El problema del mal y el sentido del sufrimiento desde la perspectiva cristiana

¿Por qué se produce el mal y el sufrimiento?

No es Dios quien produce el sufrimiento o el mal. Siendo la realidad finita, el mal es una consecuencia inherente a ella. Dios tenía la alternativa de crear el mundo o no crearlo; al optar por crearlo, este debía ser un mundo real.

Consecuencias de un mundo real creado por Dios

  • A nivel físico: Incompatibilidades y posibles catástrofes.
  • A nivel biológico: Sufrimientos y enfermedades.
  • A nivel moral: Posibilidad de injusticias, egoísmo y opresión.

¿Es posible un mundo sin mal?

No. Eliminar el mal del mundo supondría un continuo milagro, un estado de excepción constante para sus leyes, robándole su seriedad y convirtiéndolo en un juguete o una marioneta ridícula. Equivaldría a eliminar el mundo y a la persona, la cual se va construyendo y haciéndose a sí misma en libertad en medio de todas esas circunstancias, positivas o negativas. Solo en medio de ellas, nunca al margen o a pesar de ellas, es posible la existencia humana.

¿Qué hace Dios ante el mal?

Dios lucha contra el mal a través de nosotros; nos ha dado inteligencia y contamos con su espíritu. Desde el punto de vista cristiano, la imagen correcta de Dios no es la de un ser arbitrariamente todopoderoso, sino la de Emmanuel, el «Dios con nosotros», el «gran compañero». Cuando la marcha de la existencia toma el rostro terrible del mal, Él no lo quiere, se le opone, sufre con nosotros y lucha a nuestro lado para vencerlo.

Respuesta cristiana ante el mal

Ante este tema nos quedan dos pilares fundamentales:

  • La aceptación: Como parte de nuestra propia vida y de la vida en general.
  • La praxis: No teorizar, sino actuar.

Este tema solo seremos capaces de entenderlo bien y darle sentido desde dentro, si somos capaces de abrirnos más allá del dolor. No obstante, sigue envuelto en las tinieblas del misterio. Tengamos en cuenta que no todo acaba aquí.

El más allá: ¿Ciencia o fe?

No sabemos nada sobre el modo de lo que ocurrirá al final de los tiempos. La vida después de esta será otra dimensión del ser. Es objeto de fe, ya que nadie lo puede demostrar; está relacionado con la misma creencia y experiencia de Dios.

¿Qué entendemos por el juicio de Dios?

El verbo original hebreo significa «hacer justicia» en el sentido de salvar. El juicio de Dios sería, pues, la victoria definitiva sobre el pecado y la muerte. Por influencia latina, pasó a entenderse erróneamente como una «rendición de cuentas».

Términos relacionados con el más allá

  • Cielo: No es un lugar, hace referencia al Reino de Dios; se trata de la verdadera realización humana junto a Él.
  • Purgatorio: No es un lugar, sino la experiencia de Dios frente al propio pecado, egoísmo y maldad. Es el camino o proceso por el que se actualizan todas las potencialidades no desarrolladas hasta entonces; no es un castigo.
  • Infierno: Dios no ha creado el infierno; es una situación humana, un símbolo de la ausencia de Dios.

¿Existen el cielo y el infierno?

El infierno existe porque no se puede imponer la amistad; esta se ofrece gratuitamente y se acepta libremente (Dios quiere que nos salvemos todos). El cielo y el infierno son símbolos que expresan el desenlace final de una existencia vivida desde o al margen del amor de Dios.