Historia de la Segunda República: Del Gobierno Provisional al Frente Popular

1. Antecedentes

Tras la dimisión de Primo de Rivera, la imagen de Alfonso XIII estaba dañada. Para los españoles, era un rey que había ignorado la Constitución, permitido una dictadura y retrasado la vuelta a la normalidad democrática. El rey trató de salvar la situación nombrando a Dámaso Berenguer, que llevó a cabo la “Dictablanda”, y encargando al Almirante Aznar la convocatoria de elecciones. El daño ya estaba hecho.

El 12 de abril de 1931 se celebraron elecciones municipales por sufragio universal masculino. La victoria de los partidos republicanos en las grandes ciudades dejaba claro que el país retiraba su apoyo a la monarquía y no aprobaba la vuelta a la legalidad del sistema político de la Restauración, tras la caída de la Dictadura de Primo de Rivera. Los partidos del Pacto de San Sebastián interpretaron que el pueblo deseaba la República.

2. Etapas

2.1. El Gobierno Provisional y el período constituyente (1931)

El 14 de abril, Alfonso XIII abandonó el país. Ese día, el Comité Revolucionario del Pacto de San Sebastián proclamó la República en Madrid. Se formó un Gobierno Provisional, presidido por Alcalá-Zamora e integrado por republicanos de izquierda y derecha, socialistas y nacionalistas. Fuera quedaron los monárquicos, el nacionalismo vasco, el PCE y el anarquismo. Los objetivos de este gobierno eran dos:

  • Aprobar decretos que serían la antesala de las reformas del gobierno social-azañista. Se puso en marcha el estatuto provisional de autonomía de Cataluña.
  • Convocar elecciones a Cortes Constituyentes para elaborar una Constitución, con el objetivo de dar legitimidad a una República que se instauró de forma espontánea.

El 28 de junio se celebraron las elecciones a Cortes Constituyentes reunidas en una sola cámara. La participación fue alta a pesar del retraimiento de la derecha y la abstención del anarquismo. Fueron las primeras elecciones libres y limpias. Las mujeres no participaron porque se mantuvo el sufragio universal masculino. La victoria fue para la coalición republicano-socialista. Por primera vez, hubo tres mujeres diputadas: Clara Campoamor, Victoria Kent y Margarita Nelken.

La primera tarea de las Cortes fue la aprobación de una nueva Constitución. El 28 de julio se eligió a una comisión parlamentaria integrada por 21 miembros dirigida por Luis Jiménez de Asúa. A principios de diciembre se aprobó el texto con 386 votos a favor, ninguno en contra y 89 ausencias (las de la derecha). La Constitución de 1931 configuraba un régimen democrático, parlamentario, laico y descentralizado. Sus rasgos principales fueron:

  • Carácter socializante: Al definir al Estado como una República democrática de trabajadores, por influencia socialista, pero moderada. Aunque contemplaba la propiedad privada, aparecía la expropiación para fines de interés público y general, lo que posibilitó la Reforma Agraria.
  • Significación liberal: Al recoger los principios del constitucionalismo liberal español, tiene una orientación pacifista y proclama el acatamiento de las normas universales del Derecho internacional, frente a la extensión de las dictaduras europeas que proclamaban el uso de la fuerza como instrumento de política internacional.
  • Carácter progresista: Declaración de derechos amplia en la que se incluía el de asociación. Además de los derechos individuales, recogió derechos colectivos. Respecto a la cultura, se considera función primordial del Estado y que debía extenderse a toda la población.
  • División de poderes: El poder legislativo reside en las Cortes unicamerales; el ejecutivo corresponde al presidente de la República y al jefe del Gobierno; el poder judicial es independiente.
  • Estado Autonómico: Se establecieron autonomías y estatutos. Fue un modelo moderado de Estado integral.
  • Relaciones con la Iglesia: El punto más controvertido fue el artículo 26. Se manifestó en la prohibición de impartir enseñanza a las órdenes religiosas, la anulación de la ayuda económica al clero y la expulsión de los jesuitas.

2.2. El Bienio Reformista (1931-1933)

Tras aprobar la nueva Constitución, se inició el Bienio Reformista, con un gobierno presidido por Manuel Azaña. Principales medidas:

  • Reforma militar: Azaña inició la reforma del Ejército para reducir gastos, ganar efectividad y acabar con la macrocefalia militar, profesionalizándolo y democratizándolo.
  • Reforma religiosa: Objetivo de asentar una España laica. Por la Ley de Congregaciones Religiosas de 1933, se anuló la asignación económica a la Iglesia y se le prohibió el ejercicio de la enseñanza, el comercio y la industria.
  • Reforma agraria: Pretendía la redistribución de las tierras mal explotadas mediante el IRA (Instituto de Reforma Agraria). Los resultados fueron limitados y decepcionantes.
  • Reforma laboral: Largo Caballero impulsó leyes para mejorar condiciones (jornada de 8 horas, salarios mínimos, seguros de desempleo).
  • Reforma educativa: Orientada por la Institución Libre de Enseñanza, buscando un sistema público, laico, obligatorio y gratuito.

2.3. El Bienio Radical-Cedista y la Revolución de 1934

Tras las elecciones de 1933, ganadas por el centro-derecha, Lerroux formó gobierno con el apoyo de la CEDA. Se inició una política de rectificación de las reformas anteriores: paralización de la reforma agraria, conciliación con la Iglesia y freno a los estatutos de autonomía. La entrada de ministros de la CEDA en el gobierno provocó la Revolución de Octubre de 1934, con especial incidencia en Asturias y Cataluña, que fue sofocada por el gobierno.

2.4. El Gobierno del Frente Popular (febrero-julio de 1936)

La izquierda formó una amplia coalición, el Frente Popular, que ganó las elecciones de febrero de 1936. Azaña formó gobierno y se restableció el programa reformista y el Estatuto de Cataluña. Sin embargo, el clima de conflictividad social, la violencia callejera y la polarización política facilitaron la conspiración militar liderada por generales como Mola y Franco. El asesinato de Calvo Sotelo fue el detonante final para el golpe de Estado que, al fracasar parcialmente, dio inicio a la Guerra Civil.