Contexto Histórico y el Dualismo Epistemológico en Platón
En esta redacción se nos plantea el tema del dualismo epistemológico en Platón. Platón nace en Atenas en el año 427 a.C. La filosofía platónica constituye la base de una de las corrientes más importantes del pensamiento occidental. La forma de gobierno de Atenas en esa época era la democracia directa, dicho sistema era defendido por los sofistas.
Platón los critica por manipular y convencer a los ciudadanos a través de la palabra y cobrar por ello. Se trataba de una democracia sometida a la manipulación y la venganza, donde la corrupción y la ineptitud política eran constantes.
El Dualismo Ontológico: Mundo Inteligible y Mundo Sensible
Respondiendo a las cuestiones relacionadas con la realidad, cabe decir que Platón diferencia dos niveles de realidad: el inteligible y el sensible; con esto defiende el dualismo ontológico. En primer lugar, encontramos el mundo inteligible; este es el mundo del ser, que ocupa un nivel superior de la realidad.
En esta realidad encontramos verdades ocultas a la vista, pero accesibles a la inteligencia; por lo tanto, es un mundo trascendente, ya que va más allá de los sentidos. En segundo lugar, podemos encontrar el mundo sensible, también llamado del devenir y la multiplicidad; aquí se encuentran las realidades que observamos con los sentidos. Es un mundo que está en constante cambio y Platón considera el devenir como un estado a mitad de camino entre el ser y el no ser.
Epistemología: Entre la Episteme y la Doxa
Por un lado, el conocimiento científico (episteme) ocupa el nivel superior del saber, el cual es claro, objetivo, no relativo y su fuente es la inteligencia. Para Platón, este es el verdadero conocimiento de lo real y, como lo real es lo inteligible, el conocimiento es siempre saber sobre la realidad inteligible, no la sensible.
Por otro lado, la opinión (doxa) ocupa un nivel inferior en el conocimiento y es un saber confuso, poco fiable y oscuro, cuyas fuentes son los sentidos. Platón afirma que del mundo sensible no puede extraerse un conocimiento verdadero, solamente opiniones. Aunque no deja de ser para Platón un tipo de saber, puesto que el mundo sensible copia al inteligible.
La Teoría de la Reminiscencia
Así distingue entre opinión y conocimiento. Es decir, si usamos los sentidos para indagar sobre la realidad sensible y cambiante obtenemos opinión, mientras que si usamos la inteligencia para indagar sobre la realidad inteligible alcanzaremos el conocimiento. Pues bien, Platón afirma que el alma, antes de encarnarse en un cuerpo, ha preexistido en el mundo de las ideas y ha contemplado allí las esencias. Cuando el alma entra en el mundo sensible y se encarna en un cuerpo, se olvida de las ideas y solo queda una huella borrosa y confusa de estas. Por lo que, aprender o conocer no es más que recordar (anamnesis) aquellas ideas contempladas previamente por nuestra alma humana.
El Símil de la Línea y la Jerarquía del Saber
Estos dos dualismos los recoge en el símil de la línea, en el que la realidad se divide en dos regiones: la epistemología a un lado y la ontología al otro, correspondiéndole a cada nivel de verdad un grado de saber y de realidad, respectivamente.
- Orden de realidad: Encontramos las ideas y objetos matemáticos dentro del mundo inteligible, y los objetos sensibles y las sombras dentro del mundo sensible.
- Orden del saber: Encontramos, por orden de mayor a menor, la Inteligencia (noesis) y el pensamiento (dianoia) dentro del conocimiento científico; y las creencias (pistis) y la imaginación (eikasia) dentro de la opinión.
Siendo la Idea de Bien la causa última tanto de la epistemología como de la ontología.
Influencias Filosóficas y la Supremacía de la Idea de Bien
Cabe decir que Platón se ve influenciado por los pensamientos de Heráclito y Parménides. De Heráclito acepta la idea de que «todo fluye, todo cambia, nada permanece», pero va más allá de esta concepción física.
No podríamos terminar esta redacción acerca de la teoría de las ideas de Platón sin hacer referencia a la Idea de Bien. Dicha idea no es para Platón una simple esencia, sino la causa de todas las esencias o ideas y, por ello, una realidad superior a ellas. Es la meta última de la filosofía y del ascenso dialéctico; su conocimiento implica una comprensión global de la totalidad de lo real y una visión completa del orden que preside el mundo de las ideas.
Para alcanzar su conocimiento —ya que es una experiencia incomunicable—, uno mismo tiene que realizar el proceso con esfuerzo y mediante la inteligencia, siendo el resultado de una intuición del alma. Por último, la Idea de Bien actúa como principio unificador de la totalidad de lo real y es el modelo último al que tienden todas las realidades, tanto las sensibles como las inteligibles.
En conclusión, el conocimiento más verdadero es el conocimiento científico, el más alto en la jerarquía epistemológica de Platón, proporcionado por las Ideas. Lo auténticamente real corresponde al nivel superior de la realidad (lo inteligible), mientras que la realidad del nivel inferior es considerada mera apariencia.