que jurase la Constitución. El rey atravesó la frontera de los Pirineos en 1814, pero en lugar de ir primero a Madrid fue a Valencia. En Valencia fue recibido por el capitán general Elío, absolutista, que le propuso recobrar todo su poder, el cual estaba limitado por las Cortes de Cádiz. Este general le ofreció el respaldo del ejército. En Valencia se firmó el Manifiesto de los Persas, firmado por 69 diputados realistas, en el que reclamaban la suspensión de las Cortes de Cádiz y la restauración del absolutismo.
El sexenio absolutista (1814–1820)
El 12 de mayo el rey promulgó un decreto en el que se declaraba nula y sin valor la legislación de las Cortes de Cádiz, incluyendo la Constitución; al promulgar este decreto se disolvieron las Cortes. El rey tenía como objetivo volver al estado absolutista; para ello estableció el tribunal de la Inquisición, se suprimieron los gobernadores civiles y se restablecieron las capitanías generales. También puso en marcha una política propia del despotismo ilustrado.
Se enfrentaba, sin embargo, a numerosos problemas económicos y sociales:
- Déficit en la hacienda pública: la propiedad estaba en manos de la Iglesia y la aristocracia no pagaba impuestos.
- Pérdida de ingresos procedentes de América: la plata americana dejaba de llegar debido a las revueltas en las colonias.
- El Estado quedó al borde de la bancarrota por la confluencia de esos factores.
A pesar de esta situación no se produjo una revuelta popular generalizada, sólo algunos pequeños grupos de liberales mostraron resistencia. En esta época Napoleón fue derrotado y se reanudó el Congreso de Viena (1814–1815), donde las principales potencias europeas se reunieron para diseñar un nuevo orden continental.
El pronunciamiento de Riego (1820)
El pronunciamiento de Riego se produjo el 1 de enero de 1820, cuando se sublevaron tropas del ejército al mando del teniente coronel Rafael de Riego. La sublevación respondía a la falta de reconocimiento de las libertades públicas y a la grave situación financiera del Estado. Riego permaneció durante un mes sublevado recorriendo Andalucía. A principios de marzo, en Madrid, una multitud partidaria del liberalismo rodeó el palacio pidiendo el restablecimiento de la Constitución; por iniciativa popular se creó una junta para aconsejar al monarca.
El trienio liberal (1820–1823)
El trienio liberal (1820–1823). En esta época se restauró la Constitución de 1812 y España volvió a ser una monarquía constitucional. Regresaron los liberales desterrados y encarcelados y se convocaron las Cortes. Además, se promulgó el primer código penal moderno; se abolieron los señoríos y algunas aduanas interiores, y se estableció la enseñanza pública gratuita.
No obstante, el régimen liberal afrontó graves problemas:
- Falta de una auténtica opinión pública consolidada.
- Inexistencia de verdaderos partidos políticos; en su lugar surgieron sociedades y asociaciones secretas.
Lo que ocurría en España representaba un serio peligro para la estabilidad del sistema contrarrevolucionario establecido en el Congreso de Viena. Por ello, en el Congreso de Verona (1822) se decidió que la Santa Alianza debía intervenir militarmente en España. En noviembre de 1822 se firmó un tratado secreto por el cual Francia intervendría para restablecer el antiguo régimen. En 1823 entró en España un ejército francés mandado por el duque de Angulema, los llamados Cien Mil Hijos de San Luis. El sistema defensivo español se hundió rápidamente; los franceses ocuparon Madrid y se dirigieron a Andalucía, donde el gobierno había buscado refugio en Cádiz, pero al ejército francés le fue fácil tomar la ciudad.
El gobierno permitió que el rey se desplazara a campo enemigo para negociar la rendición a cambio de la promesa del monarca de garantizar la seguridad personal; pero una vez en campo francés, Fernando VII se desdijo de su promesa y ese mismo día, el 1 de octubre, declaró nulos todos los actos de gobierno realizados durante el trienio constitucional.
Reacción absolutista
Tras el final de la experiencia constitucional se inició un periodo de intensa represión. Los generales y dirigentes liberales más destacados fueron perseguidos y ejecutados; entre ellos destacó la figura de Riego y otros representantes del movimiento liberal. Esta represión estuvo presidida por Calomarde, que persiguió toda oposición interior. Además, se crearon tribunales de fe diocesanos que sustituyeron a la Inquisición y contribuyeron a sembrar el terror entre los liberales supervivientes.
En cuanto al restablecimiento del antiguo régimen, se introdujeron pequeñas reformas porque la situación económica era desesperada. Estas medidas consistieron en realizar determinadas concesiones a la burguesía, destacando la creación de juntas de fomento, el impulso al código de comercio y a la Bolsa de Madrid. Estas reformas iban dirigidas a estimular la producción nacional.