Teoría del Conocimiento: Platón
1. Teoría de las Ideas
En la teoría de las ideas se afirma la existencia independiente y absoluta de unas entidades inmateriales, inmutables y universales que constituyen la auténtica realidad. Las ideas forman un mundo perfecto, eterno e inmutable, que se encuentra jerarquizado. En su cúspide aparece la idea del Bien, que es a la vez causa y fin de las demás, permitiendo apreciar el orden de las cosas; esto solo está al alcance de los filósofos.
El mundo sensible está modelado por el Demiurgo, quien intenta imitar el mundo de las ideas. Cuanto de racional hay en el mundo físico es debido a esa imitación del mundo inteligible. Frente al mundo sensible, debe existir un universo ideal donde residen las ideas inmutables y eternas. Las ideas son el fundamento y modelo del mundo real, además de constituir el fondo de valores éticos y conceptos estéticos.
Existen dos mundos distintos: uno que cambia continuamente y percibimos por los sentidos, y otro libre de cambio. El mundo sensible es un mundo aparente, una sombra del inteligible.
2. Ascenso Dialéctico
Platón considera que la adquisición del verdadero conocimiento es el resultado de una elevación gradual del alma desde un estado de ignorancia. Para ello, divide la realidad en cuatro ámbitos (dos correspondientes al mundo físico y dos al ideal) y les asigna cuatro estados mentales:
- Inteligencia: Para la realidad suprema.
- Pensamiento discursivo: Para la segunda sección.
- Creencia: Para la tercera sección.
- Conjetura: Para la cuarta sección.
3. El Mito de la Caverna
A través de este mito se explica el proceso del conocimiento. Con él, podemos captar la existencia de dos mundos: el mundo sensible (conocido a través de los sentidos) y el mundo inteligible (alcanzable por la razón).
La alegoría consiste en lo siguiente: en un espacio cavernoso se encuentran unos prisioneros sujetos por cadenas, mirando hacia la pared del fondo. Detrás de ellos hay un muro, una hoguera y la entrada de la cueva. Por el pasillo circulan personas portando objetos cuyas sombras se proyectan en la pared. Los prisioneros consideran como verdad dichas sombras, pues no pueden conocer nada de lo que acontece a sus espaldas.
Si uno de los hombres fuese liberado y obligado a mirar hacia la luz de la hoguera, contemplaría una nueva realidad. Tras esto, al salir de la caverna, vería la realidad exterior y, finalmente, el sol (metáfora de la Idea del Bien). Este prisionero, al intentar salvar a sus compañeros, es comparado con Sócrates, quien ayudó a los hombres a llegar a la verdad y fracasó al ser condenado a muerte por quienes no creían en su relato.
Conclusión: La vida es un proceso de liberación. El verdadero filósofo se libera de las sombras a través de la dialéctica y alcanza el mundo verdadero de las ideas.
4. El Conocimiento: Reminiscencia y Dialéctica
El hombre es cuerpo y alma. El alma, que es inmortal, pertenece al mundo de las ideas y regresa a él tras la muerte si está purificada. Al encarnarse en un cuerpo, olvida lo que sabe, pero el contacto con las realidades físicas del mundo sensible permite que comience su aprendizaje.
Platón presenta dos formas de conocer:
- La reminiscencia: Conocer es recordar (anamnesis). El conocimiento sensible sirve como ocasión para el recuerdo de las ideas olvidadas.
- El camino como ascenso hacia el Bien: Representado a través del proceso dialéctico.
Grados del conocimiento:
- Opinión (Doxa): Forma de creencia generalizada carente de fundamento. Se divide en:
- Imaginación: Grado más bajo, basado en mitos o poesía.
- Creencia: Opinión sobre objetos del mundo sensible sin razonamiento riguroso.
- Ciencia (Episteme): Se ocupa del mundo de las ideas y conduce a la verdad. Se divide en:
- Pensamiento o razón discursiva: Propio de las matemáticas.
- Conocimiento o razón intuitiva: Fruto de la contemplación directa de las ideas.