El conde Lucanor trabajo

6. LA CRISIS DE LA MONARQUÍA CATÓLICA EN EL Siglo XVII 6.1. LA CRISIS DEMOGRÁFICA Y ECONÓMICA A principios del siglo XVII la demografía de la Península Ibérica se hunde. Castilla Pierde un millón de habitantes, el 20% de su población total, se produce la despoblación de Campos y ciudades. Esto se dio debido al rebrote de la peste y al aumento de la migración de América como consecuencia de las dificultades económicas y humanas de la península. Casi medio millón de personas se trasladan a las colonias durante este siglo, enroladas En los ejércitos o en la burocracia del Estado. Este hecho afecta particularmente a Andalucía, Extremadura y Castilla. La sangría demográfica se une a la expulsión de los moriscos en 1610, Los cuales representaban entre el 2 y el 4% de la población peninsular. Este hecho hizo con que la despoblación de los campos y la fuga de las capitales se Incrementaran y provocaran la desaparición de la moneda de los mercados. El Estado español No se resintió gracias a los ingresos por impuestos y la escasez de operarios contribuyó a la Subida de los precios y salarios. La industria del acero se hundíó y el desconocimiento de regadío por parte de los Cristianos hizo que la productividad de las huertas aragonesa, andaluza y valenciana se redujera. Una racha de malas cosechas hizo que la economía se hundiera, el comercio se colapsó Por las pestes y tienen lugar la revolución de los Países Bajos y las guerras centroeuropeas. La Inflación se dispara y produce la ruina industrial. Castilla es la que sufre las mayores consecuencias de esta precaria situación Demográfica y económica, ya que sus campos se despoblaron, sus manufacturas entraron en Crisis y sus explotaciones laneras se cerraron. Aragón, sin embargo, prolonga su pujanza hasta 1620, año en el cual esa pujanza terminó tras el destierro de los moriscos y la invasión de los Géneros franceses. Y gracias a que está libre de las alteraciones monetarias y de la presión fiscal Castellana se recuperará antes que Castilla. La crisis interna y las guerras colapsaron el comercio y desorganizaron las rutas Mercantiles. A la vez que en Europa los avances técnicos aumentaban y rebajaban el coste de la Producción, en España en la monarquía no supo poner en marcha una política comercial global Y cada reino siguió sus propios intereses, ignorando la idea de desarrollar un mercado único. 6.2. LOS AUSTRIAS MENORES Y EL DECLIVE Político A diferencia del Siglo XVI, en el XVII asistimos al gobierno de una oligarquía Nobiliaria que accede a los Consejos, y cuyo máximo exponente es la figura del valido o Favorito del rey. Las Cortes pierden totalmente su papel político al quedar marginadas en la Toma de decisiones, sobre todo una vez fracasado el intento de promover una profunda reforma Tributaria. Felipe III delegó su poder al duque de Lerma, mantuvo los mismos problemas que su Padre, sin embargo la economía le obligó a buscar la paz en todos los frentes, lo que consiguió Con la Tregua de los Doce Años. Durante su mandato se extendíó la corrupción en la economía Española y empeoraron los problemas económicos por la expulsión de los moriscos. Felipe IV y el conde-duque de Olivares intentaron reformar y sanear los reinos de la Monarquía católica mediante la monarquía, el saneamiento de Hacienda, la moralización de las Costumbres, el ejército regional y la unidad política de los reinos. Por su fracaso se vio obligado A luchar por conservar las posesiones europeas. Al estalla la Guerra de los Treinta Años, la monarquía se ve empujada a un guerra Contra Inglaterra y Holanda que ponen en peligro el suministro de plata con la que se financia la Guerra en Europa. Las derrotas se suceden y la monarquía peligra, castigada por la crisis Económica, las sublevaciones en Cataluña, Portugal, Nápoles y Sicilia, y las conjuras internas. Esta crisis generalizada obligó a una guerra defensiva que tenía como única finalidad recuperar La unidad territorial. El reinado de Carlos II marcó el punto más bajo de la decadencia con nuevas derrotas y Las consiguientes pérdidas territoriales. Como Carlos II no podía tener descendencia, Felipe de Anjou, de la casa de Borbón, se enfrentó a los intereses de la casa de Austria, que aspiraba a la Desmembración de la monarquía española, con la escisión de sus últimos reductos europeos en Italia y Flandes. En el interior, las medidas tomadas por don Juan de Austria estabilizaron la Economía y sentaron las bases del desarrollo del siglo siguiente, aunque no lograron la ansiada Paz social.