TEMA V. EL RÉGIMEN DE LA RESTAURACIÓN: CARACTERÍSTICAS Y FUNCIONAMIENTO DEL SISTEMA CANOVISTA
1. INTRODUCCIÓN: La Primera República y la Consolidación del Liberalismo
El periodo republicano previo a la Restauración estuvo marcado por una profunda inestabilidad:
- La Revolución Cantonalista (Verano de 1873): Fue el resultado de la espontaneidad de los sectores federales más radicales que buscaban establecer una estructura federal desde abajo. Se inició en Cartagena y se extendió por la costa mediterránea. El movimiento combinaba ideales federalistas e internacionalistas (principalmente anarquistas), dándole un carácter social marcado.
- El Giro Conservador de Salmerón: El gobierno de Nicolás Salmerón reprimió duramente el cantonalismo (con ayuda de los generales Martínez Campos y Pavía), enfrentó el avance carlista y reprimió a la Internacional Obrera. Sin embargo, Salmerón se negó a firmar penas de muerte.
- El Gobierno de Castelar y el Golpe de Pavía: Su sucesor, Emilio Castelar, suspendió las sesiones parlamentarias y gobernó de manera autoritaria. Temiendo el rechazo de las Cortes a su continuidad y el posible nombramiento de un federal, el ejército se anticipó. El 3 de enero de 1874, el general Pavía disolvió las Cortes mediante un golpe de Estado con el apoyo de la Guardia Civil.
La escasa resistencia al golpe de Pavía evidenció la fragilidad del régimen republicano, que carecía de una base social sólida. El poder recayó en los antiguos unionistas y progresistas, representados por el general Serrano, quien intentó estabilizar una república de carácter conservador. A pesar de restablecer el orden (disolución de la AIT, represión de republicanos, limitación del derecho de asociación), una república unitaria liderada por un militar no pudo consolidarse, ya que la burguesía moderada había optado por la solución alfonsina.
2. INICIOS DEL SISTEMA CANOVISTA
El camino hacia la Restauración se definió por los siguientes hitos:
- Pronunciamiento de Sagunto (29 de diciembre de 1874): El general Martínez Campos proclamó rey a Alfonso XII, forzando el exilio del general Serrano y dando paso a un Ministerio de Regencia presidido por Antonio Cánovas del Castillo a la espera del monarca.
- Manifiesto de Sandhurst: Durante la República, la burguesía moderada ya había apoyado la restauración borbónica. Alfonso, tras recibir la cesión de derechos de su madre Isabel II (1870), emitió este manifiesto, ofreciendo un régimen monárquico que garantizara el orden social y el funcionamiento liberal de las instituciones.
- El Papel de Cánovas: Cánovas fue el artífice de la restauración, logrando agrupar a los viejos partidos isabelinos, a muchos revolucionarios del 68 y a la mayor parte del ejército. Su objetivo principal fue asignar un nuevo papel al ejército, alejándolo de la actividad política y los pronunciamientos.
Aunque el régimen nació de un pronunciamiento, el ejército fue relegado a funciones pacíficas para resolver los conflictos heredados del Sexenio:
- Guerra Carlista: Finalizó en 1876 con la derrota de los partidarios de Carlos VII. Esto supuso la supresión de los fueros vascos en 1876, aunque se mantuvieron las autonomías fiscales mediante los Conciertos Económicos de 1878.
- Guerra de Cuba: Concluyó en 1878 con la Paz de Zanjón, aunque el conflicto se reanudaría en 1895.
La alternancia en el poder se inició en 1881 con el primer gobierno de Práxedes Mateo Sagasta (liberal) en lugar de Cánovas. Esta alternancia se consolidó tras la muerte prematura de Alfonso XII en 1885.
3. FUNDAMENTOS DEL SISTEMA CANOVISTA
El sistema político diseñado por Cánovas se basó en tres pilares fundamentales: bipartidismo, una constitución interna y el protagonismo político civil.
3.1. La Constitución Interna y el Bipartidismo
El sistema se articuló en torno a:
- Bipartidismo Restringido: El poder se limitaba a dos partidos dinásticos (Conservadores y Liberales) que se alternaban pacíficamente, marginando a las clases populares mediante el caciquismo.
- Soberanía Compartida: La “constitución interna” se basaba en la soberanía compartida entre el Rey y las Cortes, y la “doble confianza” (el Gobierno debía contar con la confianza del Rey y de las Cortes).
- Protagonismo Civil: Se buscaba alejar al ejército de la vida política.
3.2. La Constitución de 1876
Para garantizar la estabilidad, se promulgó la Constitución de 1876, la más duradera del periodo liberal, caracterizada por su brevedad (89 artículos) y su carácter de síntesis entre la moderada de 1845 y la democrática de 1869:
- Doctrina y Derechos: Estructura básica basada en el doctrinarismo de 1845, pero con una declaración de derechos similar a la de 1869 (aunque su regulación se demoró).
- Soberanía y Sufragio: Soberanía compartida entre Rey y Cortes. No establecía el sufragio universal inicialmente, pero sí el derecho de asociación y la tolerancia de cultos no católicos.
- Senado: Composición mixta (electivo, vitalicio por nombramiento real).
- El Rey: Inviolable e irresponsable, ostentaba el Poder Ejecutivo y decidía sobre la sustitución de gabinetes.
4. CONSOLIDACIÓN DEL SISTEMA CANOVISTA
4.1. El Pacto del Pardo y la Regencia
La muerte de Alfonso XII en 1885 generó una crisis que se solventó con el Pacto de El Pardo, un acuerdo entre conservadores y liberales para asegurar la rotación de poderes y evitar el auge republicano o nacionalista.
Se inició la Regencia de María Cristina de Habsburgo (1885-1902). Fruto del pacto, Sagasta formó el “gobierno largo” e introdujo reformas clave para neutralizar a la oposición:
- Ley de Asociación (1887).
- Ley del Sufragio Universal (para mayores de 25 años).
- Juicios por jurados.
A pesar del sufragio universal, el sistema no se democratizó realmente debido al mantenimiento de las circunscripciones electorales rurales uninominales, que facilitaban el fraude. El turno pacífico se mantuvo con precisión hasta finales de siglo, cuando el sistema comenzó a mostrar agotamiento ante problemas no resueltos (analfabetismo, desequilibrio público, sistema de quintas, ausencia de reformas sociales). Los dos hechos más trascendentales de este periodo fueron el surgimiento de los nacionalismos en Cataluña y País Vasco y la pérdida del imperio colonial tras la guerra contra EE. UU.
4.2. Funcionamiento Real: El Caciquismo
Durante cuarenta años, el sistema fue controlado por los partidos dinásticos (Conservador y Liberal), que eran partidos de “notables” o minorías, más organizados en torno a intereses clientelares locales que a discrepancias ideológicas profundas.
Los Partidos Dinásticos
- Partido Conservador: Liderado por Cánovas. Heredero del Partido Moderado y la Unión Liberal. Aglutinaba a la aristocracia, grandes propietarios e industriales, y contó con el apoyo del episcopado.
- Partido Liberal Fusionista: Liderado por Sagasta. Origen en el Partido Constitucional y progresistas. Influencia entre profesionales liberales, comerciantes y banqueros.
La Oposición al Sistema
La oposición no supuso una amenaza seria para la Restauración:
- Oposición Republicana: Dividida entre la opción insurreccional (Ruiz Zorrilla) y los posibilistas de Castelar (que colaboraban electoralmente).
- Carlismo: Evolucionó hacia el ultra-catolicismo y el foralismo.
- Nacionalismos.
- Movimientos Obreros: UGT, PSOE y, posteriormente, la FAI.
4.3. El Caciquismo como Mecanismo de Control
El caciquismo fue el sistema de relaciones de coacción utilizado por las clases dominantes para excluir a las clases populares y evitar revoluciones.
El proceso electoral se manipulaba mediante el “encasillado”: el Ministro de la Gobernación elaboraba la lista de diputados elegibles por distrito. Los gobernadores civiles transmitían esta lista a los alcaldes y caciques, quienes utilizaban todo el aparato administrativo (censo, compra de votos, manipulación de actas) para asegurar la victoria de los candidatos “ministeriales”.
El caciquismo era una realidad cotidiana en la España rural, basada en la fuerte dependencia de los campesinos respecto a los grandes propietarios. Los caciques controlaban ayuntamientos, sorteos de quintas, reparto de contribuciones y acceso a tierras comunales. Este sistema aseguraba que el 80% del voto (concentrado en zonas rurales) estuviera controlado.
4. CONCLUSIÓN
4.1. Los Nacionalismos
Uno de los fenómenos más importantes fue el surgimiento de movimientos nacionalistas en Cataluña, País Vasco y Galicia, en oposición al Estado unitario liberal. Inicialmente centrados en la preocupación cultural (recuperación lingüística e histórica, como los Juegos Florales), a finales de siglo se articularon políticamente por intereses económicos (protección arancelaria, reivindicación de la tradición legal propia). Su consolidación como partidos se daría en los años posteriores al Desastre del 98.
4.2. El Movimiento Obrero
Con la Restauración, el movimiento obrero sufrió una fuerte represión (prohibición de sociedades y prensa).
Anarquismo
En la década de 1880, se acentuaron las discrepancias entre:
- Anarcosindicalistas: Buscaban la revolución social a medio plazo y la creación de organizaciones para lograr mejoras sociales.
- Antisindicalistas: Defendían la violencia armada mediante grupos clandestinos, la llamada “propaganda por el hecho”.
La represión gubernamental, especialmente tras los “procesos de Montjuïc” (1896-1897), fue dura e indiscriminada.
Marxismo
La corriente marxista se consolidó con la transformación de la Nueva Federación Madrileña en el PSOE (Partido Socialista Obrero Español) en 1879, con influencia en Madrid, Asturias y Vizcaya.
- En 1888 se fundó la UGT (Unión General de Trabajadores) en Barcelona, tras la legalización de los sindicatos.
- En 1921, un grupo escindido del PSOE fundó el PCE (Partido Comunista de España), adoptando el modelo leninista, lo que consolidó la división tripartita del movimiento obrero: socialistas, comunistas y anarquistas.
- La CNT (Confederación Nacional del Trabajo), fundada en Barcelona en 1910, se convirtió en el sindicato anarcosindicalista mayoritario en varias regiones, superando en afiliación a la UGT durante la década de 1910.