Distribución de la Vegetación en la Península Ibérica y Cliserie de la Cordillera Cantábrica

Distribución y Características de la Vegetación en la Península Ibérica

1. Provincias con presencia destacada del haya

La presencia del haya es importante en las siguientes provincias: Lugo, Asturias, Cantabria, Vizcaya, Guipúzcoa, Álava, La Rioja, Burgos, Huesca, Navarra, Lleida y Girona.

2. Relación entre la distribución de especies y los caracteres naturales

El haya y el roble son característicos de la región eurosiberiana, que coincide con el dominio climático oceánico. Este clima se caracteriza por temperaturas suaves todo el año y precipitaciones abundantes y regulares, lo que permite el desarrollo del bosque caducifolio.

  • El haya: Es un árbol que necesita gran humedad y no tolera la aridez. Se adapta a los suelos silíceos y calizos, situándose preferentemente entre los 800 y 1.500 metros de altitud.
  • El roble: Se desarrolla a menor altitud que el haya y está más adaptado a los suelos silíceos.

Por otro lado, el alcornoque y la encina pertenecen a la España mediterránea, con precipitaciones escasas e irregulares y un verano seco y caluroso, condiciones que permiten el desarrollo del bosque perennifolio. Las especies mediterráneas se adaptan a la aridez estival y desarrollan mecanismos de adaptación como raíces profundas y hojas pequeñas.

  • La encina: Tiene una gran capacidad para adaptarse a suelos y climas diversos, por lo que es la especie más extendida en la Península. Resiste las frías temperaturas invernales, pudiendo alcanzar los 2.000 metros en Sierra Nevada.
  • El alcornoque: Es un árbol silicícola (se da con mayor facilidad sobre suelos silíceos), más exigente en humedad que la encina y que no soporta tanto el frío invernal; por ello, se extiende fundamentalmente por el oeste de la Península.

3. Actividades económicas relacionadas con el alcornoque y la encina

La Encina

Su madera, muy dura y resistente, se emplea para usos tradicionales como carpintería exterior y utensilios de trabajo; también destaca para la producción de leña y carbón vegetal de gran rendimiento.

El Alcornoque

También se usa su madera para el carbón vegetal, aunque ofrece peores resultados que la encina, y su dureza permite fabricar toneles y barcos. Sin embargo, la principal actividad económica procede de su corteza, el corcho, cuyas propiedades de resistencia al fuego y aislante permiten una gran cantidad de usos:

  • Sellado de botellas.
  • Revestimiento de suelos y paredes.
  • Plantillas de calzado.
  • Aislante acústico y térmico en la construcción.
  • Artesanía (objetos de decoración, maquetas, etc.).

España cuenta con el 30% de la producción mundial de corcho. Finalmente, los frutos de la encina y del alcornoque, las bellotas, no son comúnmente utilizadas como comestibles para humanos, pero se utilizan para cebar animales, sobre todo a los cerdos ibéricos en las dehesas.

Estudio de la Cliserie en la Cordillera Cantábrica

La cliserie es un gráfico que muestra el escalonamiento de la vegetación en función de la altura, la orientación y las variaciones locales. Esta, en concreto, nos muestra la vegetación habitual de la Cordillera Cantábrica. En ella se aprecian, desde la base, los pisos basal, montano, subalpino y alpino, alcanzando una altura de 2.500 metros.

Análisis por pisos y vertientes

Iniciando el análisis por la base (piso basal), nos encontramos la primera diferencia: la fachada norte, más fresca y húmeda, está ocupada por el roble, especie caducifolia característica del bosque atlántico de tronco grueso y grandes ramas; mientras que en la fachada sur la especie dominante es la encina, especie perennifolia característica del bosque mediterráneo. El roble se encuentra en el lado norte porque resiste mejor el frío y la humedad de esta ladera, expuesta a las borrascas atlánticas. Sin embargo, la encina se sitúa en el lado sur ocupando las solanas más templadas de esta vertiente interior cantábrica, puesto que resiste mejor las zonas más secas. Esta especie tiene el tronco grueso, copa grande, hojas duras y bellotas como fruto.

En el piso superior a la encina y entrando en el piso montano, se encuentra el rebollo, especie marcescente de transición hacia la región mediterránea que soporta muy bien las bajas temperaturas e incluso una mayor sequedad que la tolerada por otras especies de robles. Por ello, lo encontramos en la vertiente menos húmeda, la sur. Culminando este estrato arbóreo, y dominando todo el lado norte del piso montano, se localiza la caducifolia haya, que junto al roble define al bosque atlántico. El haya es una especie que soporta mejor el frío que el roble, por lo que tiende a sustituirlo a mayor altitud (recordemos que cada 100 m de altitud la temperatura desciende entre 0,50 y 0,60 °C). Es una formación vegetal de tronco grueso y liso con ramas de gran altura. En la cliserie cantábrica se extiende de los 600 a los 1.700 metros en la fachada norte, y de los 1.400 a los 1.700 metros en la fachada sur. Esta diferencia entre laderas se debe a la necesidad de humedad y frío que tiene esta especie, por lo que en la solana se limita a los niveles superiores.

Ya en el piso subalpino se sitúa la landa, formación arbustiva propia del clima atlántico que surge como degradación del bosque caducifolio o en aquellos lugares donde las condiciones climáticas (zonas elevadas de las montañas) impiden el desarrollo de los árboles. Son propias de esta formación plantas como el tojo y el brezo. En este caso, encontramos la misma formación vegetal en ambas laderas, ya que el frío es bastante intenso entre los 1.500 y 2.000 m de altitud. Finalmente, en el piso alpino, por encima de los 2.200 metros, encontramos como formación vegetal dominante los prados. En este piso se acumulan las nieves en invierno, lo que impide el desarrollo de una vegetación de mayor porte.

Aprovechamiento de los recursos naturales

Teniendo en cuenta las formaciones vegetales existentes, podemos aportar información sobre su posible aprovechamiento:

  • Ladera norte (Robles): Tiene un aprovechamiento forestal y maderero muy habitual para la fabricación de muebles, aunque debe ser de tala controlada, ya que la reforestación de estos hábitats es muy complicada y duradera.
  • Ladera sur (Encinar): Permite un aprovechamiento ganadero, gracias a las bellotas, pero también un aprovechamiento maderero por el carbón vegetal que proporciona la encina.
  • Especie de transición (Rebollo): Tradicionalmente su madera se ha aprovechado para la construcción y para hacer leña, y su fruto ha sido empleado por el ser humano como alimento para el ganado de manera tradicional.
  • Landa: Suele usarse como cama de animales y para pasto.
  • Prados: Suelen ser aprovechados para la alimentación del ganado cuando se encuentran libres de nieve.