La narrativa del siglo XX hasta 1939
La narrativa del siglo XX hasta 1939 es un periodo de intensa transformación. Los autores de la Generación del 98 utilizan este género como vehículo fundamental de expresión y lo convierten en el género por excelencia de la literatura del siglo XX. Posteriormente, los autores pertenecientes al Novecentismo o Generación del 14 lo cultivan con profusión, junto con el ensayo, y en ambos se proponen buscar nuevas vías narrativas.
1. La novela de la Generación del 98
1.1. Características de la novela del 98
En 1902 se publican en España cuatro obras significativas: La voluntad de Azorín, Amor y pedagogía de Unamuno, Camino de perfección de Baroja y Sonata de otoño de Valle-Inclán. Con ellas se inicia un camino innovador que culminará en los años y décadas siguientes. Sus rasgos principales son:
- Denuncia de los males de España: El caciquismo, el hambre y la ignorancia.
- Pesimismo histórico: Ante el desastre colonial de 1898 y el desmoronamiento de los valores sociales y espirituales.
- Influencia de la filosofía: Planteamientos existencialistas (Kierkegaard y Schopenhauer), el escepticismo y la vida como algo absurdo.
- El dolor de España: Castilla como profundo símbolo de patriotismo casticista.
- Renovación estética: Subjetivismo o antirrealismo; no se persigue la reproducción exacta de la realidad, sino la expresión de la realidad interior.
1.2. Novelistas del 98
Unamuno: Se sirvió de la novela para dejar testimonio de su intimidad agónica y reflexionar sobre la religión, la vida, la muerte y la propia conciencia. Destaca el juego vida-literatura donde el protagonista se enfrenta a su creador. Temas recurrentes: la lucha agónica del individuo, la soledad y la fe.
Pío Baroja (1872-1956): Sus novelas se organizan en trilogías. Su objetivo era entretener al lector. Rasgos: personajes activos o pasivos, abundancia de diálogos, presencia del narrador, descripciones impresionistas y cierto desaliño expresivo.
Valle-Inclán: Sus años iniciales están marcados por el modernismo (Sonatas). Destaca su última etapa con obras como Tirano Banderas (1926) y la serie El ruedo ibérico.
Azorín (José Martínez Ruiz): La narración se fragmenta en instantáneas que congelan el tiempo. Es el máximo exponente de la novela impresionista.
2. El Novecentismo o Generación del 14
Como puente entre el 98 y el 27, surge un grupo de intelectuales (Ortega y Gasset, Eugenio d’Ors, Gabriel Miró, Ramón Pérez de Ayala, Ramón Gómez de la Serna, entre otros). Sus características son:
- Tratamiento más intelectual y preciso del problema de España.
- Deseo de europeización y modernización.
- Vocación política y universitaria.
- Superación de esquemas anteriores mediante el lirismo, la ironía o la deshumanización.
Ramón Pérez de Ayala: Mezcla elementos locales con reflexiones intelectuales. Destacan Troteras y danzaderas y Belarmino y Apolonio.
Gabriel Miró: Destaca por su prosa descriptiva, centrada en el color, la luz y las sensaciones.
Ramón Gómez de la Serna: Creador de la greguería (humorismo + metáfora). Rompe los moldes del género novelístico.
Wenceslao Fernández Flórez: Autor dedicado a la novela de humor, que evoluciona hacia un tono más crítico y escéptico.
3. La novela hacia 1927
La novela deshumanizada
Impulsada por la Revista de Occidente y autores como Benjamín Jarnés o Francisco Ayala, se prioriza el arte sobre los problemas humanos.
La novela social
A partir de los años 30, surge una reacción que reclama la rehumanización del arte. Autores clave: José Díaz Fernández (El blocao) y Ramón J. Sender (Réquiem por un campesino español).
La novela realista canónica
Autores como Ricardo León y Concha Espina prolongaron el realismo del siglo XIX. Espina destaca por su prosa lírica y la denuncia social, como en El metal de los muertos (1920).