Constitución de Cádiz y Desamortización de Mendizábal

Constitución de Cádiz

La Constitución de Cádiz es un texto de carácter jurídico redactado por las Cortes de Cádiz en el año 1812. Este texto va dirigido a los ciudadanos españoles y fue escrito durante la Guerra de Independencia (1808-1814). El texto que se nos presenta abarca múltiples artículos de la Constitución que definen el funcionamiento del Estado y los derechos de los ciudadanos que en este residen.

Artículo 1

explica el concepto de la Nación española y cómo esta incluye tanto el territorio ibérico como el ocupado en las Américas.

Artículo 3

instaura la soberanía nacional, idea de Rousseau que afirma que el poder de una nación reside en el pueblo y no en los gobernantes eliminando así la soberanía propia del Antiguo Régimen.

Artículo 8

declara que todos los españoles deben pagar impuestos en proporción a su capacidad económica, eliminando los privilegios financieros y desmontando las bases de la sociedad estamental. Además, establece la igualdad ante la ley de los ciudadanos, idea propia del liberalismo político.

Artículo 12

decreta que la única religión aceptada en el Estado español es la católica. Así, impone esta religión y veda cualquier otra.

Artículo 14

reduce el poder de la monarquía (de absoluto a moderado) y afirma que la sucesión al trono debe ser hereditaria; es decir, el hijo del Rey será quien obtenga la corona.

Artículos 15, 16 y 17

diferencian los poderes legislativo, ejecutivo y judicial y los dividen entre las Cortes, el monarca y los jueces, respectivamente.

Artículo 37

prohíbe la censura y promulga la libertad de expresión propia de las ideas ilustradas.

La redacción de la Constitución de 1812 se sitúa en un periodo bélico tanto nacional como internacional, en medio de la Guerra de Independencia (1808-1814). Tras la violación del tratado de Fontainebleau, las tropas francesas invadieron gran parte de España, que quedó bajo el mando de José I, hermano de Napoleón. Sin embargo, no todos los ciudadanos aceptaron esto, por lo que el pueblo español se dividió en dos: los afrancesados, que juraron lealtad a José I, y los patriotas, quienes se negaban a aceptar el mando de éste asimismo los patriotas se dividían en distintos grupos hola. Así mismo, los patriotas se dividían en distintos grupos según su ideología. Al no haber un monarca completamente respetado, se creó un vacío de poder que obligó al pueblo a tomar las riendas y formar unas Cortes para evitar el completo descontrol del país. De entre los diputados, la mayoría eran liberales, así que la Constitución toma un enfoque liberal, lo que hace que este texto jurídico sea bastante adelantado a la época en la que se escribió. La Constitución de Cádiz es la primera Constitución española, en la que se reconocen los derechos y libertades de los ciudadanos, al igual que la división de poderes, la libertad de expresión, el sufragio universal masculino, la soberanía nacional y la administración centralista. Esta Constitución no estuvo vigente durante mucho tiempo, pues en 1814, Fernando VII volvió al país y la declaró nula. Aun así, se volvió a aplicar durante el Trienio Liberal (1820-1823). La Constitución de 1812 y sus ideas fueron base para el desarrollo del país y las próximas Constituciones.


Decreto de Desamortización de Mendizábal

Este texto jurídico de naturaleza económica fue redactado por Mendizábal en el año 1836, durante la regencia de Maria Cristina (1833-1840), situada en la minoría de edad de Isabel II. El decreto va dirigido a la propia María Cristina, con la intención de convencerla de llevar a cabo una desamortización eclesiástica.

En el primer párrafo Mendizábal enuncia su idea de expropiar las tierras eclesiásticas y ponerlas a la venta con el fin de reducir el endeudamiento del país, así como aumentar la riqueza del mismo. Para reforzar su proposición, Mendizábal expone los múltiples beneficios que conlleva la desamortización, como facilitar la industria y el transporte, reavivar la economía…

En el segundo párrafo sigue apoyando su plan, defendiendo que no solo se va a disminuir la deuda pública, sino que también va a enriquecer a la alta burguesía y a las instituciones del Estado.

Este decreto se sitúa en el periodo de regencia de María Cristina durante la minoría de edad de su hija Isabel. En este momento, los ciudadanos españoles se dividen en dos grupos: los carlistas, a favor de la subida al trono de Carlos María Isidro (de ideología absolutista), hermano del difunto Fernando VII, y los isabelinos, a favor de la futura Isabel II (de ideología liberal). En este marco político se inicia la Primera Guerra Carlista (1833-1840), que empobrece al país. Por ello, en plena guerra, Mendizábal propone este Decreto de Desamortización, que incluye dos medidas: la incautación por parte del Estado de las tierras amortizadas y su posterior puesta en venta mediante subastas. Los principales objetivos a conseguir son la recaudación de fondos para reducir el endeudamiento y financiar la guerra contra los carlistas, así como beneficiar a la alta burguesía y neutralizar la iglesia. También trató de iniciar un proceso de revolución agraria, objetivo que no se cumplió.

Las consecuencias de este decreto no fueron sino beneficiosas, pues los fondos obtenidos hicieran frente a la deuda pública. Esto ayudó al establecimiento del régimen de propiedad capitalista libre. Sin embargo, no todo el mundo salió beneficiado, pues tanto la Iglesia como los campesinos pobres fueron perjudicados por este cambio.