La Segunda República Española: Reformas y Polarización
El gobierno provisional llevó a cabo una serie de medidas iniciales, como la amnistía para los presos políticos, el reconocimiento de libertades políticas y sindicales y la convocatoria de elecciones a Cortes Constituyentes. Además, inició una serie de reformas que buscaban transformar la sociedad española:
- Implantación de una educación laica.
- Posibilidad de expropiación de propiedades.
- Inicio del proceso autonómico.
- Medidas sociales para mejorar la situación de los trabajadores del campo.
- Reforma del ejército para asegurar su fidelidad a la República.
Estas medidas provocaron una fuerte oposición de sectores conservadores como la Iglesia, el ejército, la alta burguesía y los grandes propietarios, lo que dio lugar a una progresiva división de la sociedad en dos bandos enfrentados.
Configuración de las fuerzas políticas
- Fuerzas de izquierda: Defendían la República y las reformas (republicanos de izquierda de Manuel Azaña, PSOE, UGT, comunistas, anarquistas de la CNT y FAI). Contaban con el apoyo de obreros, campesinos y clases populares.
- Fuerzas de centro: Como el Partido Radical de Alejandro Lerroux, apoyadas principalmente por las clases medias.
- Fuerzas de derecha: Se oponían a las reformas republicanas (CEDA de José María Gil Robles, monárquicos y grupos fascistas como la Falange). Contaban con el apoyo de la Iglesia, el ejército, la alta burguesía y los grandes propietarios.
Además, existían partidos nacionalistas en Cataluña, País Vasco y Galicia que defendían la autonomía.
La Constitución de 1931
Las elecciones a Cortes Constituyentes de 1931 dieron la victoria a republicanos y socialistas, lo que permitió la elaboración de la Constitución de 1931, considerada la primera constitución plenamente democrática de la historia de España. Esta establecía:
- La soberanía popular.
- El sufragio universal (incluyendo por primera vez a las mujeres).
- La división de poderes.
- Una amplia declaración de derechos y libertades.
- La definición de España como un Estado laico y el reconocimiento de la autonomía regional.
Sin embargo, aspectos como la política anticlerical y la descentralización del Estado generaron gran polémica, contribuyendo a la creciente polarización que desembocó en la Guerra Civil.
Los Reyes Católicos y la Construcción del Estado Moderno
El matrimonio entre Isabel I de Castilla y Fernando II de Aragón dio lugar a la unión dinástica de las Coronas de Castilla y Aragón a finales del siglo XV. Tras la proclamación de Isabel como reina de Castilla en 1474 y de Fernando como rey de Aragón en 1479, ambas coronas quedaron unidas bajo los mismos monarcas, aunque no se produjo una unificación política, ya que cada territorio mantuvo sus propias leyes, instituciones, moneda y sistema fiscal.
Expansión territorial y política exterior
Durante su reinado, los Reyes Católicos llevaron a cabo una política de expansión territorial:
- Reconquista: Toma del Reino de Granada en 1492.
- Navarra: Conquista en 1512, incorporada a Castilla.
- Rosellón y Cerdaña: Recuperación para la Corona de Aragón.
- Canarias: Conquista completada e incorporada a Castilla.
- América: Financiación del viaje de Cristóbal Colón en 1492.
Consolidación de la monarquía
En el plano político, establecieron una monarquía autoritaria en Castilla, reforzando el poder real frente a la nobleza. En Aragón, se mantuvo el sistema de monarquía pactista, limitado por los fueros. Para reforzar su poder, crearon instituciones clave:
- Santa Hermandad: Para garantizar el orden público.
- Consejo Real de Castilla: Principal órgano de gobierno.
- Chancillerías y Audiencias: Tribunales superiores de justicia.
- Inquisición: Tribunal religioso para mantener la unidad de fe y reforzar la autoridad real.
El Imperio de los Austrias
Durante el siglo XVI se configuró un vasto imperio bajo el reinado de Carlos I y su hijo Felipe II, fruto de una compleja herencia dinástica y de una política exterior orientada a mantener la hegemonía en Europa y la defensa del catolicismo.
Carlos I recibió una enorme herencia territorial: de su madre, Juana I de Castilla, heredó las Coronas de Castilla y Aragón; de su padre, Felipe el Hermoso, los Países Bajos, Flandes, Luxemburgo y el Franco Condado; y de su abuelo Maximiliano I, los territorios austríacos, siendo elegido emperador del Sacro Imperio Romano Germánico como Carlos V.