Radicalización Política y Estallido de la Guerra Civil Española: De la II República al Conflicto Armado

Radicalización Política y Estallido de la Guerra Civil Española

Durante la II República, la sociedad española se fue dividiendo en dos bandos ideológicos cada vez más radicalizados.

El Contexto de la Polarización Política

  • Bienio Reformista (1931-1933): Ante las reformas sociales y la Constitución de 1931, se consolidó la oposición de aquellos que perdían poder (catolicismo, Ejército y oligarquías) en la derecha y el fascismo.
  • Bienio Radical-Cedista (1933-1936): Como el gobierno conservador frenó las reformas, reaccionaron las clases trabajadoras, marcadas por la miseria de la crisis de la Gran Depresión.

En las elecciones de febrero de 1936, la izquierda consiguió la mayoría absoluta con la coalición del Frente Popular. Las clases medias y acomodadas temían la revolución obrera por la influencia de Rusia, mientras que anarquistas y socialistas pedían reformas más profundas.

La inestabilidad social y la radicalización política crecieron con huelgas, asesinatos, pistolerismo, quemas de iglesias y conventos, saqueos de tiendas…

El Plan del Golpe de Estado

En este contexto, parte de la élite del ejército, con Mola y Sanjurjo a la cabeza, planeó un golpe de Estado que usara toda la violencia precisa para establecer una dictadura militar y poner fin a la II República, la democracia y las reformas sociales. Tenían la connivencia de la CEDA, el apoyo de la extrema derecha (carlistas, monárquicos y falangistas), de grandes financieros (como Juan March), de la Italia fascista y la Alemania nazi.

Pese a los rumores, el gobierno no prestó demasiada atención, solo distanció a los generales sospechosos enviándolos a nuevos destinos. La situación de crisis culminó en julio con los asesinatos del teniente Castillo de la Guardia de Asalto y de Calvo Sotelo, líder del Bloque Nacional. Este fue el detonante.

El 17 de julio de 1936 se declaró el estado de guerra en Marruecos, marcando el inicio de la operación del golpe de Estado. En la Península se produjo el alzamiento militar el 18 de julio, pero amplias zonas se opusieron a los golpistas. El golpe fracasó y España quedó dividida en dos. Comenzaba la guerra civil con el enfrentamiento entre los sublevados y los leales a la II República.

La Dimensión Internacional del Conflicto

Desde la preparación del golpe, la guerra civil tuvo una dimensión internacional. Pese al Comité de No Intervención y el cierre de fronteras, ambos bandos recibieron apoyo internacional —sobre todo de armamento, aviación y soldados—, sin el cual la guerra no habría durado tanto ni hubiera sido tan sangrienta. Así, España se convirtió en el laboratorio de la II Guerra Mundial donde se pusieron a prueba armamento y tácticas de guerra.

Apoyos a los Bandos Enfrentados

Bando Republicano:

  • Voluntarios de las Brigadas Internacionales, que entendieron la guerra como la resistencia contra el fascismo.
  • Apoyo intermitente de la URSS, México y Francia.

La URSS fue proveedora de la República, pero la compra de material supuso el gasto del 72% del oro del Banco de España. Esta ayuda fue mucho menor en cantidad y en calidad que la recibida por el bando franquista.

Bando Sublevado (Franquista):

  • Apoyo mucho mayor y constante de la Alemania nazi, la Italia fascista, Portugal y grandes empresas de EE. UU. (como Texaco, Ford o General Motors).
  • El mayor apoyo fue el del ejército de Italia, si bien la Legión Cóndor del III Reich jugó también un papel clave, especialmente la Luftwaffe.

Desarrollo de las Fases Militares de la Guerra

Desde el comienzo de la guerra, el objetivo principal de los militares sublevados era conseguir Madrid, pero el avance de Mola desde el Norte se estancó en el Sistema Central.

La Campaña Inicial y la Batalla de Madrid

Por su parte, Franco se puso al frente del ejército de Marruecos que tomó Andalucía occidental y Extremadura tras ser trasladado en un puente aéreo. Solo encontraron resistencia en Badajoz, lo que derivó en la masacre de Badajoz con el fusilamiento de miles de personas. Después, los sublevados se hicieron con Toledo e intentaron tomar Madrid.

Ante la amenaza, el gobierno republicano se trasladó a Valencia. Madrid resistió con el liderazgo del general Miaja y el coronel Rojo, que contaron con el apoyo de las Brigadas Internacionales y de la movilización popular. En este momento el bando republicano llevó a cabo las “sacas”, que supuso la matanza de miles de presos considerados simpatizantes a los golpistas.

El Frente Norte y la División del Territorio

Fracasado el intento de tomar Madrid, a inicios de 1937 los golpistas se dirigieron al sur para tomar Málaga, provocando la masacre de la carretera Málaga-Almería bombardeando desde el mar a los civiles que huían. Después, Franco fracasó de nuevo al intentar tomar Madrid, siendo derrotado en las batallas de Guadalajara y del Jarama.

Así, los golpistas se dirigieron al frente Norte. Allí, en marzo, iniciaron la ofensiva contra Vizcaya, pero el ejército vasco resistía. Para minarles, Franco ordenó el bombardeo de Guernica, con aviación alemana e italiana. Tras esta matanza de población civil, avanzaron sobre Bilbao y después sobre Santander y Asturias. Los sublevados se habían hecho con el Norte.

El Final de la Guerra

La siguiente fase fue el frente Este. Para alejar al ejército franquista de Madrid, los republicanos tomaron Teruel, llevando allí la batalla. Los sublevados la recuperaron y avanzaron tomando Castellón. Así, se dividió en dos el territorio republicano y los sublevados iniciaron la toma de Cataluña.

Para evitar el avance sobre Valencia, los republicanos comenzaron la batalla del Ebro, que fue la batalla más larga y sangrienta de la guerra y supuso la masacre de ambos bandos. El bando republicano quedó profundamente debilitado.

Así, a inicios de 1939 los sublevados se hicieron con Cataluña y comenzó el gran exilio de republicanos. La derrota era evidente, pese a que el gobierno de Negrín se negara a rendirse. Para forzarlo, el coronel Casado dio un golpe contra su gobierno. Se puso fin así a la resistencia de la República, Madrid se rendía y entraban las tropas franquistas. El 1 de abril de 1939 acabó la guerra civil.

CONCLUSIÓN: El Legado del Militarismo

En el siglo XIX, la élite del Ejército fue la protagonista de la política de España en su transformación en un Estado liberal. Sus líderes fueron presidentes y dieron golpes de Estado para cambiar sus gobiernos, siendo muchos de ellos autoritarios y corruptos. Aunque, con la Restauración se puso fin al liderazgo del Ejército, a la larga fue un fracaso por el fraude electoral.

La democratización real de España parecía haber llegado con la II República; sin embargo, parte de la sociedad se opuso a las medidas sociales y se negaba a perder sus privilegios. Así, al igual que en el siglo XIX, la élite del Ejército dio un golpe de Estado, pero su fracaso llevó a la guerra civil. Tras la destrucción de España y del pueblo, comenzaría la dictadura de Franco. La democracia tendría que esperar de nuevo hasta su muerte y el inicio de la Transición.