El Barroco y la Poesía
1.3. Cultura y pensamiento
El ciudadano del Barroco se da cuenta de cuán poco valor tienen las cosas tras las que andamos y corremos, como había escrito Manrique. Vuelve su mirada hacia Dios y hacia los valores eternos, aspirando como nunca a la inmortalidad, al tiempo que reflexiona sobre la fugacidad de la vida y la presencia de la muerte.
1.3.2. El desengaño
El pensamiento barroco toma postura ante la decadencia y manifiesta con claridad un concepto desengañado del mundo. Para el hombre barroco, el mundo es engaño y la sabiduría consiste en desengañarse de él.
Tres posturas parecen definirse:
- El enfrentamiento: la rebeldía y el inconformismo.
- La evasión: mediante contenidos heredados del Renacimiento.
- El conformismo: (teatro) y la coexistencia con la situación.
1.4. Actividad literaria
Entre el Renacimiento y el Barroco existe un cambio natural. Los contenidos renacentistas han agotado su vigor, de manera que los escritores se ven obligados a buscar otros medios para atraer la atención de los lectores: el retorcimiento de la forma y el descubrimiento de la moral como actitud.
2. Poesía culta
En el siglo XVII, autores como Góngora, Quevedo y Lope de Vega cultivan los mismos temas y en idénticos moldes métricos que los escritores renacentistas. Lo que les diferencia es la actitud que adoptan al tratarlos y el lenguaje poético empleado.
3. Formas métricas
La poesía sigue discurriendo por los cauces métricos prestigiados por el Renacimiento (soneto, tercetos encadenados, octava real, lira, estancia, silva), pero no olvida la tradición popular y revitaliza sus modalidades estróficas (glosa, villancico, letrilla, romance):
- Letrilla: Variante del villancico, del que se diferencia más por el contenido que por la forma métrica. Tiene un carácter satírico o burlesco.
- Romance: Es totalmente regular, con rima siempre asonante y los versos se agrupan de cuatro en cuatro (cuartetas de romance).
4. Tendencias estilísticas
El estilo más característico es el conceptismo. Esta tendencia tiende a una complicación conceptual que condensa el pensamiento con gran sutileza e ingenio. Utiliza juegos de palabras (dilogía, paranomasia, oxímoron, paradoja), distorsiones gramaticales e imágenes atrevidas.
Cuando el conceptismo se orienta hacia un recargamiento ornamental y sensorial, recibe el nombre de culteranismo o gongorismo.
En las creaciones culteranas abunda el léxico colorista y sensorial, se apuran al máximo las posibilidades expresivas del verso, se incorporan numerosos cultismos, la sintaxis se complica con la acumulación de oraciones subordinadas e hipérbatos, las obras se ennoblecen con frecuentes alusiones mitológicas y se rinde culto a la belleza con imágenes poéticas de gran vigor y plasticidad.
La tendencia clasicista mantiene la naturalidad, equilibrio y contención propios del Renacimiento, perviviendo en autores como Rodrigo Caro o Fernández de Andrada.
5. Temas y tendencias poéticas
5.1.1. El amor
La poesía amorosa se inspira en la divinización de la dama, lo que impulsa al poeta a adoptar una actitud de humilde sumisión y a proclamar sus perfecciones físicas y espirituales. Ante sus súplicas, aquella responde con indiferencia, lo que provoca en el amante un profundo sufrimiento.
Los poetas recrean esta tradición de forma personal: Góngora exhibe sus excesos formalistas; Lope de Vega acomoda sus experiencias personales; Quevedo asocia la pasión amorosa a la conciencia de la propia caducidad y eleva el sentimiento a una condición eterna que perdura más allá de la muerte.
5.1.2. El carpe diem
Con un tono más grave y la cercanía de la muerte, el carpe diem (aprovecha el día) se transforma. El poeta recomienda a una joven que goce de la juventud pues el tiempo corre veloz. Mientras el renacentista invita al goce moderado, el espíritu desengañado del Barroco pone énfasis, con angustia y dramatismo, en los estragos que el tiempo ocasiona.
5.1.3. La naturaleza
El escritor barroco se siente atraído por el jardín, espacio natural y artificialmente embellecido. En el Renacimiento, la naturaleza alcanza una dimensión ética (menosprecio de corte y alabanza de aldea). En cuanto a la dimensión estética:
- Renacimiento: La naturaleza es modelo de creación (Naturaleza = Arte).
- Barroco: La naturaleza es susceptible de embellecimiento (Naturaleza + Artificio = Arte).
5.1.4. La mitología
Los escritores aderezan sus composiciones con motivos mitológicos, ya sea aludiendo a episodios concretos o fabricando un mundo mágico, como en la Fábula de Polifemo y Galatea de Góngora.
5.2. Poesía ascético-moral
Ante la fugacidad de la vida, el poeta reacciona con principios teocéntricos, el estoicismo y el epicureísmo. Se recurre a imágenes como la rosa (belleza efímera), las ruinas, el reloj de arena, la calavera y las estaciones.
5.3. Poesía metafísica
Formada por composiciones, principalmente de Quevedo, que se articulan en torno a la conciencia de la muerte, percibida como liberación, puerta a la salvación o aniquilación.
5.5. Poesía laudatoria y épica culta
Escritores bajo la protección de la nobleza dedican pomposas composiciones para halagar a sus benefactores.
5.6. Poesía satírica y burlesca
La sátira persigue la censura moral de comportamientos, mientras que la burla tiene como objetivo el entretenimiento mismo.
5.7. Poesía popular: el romancero nuevo
Cervantes, Góngora, Quevedo y Lope se sirven de formas medievales (villancicos, seguidillas, romances) para componer poemas líricos de asunto diverso, dando lugar al romancero nuevo o artístico.