Filosofía de Nietzsche: Crítica a la Racionalidad, Moral y Metafísica

Crítica de la racionalidad, la cultura, la moral y la religión

“Cómo se filosofa a martillazos”, el subtítulo que Nietzsche añade a El crepúsculo de los ídolos, es toda una declaración de intenciones sobre una original forma de hacer filosofía.

La filosofía como arma de destrucción

Nietzsche utiliza la expresión “a martillazos” porque, según él, la filosofía debe utilizarse para destruir todo lo derribable. Él empleaba la frase “soy dinamita” porque consideraba que la filosofía sirve para destruir ideas erróneas que perjudican la vida; por eso, la define como un arma.

El médico de la cultura

Nietzsche se autodenomina “médico de la cultura” porque diagnostica que la cultura occidental está enferma y propone remedios para salvarla de su decadencia. El problema que identifica es que Occidente ha depositado su confianza en ídolos, tal como expone en su libro El crepúsculo de los ídolos:

  • La razón: Nos creemos racionales, pero la razón falsea el mundo y reprime la vida. La verdad es una creación artística; el paso del mito al logos es una mentira. La verdad no se descubre, se crea; es perspectivismo, ya que se piensa desde una situación concreta y no es objetiva.
  • La moral: Nietzsche se presenta como un “inmoralista” y busca una filosofía “más allá del bien y del mal”. Sostiene que las morales crean personas esclavas y que cualquiera que proponga una moral universal está mintiendo. Obedecer a la moral es aceptar la esclavitud.
  • Dios y la democracia: Considera que creer en Dios es el fallo más grande. Sobre la democracia, afirma que busca crear esclavos bajo la premisa de la igualdad, lo cual, para él, significa vivir en un mundo de “borregos”.

El contexto de la sospecha (Siglo XIX)

A finales del siglo XIX, se empieza a desconfiar de la razón, argumentando que esta “producía monstruos” y que las acciones humanas responden a motivos no racionales, condicionados por la biología y la sociedad.

  • Darwin: Sugería que no debíamos exigir al ser humano un comportamiento puramente racional, dado su origen animal.
  • Marx: Sospechaba del idealismo. Según él, las ideas son un reflejo de la economía y la sociedad. La historia evoluciona por la “lucha de clases” entre dominantes y dominados. La ideología es, para Marx, una “falsa conciencia”.
  • Freud: Introdujo el concepto del subconsciente, argumentando que nuestras acciones están marcadas por pulsiones (instintos) como Eros (amor) y Thanatos (muerte).

El método genealógico y la filosofía del devenir

Para realizar su crítica, Nietzsche utiliza el método genealógico, un proceso para rastrear el origen de nuestras ideas hasta la antigua Grecia (Sócrates y Platón), donde, según él, comenzó el error de la verdad. Nietzsche propone:

  • Perspectivismo: No hay hechos, solo interpretaciones.
  • Filosofía del devenir: Debemos asumir que la vida es un cambio constante. La metafísica y la religión nos engañan prometiendo un “ultramundo” ficticio, quitándole valor a la vida real.

Vida ascendente vs. Vida descendente

Nietzsche divide la vida según la voluntad de poder:

  • Vida descendente: Falta de energía, apatía, envidia y conformismo. Su lema es: “No lo soporto”.
  • Vida ascendente: Acepta la existencia, el dolor y la tragedia. Es un impulso para preservar el ser. Su lema es: “Quiero existir”.

La transvaloración de los valores

Nietzsche distingue entre dos tipos de moral:

  • Moral de los señores: Crea sus propios valores, vive con libertad y asume la responsabilidad de su existencia.
  • Moral de los esclavos: Basada en el gregarismo, el odio y el resentimiento hacia los fuertes. Buscan la obediencia para no ser responsables de sus actos.

La muerte de Dios y el superhombre

Cuando Nietzsche dice que “Dios ha muerto”, se refiere a que la gente ha dejado de creer en él. El peligro es caer en el nihilismo pasivo (no creer en nada). La alternativa es el nihilismo activo: dejar de ser un “hombre” para convertirse en un superhombre, alguien capaz de vivir sin ídolos, creando sus propios valores y asumiendo la vida como un juego y un riesgo.