DOM CLI OCEEspaña presenta 1a gran diversidad climática, resultado d su latitud, situación geográfica, influencia del mar y relieve. La Península s sitúa en la zona templada del emisferio norte, entre l océano Atlántico y l mar Mediterráneo, y entre Europa y África, lo q favorece la yegada d masas d aire muy variadas.Entre ls factores geográficos, destacan la latitud, q determina estaciones diferenciadas; la proximidad o lejanía del mar, q suaviza o extrema ls temperaturas; y l relieve, q influye mediante la altitud (descenso térmico y aumento d precipitaciones), la disposición d ls cordiyeras y la orientación d ls vertientes (precipitaciones orograficas y efecto Foën).Ls factores termodinámicos explican la dinámica atmosférica. Destacan la corriente en xorro, q dirige la circulación en altura, y en superficie ls centros d acción (anticiclones y borrascas), ls masas d aire y ls frentes, especialmente l frente polar, responsable d gran parte d ls precipitaciones en l norte peninsular.Clima oceánico o Atlántico s localiza en l norte peninsular, desde Galicia asta l Prepirineo catalán. S caracteriza x temperaturas suaves, baja amplitud térmica, elevada nubosidad y umedad, y precipitaciones abundantes y regulares, generalmente superiores a 1.000 mm anuales, sin meses secos. S distingue 1 oceánico puro, + próximo al litoral, y 1 oceánico d transición, en zonas interiores, con mayor amplitud térmica y precipitaciones algo menores.Clima d montañaAparece en áreas situadas x encima d ls 1.000 metros d altitud. Presenta temperaturas bajas, inviernos fríos, frecuentes eladas y nevadas, y precipitaciones abundantes, superiores a 1.000 mm. En montañas del área oceánica no ay meses secos, mientras q en montañas mediterráneas puede existir sequía estival.
El clima influye en la distribución de la población, que evita zonas de climas extremos como la alta montaña. También condiciona el tipo de vivienda, adaptada a la temperatura y a las precipitaciones.En la agricultura, determina los cultivos posibles, la necesidad de regadío y la productividad. Asimismo, favorece el desarrollo de energías renovables, como la eólica, la solar y la hidráulica.En el sector terciario, el clima afecta al transporte por fenómenos adversos, pero también impulsa el turismo, especialmente el de sol y playa y el de nieve.
La actividad humana altera el clima mediante la emisión de gases contaminantes. Sus principales efectos son el calentamiento global, que provoca cambio climático, deshielo y desertificación; la lluvia ácida, que daña ecosistemas; el smog, perjudicial para la salud; y la destrucción de la capa de ozono, que incrementa la radiación ultravioleta.
CLIMA SUBTROEl clima mediterráneo ocupa la mayor parte de la Península Ibérica (excepto el norte oceánico), además de Baleares, Ceuta y Melilla. El clima subtropical se localiza en el archipiélago canario.Ambos climas están condicionados por factores geográficos comunes: la latitud, que explica veranos calurosos y elevada insolación; la influencia del mar, que suaviza las temperaturas en la costa y aumenta los contrastes térmicos en el interior; y el relieve, que actúa como barrera frente a las masas de aire y provoca diferencias de precipitaciones y temperaturas según la altitud. Destaca la acción del anticiclón de las Azores, responsable del verano seco en gran parte del territorio.El clima mediterráneo se caracteriza por precipitaciones escasas o moderadas, irregulares y a menudo torrenciales, concentradas fuera del verano, y por veranos secos y calurosos. Las temperaturas varían según la distancia al mar y la altitud.El clima subtropical canario presenta temperaturas suaves todo el año, con baja amplitud térmica, y precipitaciones muy escasas en las zonas bajas, que aumentan en las áreas elevadas por la influencia del relieve y los vientos alisios—El clima influye en la distribución de la población, que evita zonas de climas extremos como la alta montaña. También condiciona el tipo de vivienda, adaptada a la temperatura y a las precipitaciones.En la agricultura, determina los cultivos posibles, la necesidad de regadío y la productividad. Asimismo, favorece el desarrollo de energías renovables, como la eólica, la solar y la hidráulica.En el sector terciario, el clima afecta al transporte por fenómenos adversos, pero también impulsa el turismo, especialmente el de sol y playa y el de nieve.–La actividad humana altera el clima mediante la emisión de gases contaminantes. Sus principales efectos son el calentamiento global, que provoca cambio climático, deshielo y desertificación; la lluvia ácida, que daña ecosistemas; el smog, perjudicial para la salud; y la destrucción de la capa de ozono, que incrementa la radiación ultravioleta.
REDFUV ATL,CANTBR La red fluvial española está condicionada por factores climáticos, geológicos, topográficos y vegetales. En la vertiente cantábrica, el clima oceánico con precipitaciones abundantes y regulares, temperaturas suaves y baja evaporación favorece ríos cortos, caudalosos y regulares. Los suelos impermeables, la densa cobertura vegetal y el fuerte desnivel entre cabecera y desembocadura incrementan la escorrentía y la capacidad erosiva, originando valles encajados, estuarios y rías.En la vertiente atlántica, los ríos suelen ser largos, con grandes cuencas ya que nacen cerca del Mediterráneo y desembocan en el Atlántico, consecuencia de la inclinación de la Meseta hacia el oeste. Aunque el clima es más seco que en el norte, la amplitud de las cuencas y la presencia de numerosos afluentes permiten mantener caudales moderados incluso en verano.
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El régimen fluvial expresa la evolución anual del caudal. En la vertiente cantábrica domina el régimen pluvial oceánico, con máximo invernal y estiaje poco acusado en verano, lo que explica su regularidad y la escasa intensidad de crecidas y estiajes.En la vertiente atlántica, los ríos presentan regíMenes más complejos, generalmente pluvio-nivales en las cabeceras y pluviales en el resto del curso. Son ríos abundantes pero irregulares, con crecidas en otoño y primavera y estiaje veraniego. Los ríos más caudalosos de la Península son el Duero, el Ebro y el Tajo, aunque los mayores caudales relativos corresponden a ríos cantábricos y pirenaicos.
–El agua es un recurso esencial para el consumo urbano, la industria, el regadío y la producción energética. En España, el regadío es el principal consumidor, seguido del uso urbano e industrial. La desigual distribución del agua ha originado la tradicional distinción entre España húmeda y España seca.Para regular los recursos, el Estado ha impulsado una amplia política hidráulica basada en presas y embalses, trasvases , canales, potabilizadoras y depuradoras. Estas infraestructuras permiten garantizar el abastecimiento, producir energía hidroeléctrica y reducir riesgos como inundaciones.Sin embargo, la actividad humana ha generado importantes impactos: contaminación urbana, industrial y agrícola, sobreexplotación de acuíferos, degradación de humedales y aumento de riesgos por sequías e inundaciones. Actualmente, las políticas hídricas se orientan hacia una gestión sostenible, la mejora de la eficiencia, el control de vertidos y la adaptación a los riesgos naturales
SUELOFOM VEG Atlántica
La regíón atlántica presenta unas condiciones naturales muy favorables para el desarrollo de la vegetación. Predomina el clima oceánico, con temperaturas suaves y precipitaciones abundantes y regulares durante todo el año, lo que asegura una elevada humedad. El relieve variado, con montañas, valles y zonas costeras, crea diferentes ambientes vegetales. Los suelos, tanto calizos como silíceos, permiten el crecimiento de especies diversas. La abundancia de recursos hídricos, con ríos de caudal regular, favorece la existencia de bosques densos, landas y amplios prados naturales.–
La vegetación carácterística corresponde al paisaje vegetal de clima oceánico, propio de la regíón eurosiberiana. Destaca el bosque caducifolio, formado por árboles altos de hoja grande que cae en otoño, como el haya, el roble y el castaño, junto a otras especies secundarias como el fresno, tilo, olmo y avellano. En zonas de transición aparece el bosque marcescente, cuyos árboles conservan las hojas secas hasta la primavera.Cuando el bosque se degrada surge la landa, una vegetación de matorral denso formada por brezos, tojos y retamas. Los prados, favorecidos por la humedad constante, ocupan grandes extensiones y son una de las formaciones más representativas del paisaje atlántico.–
La abundancia de agua permite un régimen fluvial regular, fundamental para el abastecimiento humano, la ganadería y el mantenimiento de prados naturales. La actividad humana ha provocado tanto efectos positivos como negativos: por un lado, el aprovechamiento de la madera y los prados; por otro, la deforestación, las quemas para pastos y los incendios forestales, que han reducido el bosque caducifolio. En épocas recientes se han realizado repoblaciones con pinos y eucaliptos, especies rentables pero perjudiciales para el suelo y el riesgo de incendios. Actualmente se aplican políticas de conservación, protección de espacios naturales y recuperación del bosque autóctono para preservar la biodiversidad
SUELOS VEG MED.
La vegetación mediterránea se desarrolla en la mayor parte del territorio peninsular, Baleares, Ceuta y Melilla, bajo un clima mediterráneo caracterizado por veranos secos y calurosos, precipitaciones escasas e irregulares y una fuerte sequía estival. Las temperaturas suelen ser suaves en invierno y elevadas en verano.El relieve variado (mesetas, sierras, depresiones y zonas costeras) y la diversidad de suelos influyen en la distribución de las especies vegetales. La escasez de recursos hídricos, junto con una fuerte evaporación, condiciona la vegetación, que debe adaptarse a la falta de agua.La actividad humana ha sido muy intensa desde la Antigüedad, lo que ha provocado la degradación del bosque original y la sustitución de muchas formaciones vegetales por matorrales o espacios agrícolas.–
El paisaje vegetal mediterráneo está dominado por formaciones xerófilas, adaptadas a la sequía. La vegetación clímax es el bosque perennifolio, formado por árboles de hoja perenne y dura (esclerófila), como la encina y el alcornoque, acompañados de especies como el pino.Las plantas presentan adaptaciones a la falta de agua: raíces profundas, hojas pequeñas y coriáceas, recubrimientos cerosos, pilosidades o espinas que reducen la transpiración.Cuando el bosque se degrada aparecen formaciones de matorral, como la maquia (densa y alta), la garriga (más baja y dispersa) y la estepa, propia de zonas más secas, con vegetación pobre y discontinua.–
El régimen hídrico es irregular, con ríos de caudal escaso y grandes crecidas tras lluvias torrenciales. El agua se destina principalmente al regadío agrícola, al abastecimiento urbano y al turismo.La acción humana ha provocado una fuerte deforestación, sobreexplotación del suelo, incendios forestales y procesos de erosión y desertificación, especialmente en las zonas más secas. Sin embargo, también ha contribuido a crear paisajes agrícolas tradicionales.Actualmente se aplican políticas de conservación, reforestación con especies autóctonas, lucha contra la desertificación, protección de espacios naturales y uso sostenible del agua para frenar el deterioro ambiental.
RED FUV MED.Los ríos de la vertiente mediterránea, excepto el Ebro, son cortos, ya que nacen en sistemas montañosos próximos al mar. El clima mediterráneo, con precipitaciones escasas e irregulares, concentradas en otoño y primavera, y veranos muy secos, determina caudales reducidos y gran irregularidad. El relieve abrupto y la frecuente deforestación favorecen una fuerte erosión y la aparición de crecidas torrenciales.Son habituales los torrentes o ramblas, cursos intermitentes que permanecen secos gran parte del año y solo llevan agua tras lluvias intensas. Todo ello ha hecho necesaria la construcción de embalses para regular los caudales y asegurar el abastecimiento.–
En la vertiente mediterránea no existen ríos de régimen nival puro. Predomina el régimen pluvial mediterráneo, con avenidas violentas en otoño y estiajes estivales acusados, llegando algunos ríos a secarse (Júcar, Turia, Segura). En el sureste aparece el pluvial subtropical, con estiaje extremo.En las cabeceras se dan regíMenes mixtos: nivo-pluvial (máximo primaveral por deshielo) y pluvio-nival (predominio de lluvias, máximo a finales de primavera). El Ebro es una excepción por su caudal y regularidad, debido a su gran cuenca y aportes pluviales y nivales.N Baleares no hay ríos permanentes, predominan torrents y aguas subterráneas. En Canarias, la aridez y permeabilidad volcánica explican la ausencia de ríos, siendo acuíferos y barrancos la principal fuente hídrica. Ceuta y Melilla tienen arroyos cortos y estacionales y dependen del agua subterránea.España tiene numerosos lagos y humedales, pequeños y estacionales, con alto valor ecológico. Los lagos pueden ser endógenos (tectónicos, volcánicos) o exógenos (glaciares, cársticos, endorreicos, eólicos). Los humedales son interiores o costeros.Los acuíferos están muy extendidos y son esenciales en áreas mediterráneas, pero su sobreexplotación y contaminación provocan salinización, agotamiento y degradación de humedales.–
En la vertiente mediterránea no existen ríos de régimen nival puro. Predomina el régimen pluvial mediterráneo, caracterizado por avenidas muy violentas en otoño y acusados estiajes estivales, llegando algunos ríos a secarse (Júcar, Turia, Segura). En el sureste peninsular aparece el pluvial subtropical, con estiaje extremo.