Introducción a la Ética y la Moral
ÉTICA: Se define como la disciplina y reflexión filosófica sobre los problemas que la moral plantea. La persona que solo actúa según su moral lo hace de manera irreflexiva, movida por normas, leyes, valores, juicios, costumbres y creencias transmitidas por otros; por el contrario, la persona que actúa éticamente lo hace de manera reflexiva.
Tareas de la ética
- Fundamentar la moral: Dar razones de por qué se debe actuar de una determinada manera, abriéndose al diálogo y a la crítica.
- Aclarar conceptos: Definir el significado de los conceptos fundamentales de la vida moral (bien, deber, libertad, voluntad, valor).
- Aplicación práctica: Aplicar lo descubierto al desarrollo tecnológico, la bioética o la economía.
La Moral: Dimensiones y Conceptos
La palabra moral proviene del latín mos, moris, que significa «costumbre» o «manera de vivir». El texto la define bajo dos dimensiones:
- Como contenido: Es el «conjunto de normas, valores y costumbres que determinan que un individuo sea considerado bueno en una determinada sociedad».
- Como capacidad: Es la «capacidad humana de elegir la acción que se realiza». Esta capacidad es lo que nos define y nos permite «forjar un carácter bueno».
Conceptos clave de la moral
- Inmoral: Se dice del individuo que «transgrede la moral establecida por el grupo social al que pertenece».
- Amoral: Se refiere a los animales, cuya «conducta está determinada por el instinto» y, por tanto, carecen de condición moral.
Desarrollo moral según Lawrence Kohlberg
Lawrence Kohlberg realizó una investigación ética con jóvenes y descubrió que el razonamiento moral atraviesa tres niveles de desarrollo para alcanzar la plenitud:
- Nivel preconvencional: El individuo justifica sus decisiones morales por temor a ser castigado por una autoridad.
- Nivel convencional: Justifica sus decisiones morales por la aprobación de personas próximas (familia, amistades).
- Nivel posconvencional: Representa el grado más alto de maduración moral; antepone los principios morales a los intereses personales y las normas grupales (relativas al grupo), y reconoce la existencia de valores universales (derechos humanos).
2.2. El Juicio y la Acción Moral
La conciencia moral (según Kohlberg) es la capacidad de juzgar la bondad o maldad de un acto. Para emitir un juicio moral correcto, debemos analizar tres elementos:
- El Fin (¿Para qué?): Es el objetivo que la voluntad persigue porque lo considera valioso. (Ejemplo: Aristóteles decía que el fin último es la felicidad).
- El Motivo (¿Por qué?): Es la razón interna que impulsa la acción. Un mismo fin puede ser bueno o malo según el motivo que lo inspire (ejemplo: ayudar por solidaridad frente a ayudar por publicidad).
- Los Medios (¿Qué y cómo?): Son los instrumentos para lograr el fin. Deben ser honestos y proporcionados. Existe un límite ético fundamental: la «inviolabilidad de la persona humana» (no usar a otros como meros medios).
La Deliberación
Es el proceso de reflexión humana sobre los medios (no sobre los fines). Se basa en la experiencia y es lo que permite que una acción sea verdaderamente humana, al ser una «vuelta sobre uno mismo».
Características de las acciones morales
Solo los actos humanos son valorados como tales. Sus características son:
- Consciente: El sujeto debe saber lo que hace.
- Voluntario: Debe elegir libremente, sin coacciones.
- Reflexivo: La voluntad necesita un discernimiento para actuar libremente (acción premeditada), ya que un acto irreflexivo no es libre, sino necesario.
2.3. Norma y Obligación Moral (Kant)
Immanuel Kant llama imperativos a los mandatos que nos dicen qué debemos hacer. Se dividen en dos tipos:
- Imperativos Hipotéticos (Condicionales): Obligan solo si quieres conseguir un fin. No son universales y admiten excepciones (ejemplo: «si quieres prestigio, sé puntual»).
- Imperativos Categóricos (Morales): Ordenan acciones buenas en sí mismas. Son universales (obligan a todos por igual, siempre).
¿Por qué respetamos la norma moral?
A diferencia de las normas sociales (miedo al rechazo) o legales (miedo a la multa), la norma moral se respeta por razón moral.
Corrientes de la Filosofía Moral
Universalismo e Intelectualismo
- Universalismo moral: Defiende valores morales absolutos como criterio para juzgar la diversidad de costumbres y códigos de conducta. Lo bueno es bueno en sí mismo, al margen de la opinión humana.
- Intelectualismo moral: Teoría defendida por Sócrates y Platón; afirma que no hay personas malas, sino ignorantes. Quien sabe y conoce el bien (que pertenece al mundo de las ideas de Platón y solo puede ser captado por la razón tras una educación adecuada), no dejará de practicarlo, ya que es el camino hacia la felicidad.
Relativismo y sus vertientes
El relativismo moral sostiene que cada postura es correcta dentro del ámbito de la propia cultura; los términos bueno y malo no poseen un significado absoluto.
- Escepticismo: Considera que no hay criterios para determinar la veracidad de las ideas morales. El sabio debe abstenerse de juzgar, ser práctico y seguir la costumbre o la ley.
- Subjetivismo: Lo bueno y lo malo son cuestión de opinión personal; cada persona tiene sus propios principios morales.
- Emotivismo: Los juicios morales expresan únicamente las emociones de la persona que los emite.
Sistemas Éticos Históricos y Contemporáneos
Ética universal de mínimos (Victoria Camps)
Propone una ética a la que debería estar sometido todo ser racional, que refleje los valores, normas y comportamientos mínimos que sirvan en los diferentes círculos sociales y culturales.
Eudemonismo Aristotélico
Entiende la naturaleza de forma teleológica: se organiza en fines (telos) propios de cada ser, que pueden ser realizados con excelencia, desarrollando plenamente nuestro bien (virtud). Al existir fines de mayor importancia, se busca el fin último: el bien supremo o felicidad (eudemonía).
- La virtud (prudencia): Es un hábito que se debe poner en práctica y regirse por la teoría del justo medio (aprender a no caer en excesos ni defectos).
- Virtudes éticas (prácticas): Propias de la parte pasional del ser humano (cuerpo), como la valentía o la moderación.
- Virtudes dianoéticas (intelectuales): Propias del alma, como la prudencia y la sabiduría.
Utilitarismo (Siglos XVIII-XIX)
Evolución de la moral hedonista donde el placer y el dolor se asocian a toda la sociedad. Las acciones son buenas si son útiles y generan la felicidad del conjunto. Es una ética consecuencialista, ya que la acción se juzga por sus consecuencias y no por intenciones o virtudes.
- Principio de utilidad (Jeremy Bentham): Juzga como buena cualquier acción que tienda a promover la mayor felicidad para el mayor número de personas, usando una aritmética del placer.
- Principio del daño (John Stuart Mill): La distinción entre los placeres debe ser cualitativa. La felicidad individual y el desarrollo máximo son imprescindibles, pero no pueden dañar a otras personas.
La ética del deber kantiana
Kant sostiene que a menudo nos encontramos en una «minoría de edad» (sin autonomía moral). Comportarnos como seres humanos es un deber moral basado en la racionalidad.
- Acciones contrarias al deber: Van en contra de los principios y son inmorales.
- Acciones conformes al deber: Morales en apariencia, pero realizadas para conseguir otros fines (imperativo hipotético).
- Acciones por deber: Incondicionalmente buenas. Es la responsabilidad de cumplir el imperativo categórico (ley universal), que es libre, autónomo y dictado por la razón.
Éticas dialógicas
Representadas por la ética discursiva de Habermas y Karl-Otto Apel, y la ética de mínimos de Adela Cortina. Sostienen que una acción es buena cuando se cumple un deber fundamentado en el consenso nacido de un diálogo racional, público, inclusivo y sin coacción.
La Ética de la Justicia
John Rawls propone una forma universal y racional de entender la justicia para superar el individualismo. Su teoría se basa en:
- La posición original: Una hipótesis donde nos concebimos sin intereses personales.
- El velo de la ignorancia: Imaginar que no sabemos qué lugar ocuparemos en la sociedad para buscar una justicia que beneficie a todos, especialmente a los más vulnerables.
- Justicia como imparcialidad: Los principios éticos deben buscar el máximo beneficio social independientemente de la posición que se ocupe.