Evolución de Al-Andalus y los Reinos Cristianos Peninsulares

Al-Andalus: La conquista musulmana de la Península Ibérica. Emirato y Califato de Córdoba

Tras la proclamación de Rodrigo como rey del reino visigodo, los hijos del anterior rey solicitan ayuda a los musulmanes. Así, en el año 711, los musulmanes bajo el mando de Tariq entran en la península venciendo al último rey visigodo y, ante la pasividad reinante, iniciaron la conquista. Fue una invasión mayormente sin oposición, llegando en pocos años a ocupar toda la península excepto el norte. Desde ese momento, Al-Andalus se identificó con el espacio peninsular sujeto al poder musulmán.

Al-Andalus, con capital en Córdoba, se convirtió en un emirato dependiente regido por un emir. Fue una etapa enormemente inestable, llegándose a nombrar a 23 gobernadores.

El emirato independiente se proclama con la llegada de Abderramán I a la península, superviviente de la matanza de los Omeyas. Este rompió la dependencia política. La etapa vivió momentos de esplendor como el emirato de Abderramán II, aunque no estuvo exento de problemas que favorecieron el avance cristiano.

El califato fue la época de mayor esplendor, proclamado por Abderramán III, asumiendo la dirección religiosa y política. Sin embargo, la estabilidad se acabará al nombrar califa a un niño de 8 años. El poder quedará en manos de Almanzor, que comenzará a hacer grandes campañas militares.

Al-Andalus: Reinos de Taifas y Reino Nazarí

Tras la muerte de Almanzor, el califato entra en crisis, produciéndose su desintegración en pequeños reinos de taifas. En este momento dejan de cobrar parias para pasar a pagarlas. Pese a la riqueza de muchos de ellos, se caracterizan por su gran debilidad militar, que facilitará el avance de los reinos cristianos. Ante esta situación, piden ayuda al exterior.

La dominación almorávide de Al-Andalus se hace efectiva tras muchas victorias importantes. Los almorávides aprovechan el enfrentamiento de las taifas entre sí para unir Al-Andalus bajo su dominio. Sin embargo, las revueltas antialmorávides, un nuevo avance cristiano y la presión de los almohades en el norte de África les hace desaparecer, creándose unos nuevos reinos de taifas.

Las segundas taifas tienen que soportar otro gran avance cristiano, por lo que pedirán ayuda de nuevo al exterior, en este caso, a los almohades. Los almohades logran importantes victorias y reunifican otra vez Al-Andalus bajo su dominio, pero tras la alianza de Castilla, Aragón y Navarra, son derrotados en la Batalla de las Navas de Tolosa en 1212.

Se crean unos terceros reinos de taifas que desaparecen rápidamente a excepción del Reino Nazarí de Granada, que sobrevivirá hasta 1492, cuando los Reyes Católicos ponen fin a la presencia musulmana en la península.

Al-Andalus: Economía, sociedad y cultura

Al-Andalus está asociado a importantes avances económicos. La agricultura tuvo un gran desarrollo gracias al regadío. Los musulmanes difundieron nuevos cultivos. En la ganadería se desarrolló la ovina y la equina. Se revitalizó la minería y la artesanía, propio de una sociedad urbana. El comercio tuvo una gran importancia, desarrollándose tanto en el interior de las ciudades como en el exterior. Fue una economía donde el Estado tenía el monopolio de la moneda.

Con el paso del tiempo, la sociedad se fue islamizando. En un primer momento, el mundo musulmán lo componía una minoría árabe y una mayoría bereber. Más tarde se unieron los muladíes (cristianos que se convirtieron al Islam). Debajo de ellos se situaban los mozárabes y los judíos, que gozaban de libertad de culto, pero tenían la obligación de pagar ciertos tributos. También destacan los eslavos de palacio o del ejército. Dependiendo de su origen de sangre o nivel económico, podían estar más arriba en el escalafón social.

En Al-Andalus se desarrollaron grandes avances en ciencias, filosofía, literatura y arte.

Los primeros núcleos de resistencia cristiana. Principales etapas de la Reconquista. Modelos de repoblación

En las áreas cantábricas y pirenaicas surgieron, entre los siglos VIII y X, los primeros reinos cristianos. El Reino Astur surgió tras la victoria de Pelayo en Covadonga, reino que tuvo una ampliación sobre el valle del Duero pasando la capital a León, creando así el Reino de León. Castilla era una serie de condados vasallos de León hasta que se unificaron, logrando gran autonomía. Navarra, parte de la Marca Hispánica, surge como reino con Íñigo Arista, alcanzando su mayor expansión con Sancho el Mayor, que al morir reparte su territorio entre sus hijos, surgiendo así el Reino de Aragón. Los condados catalanes, bajo dominio carolingio, quedarán ligados a Wifredo el Velloso y, a finales del siglo X, se volverán independientes.

Desde el siglo IX surge el proceso de la Reconquista seguido del proceso de repoblación, entendido como la ocupación y colonización cristiana de las tierras conquistadas. Durante la primera etapa, los reinos cristianos avanzan hasta el Duero con un modelo de repoblación por iniciativa de los campesinos (presura), dando lugar a pequeñas y medianas propiedades; en la segunda, avanzan hasta Toledo aprovechando la debilidad de los reinos de taifas hasta que son frenados por los almorávides. Campesinos, dando lugar a pequeñas y medianas propiedades; en la segunda avanzan hasta Toledo aprovechando la debilidad de los reinos de taifas hasta que son frenados por los almorávides.

Durante la segunda mitad del siglo XII se produce la tercera etapa de la Reconquista tras el derrumbe de los almorávides y la creación de los segundos reinos de taifas. La repoblación durante la primera mitad del siglo XIII dará lugar a latifundios. Por último, tras la batalla de las Navas de Tolosa, los reinos cristianos avanzan sobre los terceros reinos de taifas a excepción del reino nazarí, conquistado en 1492.

Durante la segunda mitad del siglo XII se produce la tercera etapa de la Reconquista tras el derrumbe de los almorávides y la creación de los segundos reinos de taifas. La repoblación durante la primera mitad del siglo XIII dará lugar a latifundios. Por último, tras la batalla de las Navas de Tolosa, los reinos cristianos avanzan sobre los terceros reinos de taifas a excepción del reino nazarí, conquistado en 1492.

Los reinos cristianos en la Edad Media: Organización política, régimen señorial y sociedad estamental

Los reinos presentaban una estructura política parecida, aunque con diferencias. El origen de las Cortes está en la Curia Regia, donde los nobles y clérigos asesoraban al rey. El crecimiento de las ciudades hizo ganar poder a los burgueses, naciendo las Cortes de tres brazos. En Castilla eran convocadas por el rey para aprobar subsidios, declaraciones de guerra y votaban impuestos.

La sociedad fue de carácter feudal, rural y con tres estamentos marcados por el nacimiento con lazos de vasallaje entre ellos.

Los dos primeros estamentos eran privilegiados. La alta nobleza terminó por controlar amplios dominios territoriales llamados señoríos jurisdiccionales. Estos señoríos, gracias al mayorazgo, pasaban íntegros al heredero. En la baja nobleza destacan los hidalgos. El clero era el otro grupo privilegiado, dividiéndolo en clero secular y regular. La Iglesia también contaba con importantes señoríos. Socialmente se distinguía el alto clero, proveniente de la nobleza, y el bajo clero, más próximo al pueblo. El estado llano era en su mayoría campesinos que tenían una importante dependencia de los señores, aunque también había algunos sectores de campesinos propietarios. Con el crecimiento de las ciudades tuvieron más importancia los artesanos y los burgueses.

Organización política de la Corona de Castilla, de la Corona de Aragón y del Reino de Navarra al final de la Edad Media

Los reinos presentan una estructura política parecida basada en la monarquía, las Cortes y los municipios, aunque cada reino posee sus propias características.

En Castilla se produce un fortalecimiento de la monarquía. Para gobernar se sirve de una administración central compuesta por las Cortes, un Consejo Real y la Audiencia. En la administración local destacan los regidores y corregidores.

La Corona de Aragón era una unión de reinos en la que cada uno conservaba sus instituciones y sus leyes particulares. La debilidad del poder real se manifestó en el pactismo, por el que se respetaban los fueros y los privilegios de esos reinos. En la administración central destacan las Cortes, diputaciones y la Justicia. En cada reino el rey tenía un virrey.

Sociedad y economía en el Paleolítico y Neolítico. La pintura rupestre

Durante el Paleolítico, hace unos 800.000 años, llegan los primeros pobladores a la Península Ibérica. En Atapuerca han sido hallados sus restos más antiguos. Los primeros pobladores peninsulares eran depredadores y su supervivencia se basaba en la caza, la pesca y la recolección de frutos. Eran nómadas. Presentaban una organización social colectiva y vivían en pequeños grupos.

Hacia el 5000 a.C. aparecieron en la Península Ibérica las primeras comunidades neolíticas. En ellas se inició la agricultura, ganadería y la elaboración de cerámica. La práctica de la agricultura propició el sedentarismo, surgiendo las primeras comunidades estables.

La Península Ibérica posee numerosos ejemplos de pinturas rupestres. La mayoría de estas pinturas se concentran en la zona cantábrica, destacando Altamira. Se trata de un arte figurativo en el que destacan los animales pintados con una técnica naturalista. Las figuras se hallan superpuestas sin formar escenas, aunque presentan efectos de volumen y movimiento. En la zona levantina sobresalen las escenas de carácter narrativo con proliferación de figuras humanas que tienden a la esquematización.

Los pueblos prerromanos. Las colonizaciones históricas: fenicios y griegos. Tartessos

Las colonizaciones transcurren durante el primer milenio a.C. cuando llegan a las islas Baleares y a las costas levantinas y andaluzas los fenicios, griegos y cartagineses debido a intereses económicos. Los fenicios fundaron factorías, los griegos colonias y los cartagineses, tras colonizar Ibiza, fundan colonias tan importantes como Cartago Nova. El impacto en los nativos fue muy grande pero no llegó lejos. A estos pueblos se les debe la introducción de los esclavos, del alfabeto, de productos como el olivo, el lino y de la moneda, además de un crecimiento urbano.

Los Tartessos fueron un pueblo prerromano asentado en las actuales Sevilla, Huelva y Cádiz durante la primera mitad del primer milenio antes de Cristo que destacó por su actividad minera. En la segunda mitad, la Península Ibérica queda dividida en dos culturas: los íberos y los celtas. Los primeros, asentados en ciudades-estado en el Levante y en el sur peninsular, tenían claras influencias de las colonizaciones como demuestran la escritura y el uso de la moneda. En el resto de la península destacan los celtas, dedicados a actividades agroganaderas y, aunque tuvieron un gran desarrollo metalúrgico, no conocían ni la escritura ni la moneda.

Conquista y romanización de la Península Ibérica. Principales aportaciones romanas en los ámbitos social, económico y cultural

La conquista romana de la península se realizó en diversas etapas, interrumpidas por periodos de inactividad bélica. En la primera etapa lograron dominar la costa mediterránea y el sur peninsular. Durante la segunda etapa se conquistó la meseta, el oeste y noroeste peninsular y se caracterizó por la resistencia de algunos pueblos indígenas. Durante la última etapa sometieron a los cántabros y astures.

Tras la conquista llegó un largo proceso conocido como el de romanización, es decir, la implantación de la organización romana y la difusión de su cultura. Esta fue más intensa al sur y al este del Mediterráneo. Entre las implantaciones de la romanización destacan el latín, la llegada de comerciantes, funcionarios o militares romanos y la división administrativa de Hispania. La ciudad pasó a ser un elemento esencial. Culturalmente destaca la extensión del latín, del derecho romano y su gran legado artístico. En tierras hispanas la religión romana coexistió con la nativa, y más tarde con el culto al emperador, aunque la gran novedad fue la llegada del cristianismo. En cuanto a la economía, destaca el gran desarrollo comercial y artesanal. Por último, socialmente adoptó los modelos romanos destacando el gran desarrollo de la esclavitud.

El reino visigodo: Origen y organización política. Los concilios

En el 409 diversos pueblos bárbaros penetraron en Hispania sin encontrar resistencia debido al debilitamiento del Imperio Romano. Para frenar este avance, el Imperio autorizó a los visigodos su entrada en la península para controlar el territorio. Así, al desaparecer el Imperio en el 476, el reino visigodo se extendía, aunque la presión de los francos les va a hacer asentarse definitivamente en la península con capital en Toledo.

Los visigodos llevaron a cabo una importante tarea de homogeneización. La unificación política se realizó en varias etapas. Religiosamente, Recaredo estará a favor del catolicismo y jurídicamente se aprobó un único código legal, el Fuero Juzgo. Finalmente se estructuró una monarquía por elección. Para el ejercicio de sus funciones, el rey contaba con la ayuda del Aula Regia y los Concilios de Toledo. Debido al sistema de elección de los monarcas y al surgimiento de una sociedad prefeudal, los reyes estuvieron supeditados al poder de la aristocracia como al de los obispos, siendo muy frecuentes los destronamientos de los monarcas.