Historia y desarrollo de la Guerra Civil Española: Un conflicto fratricida

Introducción

La Guerra Civil Española comenzó el 17 de julio de 1936 con una sublevación militar que pretendía aniquilar la legitimidad de una república democrática dirigida por el Frente Popular. Además, este conflicto fue un precedente de la Segunda Guerra Mundial. Lo que en un principio pretendía ser un golpe de Estado rápido para imponer un régimen autoritario se convirtió en un largo conflicto civil de casi tres años.

Los tres años de conflicto armado se pueden dividir en tres grandes campañas en las que la iniciativa casi siempre fue de los sublevados. El fracaso inicial en la conquista de Madrid supuso pasar a dos años de guerra de desgaste. El bando sublevado (nacional, según ellos) tuvo siempre una férrea disciplina y una fuerte jerarquización, mientras el bando republicano adoleció siempre de divisiones internas que le restaron fuerza y organización, lo que contribuyó, en gran medida, a su derrota final.

Causas de la guerra

De manera simplificada, para los historiadores de izquierdas la guerra fue consecuencia del deseo de la derecha de instaurar en España un régimen fascista; para los historiadores conservadores, fue la reacción justificada de un sector de españoles contrarios a la instauración de un régimen comunista. Para ambos, la influencia de lo externo (fascismo y comunismo ruso) fue determinante.

Sin embargo, no podemos obviar:

  • Las desigualdades económicas y sociales.
  • Los mecanismos de dominación y explotación social arraigados.
  • Las actitudes religiosas radicales en pro y en contra.
  • Los nacionalismos.

Todos estos factores provocaron una profunda división en la sociedad española que desembocó en el enfrentamiento fratricida.

Sublevación militar (17-18 de julio de 1936)

Un grupo de generales monárquicos y conservadores preparaba, desde el triunfo del Frente Popular, un levantamiento para imponer un régimen militar autoritario. El 12 de julio apareció asesinado el teniente Del Castillo, perteneciente a la Guardia de Asalto. Al día siguiente, un grupo de guardias detenía y asesinaba a Calvo Sotelo, portavoz ultraderechista de la Cámara. El 17 de julio, el general Franco, destinado en Canarias, se alzaba en armas. Al día siguiente, la insurrección se extendía a toda la península.

El levantamiento triunfó en Canarias, Protectorado de Marruecos, Sevilla, enclaves de la Andalucía Occidental, Mallorca, Galicia, Castilla-León, Zaragoza y Navarra. La entrega de armas a la población en las grandes ciudades impidió que el levantamiento inicial triunfase. El alzamiento fue mayoritario entre la tropa de tierra, mientras la marinería y la fuerza aérea se mantuvieron fieles a la República. El coordinador del golpe era el general Mola, junto a otros golpistas como Sanjurjo y Franco.

Desarrollo de las operaciones militares

De la sublevación a la batalla de Madrid (julio de 1936 – marzo de 1937)

En el verano del 36, las operaciones militares fueron cuatro: el general Queipo del Llano controló toda la Andalucía Occidental; Mola, desde Navarra, avanzó hasta Galicia controlando la mitad norte (menos Asturias, Cantabria y País Vasco); y Franco avanzó desde el sur conquistando Badajoz y uniendo las dos franjas nacionales. El bando republicano quedaba separado en dos.

El otoño y el invierno fueron los meses de la fracasada campaña sobre Madrid. La población madrileña, con la ayuda de las Brigadas Internacionales y el apoyo material soviético, resistió con éxito. Las victorias republicanas del Jarama y Guadalajara hicieron desistir a Franco del intento, pasando a una guerra de desgaste.

De la batalla del norte a la del Ebro (abril de 1937 – noviembre de 1938)

Entre la primavera y octubre del 37 se ocupó la costa cantábrica. Durante la misma se produjo el bombardeo de Guernica por la Legión Cóndor alemana. En el invierno del 37-38, el ejército nacional lanzó la ofensiva del Bajo Aragón, que culminó en la primavera del 38 con la llegada de los sublevados a las costas de Vinaroz y la división del bando republicano en dos.

La batalla del Ebro (julio-noviembre de 1938) fue la más cruenta y supuso la derrota definitiva del ejército republicano.

Ofensiva en Cataluña y final de la guerra (diciembre de 1938 – marzo de 1939)

Ante el desánimo republicano, la ofensiva franquista sobre Cataluña fue rápida. Barcelona cayó y el gobierno se exilió a Francia. En Madrid, el general Casado se rebeló contra el gobierno de Negrín, provocando la división interna. El 28 de marzo, Franco entraba en Madrid y el 1 de abril de 1939 se declaró la guerra oficialmente terminada.

Consecuencias de la Guerra Civil

  • Costes materiales: Destrucción de carreteras, puentes, edificios, ferrocarriles y patrimonio histórico. La producción agraria disminuyó un 20% y la industrial un 30%.
  • Costes humanos: El número total de víctimas en los frentes y represaliados podría superar los 300.000. Un punto negro fue Badajoz, donde se fusiló a más de 4.000 personas. En torno a medio millón de españoles se exiliaron.

Conclusión

La intervención militar fue fundamental en ambos bandos. El ejército nacional se caracterizó por su disciplina y alta cualificación, mientras el republicano quedó sin mandos profesionales suficientes. El largo conflicto jugó a favor de Franco, permitiéndole edificar un nuevo Estado autoritario y jerárquico. La guerra ocasionó una profunda fractura social que la dictadura no cicatrizó, consolidando la victoria de Franco sobre la reconciliación.