Hitos de la Historia de España: Del Descubrimiento de América a la Dinastía Borbónica

El año de los hitos: 1492 y la expansión hispánica

En 1492, dos eventos clave marcaron un hito en la historia de España, señalando la transición de la Edad Media a la Edad Moderna. En primer lugar, los Reyes Católicos llevaron a cabo la conquista del reino nazarí de Granada, enfrentando una crisis dinástica interna y buscando la culminación de la Reconquista, así como la entrega de territorios a la nobleza castellana. La guerra culminó con la toma de Granada el 2 de enero de 1492.

Tras consolidar la conquista de las Islas Canarias, los Reyes Católicos financiaron el viaje de Cristóbal Colón en busca de una ruta hacia Asia navegando hacia el oeste. A pesar de los rechazos iniciales, Colón obtuvo la financiación y partió el 3 de agosto de 1492. La expedición tocó tierra en América el 12 de octubre de 1492, marcando el descubrimiento del continente. Posteriormente, Colón realizó tres viajes más a América, explorando las Antillas y llegando a la América continental en el cuarto viaje (1502-1504).

Los Reyes Católicos buscaron confirmar su soberanía sobre las tierras descubiertas a través de la bula Inter Caetera en 1493, pero el Tratado de Tordesillas en 1494 modificó la línea divisoria debido a las protestas portuguesas, incluyendo a Brasil dentro de la zona de influencia lusa.

El ocaso de los Habsburgo: El reinado de Carlos II

Tras la muerte de Felipe IV en 1665, su heredero Carlos II, de cuatro años y débil salud, quedó bajo la regencia de la reina Mariana de Austria, apoyada en validos. A pesar de alcanzar la mayoría de edad en 1675, la precaria salud mental de Carlos le impidió asumir el poder, dejándolo en manos de distintos validos.

La debilidad de España fue aprovechada por Francia, consolidando su hegemonía en Europa con la Paz de Nimega en 1678, que cedió el Franco Condado y Luxemburgo a Francia. En 1689, estalló la Guerra de los Nueve Años, donde Holanda, Austria y España formaron la Gran Alianza con Inglaterra, resultando en la Paz de Ryswick, donde Luis XIV devolvió algunas posesiones a España.

Estas concesiones formaron parte del conflicto europeo a fines del siglo XVII, centrado en la sucesión de Carlos II, quien, al no tener herederos debido a su salud precaria, desató un conflicto sucesorio. Antes de su muerte en 1700, Carlos II nombró heredero a Felipe de Anjou, nieto de Luis XIV, desencadenando la Guerra de Sucesión en Europa a principios del siglo XVIII, que también se manifestó como una guerra civil en España.

La Guerra de los Treinta Años y la pérdida de la hegemonía

La Guerra de los Treinta Años comenzó en 1618, explicada por la alianza de las ramas hispana y austríaca de los Habsburgo en defensa del catolicismo contra los protestantes, con implicaciones que afectaron la rebelión de los Países Bajos. España inició las hostilidades en 1621 después de la expiración de la Tregua de los Doce Años con las Provincias Unidas.

Inicialmente, los Habsburgo llevaron la iniciativa con victorias significativas, pero la guerra cambió de rumbo debido a problemas económicos y la intervención francesa desde 1635. La derrota española en eventos como la campaña de Francia de 1636 y la batalla naval de las Dunas en 1639 cambiaron el curso del conflicto. La muerte de Richelieu en 1642 y la ascensión de Luis XIV al trono en 1643 marcaron un período crítico.

Aunque las Paces de Westfalia se firmaron en 1648, la guerra continuó entre España y Francia hasta la derrota de don Juan José de Austria en la batalla de las Dunas en 1658. El acuerdo de Paz de los Pirineos en 1659 resultó en la pérdida de la hegemonía española, con la cesión de territorios como el Rosellón y la Cerdaña, y el matrimonio de Luis XIV con María Teresa de Austria, hija de Felipe IV.

Además, en el mismo año, don Luis de Haro fue derrotado en Elvas en un intento fallido por recuperar Portugal. La Batalla de Montes Claros en 1665 marcó la derrota definitiva, y la independencia portuguesa fue reconocida en el Tratado de Lisboa de 1668, durante el reinado de Carlos II.

Conquista, administración y sociedad en el Nuevo Mundo

Después de los primeros viajes de Colón, la Corona de Castilla, con la autorización del papa, emprendió la exploración y conquista del continente. Expediciones como las de Alonso de Ojeda, Juan de la Cosa, Américo Vespucio y Vasco Núñez de Balboa ampliaron los límites del territorio conocido, mientras que en 1519, la expedición de Fernando de Magallanes, concluida por Juan Sebastián Elcano en 1522, logró dar la primera vuelta al mundo.

Los territorios explorados fueron incorporados a la Corona castellana, incluyendo grandes imperios como el azteca y el inca:

  • Hernán Cortés conquistó México en 1519, fundando Nueva España.
  • Francisco Pizarro se enfrentó al emperador Atahualpa y conquistó el vasto imperio inca, fundando el virreinato de Perú en 1542.

Administración y Economía Colonial

La administración del territorio americano replicó el sistema peninsular con:

  • Virreinatos, gobernaciones, corregimientos y municipios.
  • La justicia se impartía mediante Audiencias.
  • La Iglesia se organizaba en diócesis.

Las relaciones comerciales estaban monopolizadas por la Corona a través de la Casa de Contratación en Sevilla, estableciéndose el sistema de flotas en 1561. El impacto económico fue significativo, con minas como Potosí y Huancavelica proporcionando oro y plata, aunque esto llevó a un proceso inflacionario en la península.

Sociedad y Protección del Indígena

La sociedad en el Nuevo Mundo se organizó de manera piramidal:

  1. Élite peninsular.
  2. Criollos en las clases altas.
  3. Mestizos como la mayoría de la población.
  4. Indígenas y esclavos en el escalón inferior.

A pesar de la disminución de la población debido a los excesos y las enfermedades, las protestas de frailes como Montesinos, Vitoria y Bartolomé de las Casas llevaron a la promulgación de las Leyes de Burgos (1512) y las Leyes Nuevas, regulando la explotación de los indígenas.

La Guerra de Sucesión y el reformismo borbónico

La sucesión de Carlos II de Habsburgo generó un conflicto sucesorio a nivel interno e internacional. En su testamento, Carlos designó a Felipe de Anjou (Felipe V de Borbón) como heredero, desencadenando la formación de una Gran Alianza liderada por Austria y respaldada por Reino Unido, Provincias Unidas, Prusia, Saboya y Portugal, que apoyaban al archiduque Carlos de Austria.

La guerra comenzó en 1701 y abarcó la península Ibérica, el norte de Italia, Flandes y territorios ultramarinos. En 1711, el archiduque Carlos ascendió al trono imperial austriaco y Felipe V renunció al trono francés, lo que llevó a una paz negociada. Entre 1713 y 1714, se firmaron los Tratados de Utrecht y Rastadt, resultando en la pérdida por parte de España de sus posesiones europeas. El Reino Unido obtuvo beneficios significativos, como Gibraltar y Menorca, además del asiento de negros y el navío de permiso.

La Guerra de Sucesión también fue una guerra civil en España. Las tropas borbónicas, tras la crucial batalla de Almansa (1707), ocuparon Valencia y Aragón, y finalmente Cataluña en 1714 tras las batallas de Brihuega y Villaviciosa.

Política Exterior de los Borbones

La política exterior buscó revertir las pérdidas de Utrecht y asegurar el imperio americano mediante los Pactos de Familia con Francia:

  • Primer y Segundo Pacto: Reconocimiento de Carlos como rey de las Dos Sicilias (1738) y control de ducados italianos para Felipe (1743).
  • Tercer Pacto de Familia (1761): Bajo Carlos III, España participó en la Guerra de los Siete Años y en la Independencia de Estados Unidos, recuperando Florida, Menorca y Sacramento.

La Revolución francesa marcó el declive de estos pactos. Aunque Carlos IV inicialmente se alió con potencias absolutistas, desde 1795 prevalecieron los intereses estratégicos y se reanudó la alianza con Francia contra el Reino Unido.