Contexto Histórico: La Inglaterra del Siglo XVII
Durante el siglo XVII, Inglaterra experimentó agitaciones sociales y políticas significativas, marcadas por una monarquía inestable, una comunidad política dividida y conflictos religiosos. Económicamente, el sistema feudal se transformó con la aparición de comerciantes y manufactureros, lo que provocó el empobrecimiento del campesinado y el fortalecimiento del poder marítimo. Este cambio permitió a la burguesía adquirir mayor influencia política, desembocando en la Revolución de 1688.
En la primera mitad del siglo, los Estuardo (Jacobo I y Carlos I) mantuvieron una tendencia absolutista, enfrentándose constantemente al Parlamento. Esta tensión, sumada a los impuestos y la disolución parlamentaria, derivó en una guerra civil que culminó con la ejecución de Carlos I y la instauración de la república de Oliver Cromwell (1649-1660), la cual derivó en una dictadura.
Tras la restauración de Carlos II y Jacobo II, la situación se volvió insostenible. En 1680 surgieron los partidos tories y whigs. La oposición a los intentos de Jacobo II por restaurar el catolicismo culminó en la Revolución Gloriosa. Con la llegada de Guillermo III de Orange, se proclamó la Bill of Rights (1689), estableciendo una monarquía parlamentaria, la división de poderes y libertades individuales. En este marco, John Locke publicó sus Dos ensayos sobre el gobierno civil para legitimar este nuevo orden.
El Contractualismo: Una Perspectiva Comparada
La filosofía política de Locke se basa en el contractualismo, teoría que sostiene que la sociedad surge de un pacto artificial, en contraposición a la visión clásica (Aristóteles, Platón, Aquino) que consideraba al ser humano como un ser social por naturaleza. Los principales exponentes modernos son Hobbes, Locke y Rousseau.
1. Thomas Hobbes: El Leviatán y el Pesimismo Antropológico
En su obra Leviatán, Hobbes defiende un pesimismo antropológico: el ser humano es egoísta y competitivo. En el estado de naturaleza, la vida es una “guerra de todos contra todos”. Para evitar la muerte, los individuos ceden todos sus derechos a un monarca absoluto, el Leviatán, quien garantiza el orden mediante el terror y la indivisibilidad del poder.
2. Jean-Jacques Rousseau: El Contrato Social y la Bondad Natural
Rousseau, en El contrato social, parte de un optimismo antropológico: el hombre es bueno por naturaleza, pero la sociedad y la propiedad privada lo corrompen. Propone un nuevo pacto basado en la voluntad general y la democracia directa. Su modelo educativo, expuesto en Emilio o de la educación, busca formar ciudadanos empáticos, aunque lamentablemente legitima desigualdades de género al separar la educación de hombres y mujeres.
La Filosofía Política de John Locke
El segundo tratado de los Dos ensayos sobre el gobierno civil de Locke busca legitimar la monarquía parlamentaria frente al absolutismo de Hobbes.
El Estado de Naturaleza
Para Locke, en el estado de naturaleza los seres humanos son libres e iguales, guiados por una ley natural moral basada en la razón. Esta ley otorga derechos inalienables:
- Derecho a la vida.
- Derecho a la libertad.
- Derecho a la propiedad privada: Basada en el trabajo y limitada por la razón (evitando el derroche).
Aunque no es un estado de guerra constante, la falta de un juez imparcial para resolver conflictos sobre la aplicación de la ley natural hace que la sociedad civil sea necesaria.
El Contrato Social
El contrato social es un acto voluntario donde los individuos ceden únicamente su poder de juzgar y castigar a una autoridad común. A diferencia de Hobbes, en Locke los derechos naturales no se pierden, sino que son protegidos por el Estado. El consentimiento puede ser:
- Expreso: Explícito al formar la sociedad.
- Tácito: Al incorporarse a una sociedad ya constituida.