Teatro anterior a 1939
Ramón María del Valle-Inclán es uno de los autores más controvertidos, rigurosos, extravagantes y geniales que ha dado nuestra literatura. Se inició en el Modernismo con las novelas de la serie de las Sonatas, memorias del marqués de Bradomín, donde conviven la elegancia más exquisita y la provocación más amoral.
Continuó, en una etapa intermedia, con las Comedias Bárbaras, donde aparecen extraños personajes, violentos, tarados o tiránicos. Estas obras, híbridos entre novela y drama, son difícilmente representables debido a su gran longitud, cambios rapidísimos de escenario y extensas acotaciones escénicas.
Su última etapa, la más lograda, es la de los esperpentos; sobresalen Divinas palabras y Luces de bohemia, ambas de 1920. España es una deformación grotesca de la civilización europea. La tragedia es un género demasiado noble para recoger aquel ambiente; de ahí que «el sentido trágico de la vida española sólo puede darse con una estética sistemáticamente deformada»: ese es el fundamento del esperpento. Luces de Bohemia narra la última noche de vida del poeta Max Estrella, ciego, bohemio, pobre y desafortunado, que deambula por las calles de Madrid camino de su muerte, recorriendo diversos lugares y dando cuenta de la crítica situación del país.
El teatro de Federico García Lorca
Federico García Lorca representa una de las más altas cumbres de la dramática española moderna. Su obra supone un intento constante de depuración y búsqueda del restablecimiento de la pureza original de la palabra evocadora y connotativa, alejada del servicio utilitario pero sin olvidar su función comunicativa.
- Renovación escénica: Es el dramaturgo español más conocido de todos los tiempos.
- Principios fundamentales: Depurar el teatro poético, incorporar tendencias vanguardistas y acercar el teatro al pueblo.
La mujer es la protagonista principal del teatro lorquiano, representando el ansia de libertad en una sociedad patriarcal y machista, marcada por un destino trágico. El tema de la frustración es una constante en obras como Bodas de sangre.
Teatro de 1940 a nuestros días
Destacan el teatro de humor, innovador, de Enrique Jardiel Poncela y Miguel Mihura. La obra más representativa de Mihura es Tres sombreros de copa (estrenada en 1952), una comedia que satiriza la rutina y mediocridad de la burguesía de provincias frente a la vida poética y de libertad.
El teatro realista intentó renovar la escena española y manifestar su oposición a la dictadura, tratando temas como la injusticia social y la explotación. Destacan autores como:
- Alfonso Sastre: Escuadrón hacia la muerte (1953), La mordaza (1954).
- Lauro Olmo: La camisa (1962).
Dentro del teatro comercial, sobresale Antonio Gala con obras como Los verdes campos del Edén, Anillos para una dama o El hotelito. Tras la dictadura, a pesar de la eliminación de la censura, el teatro español entró en una etapa de crisis, compensada parcialmente por la creación de instituciones como el Centro Dramático Nacional.
La Generación del 98
Los autores de esta generación se caracterizaron por:
- El paisaje: Viajaron por España, especialmente Castilla, como una recreación del paisaje.
- La historia: Interés por la intrahistoria, la vida cotidiana de las personas comunes.
- La literatura: Referencia a los clásicos (Poema de Mío Cid, Berceo, Cervantes, etc.).
- Existencialismo: Preocupación por la vida, la muerte y el sentido de la existencia.
- Religión: Posturas diversas, desde el fervor católico hasta el agnosticismo.
Pío Baroja
Novelista influido por Schopenhauer y Nietzsche, su literatura refleja un pesimismo existencial y escepticismo. Sus personajes suelen sentirse desorientados y fracasados. Entre sus obras destacan:
- Tierra vasca: La casa de Aizgorri, El mayorazgo de Labraz y Zalacaín el aventurero.
- La vida fantástica: Camino de perfección.
- La lucha por la vida: La busca, Mala hierba y Aurora roja.
Narrativa de 1940 a 1970
En la posguerra surge la novela existencial, cargada de angustia, con obras clave como La familia de Pascual Duarte (C.J. Cela), Nada (Carmen Laforet) y La sombra del ciprés es alargada (M. Delibes). Posteriormente, se evoluciona hacia la novela social, centrada en la denuncia de las condiciones de las clases desfavorecidas.
A partir de los años 60, bajo la influencia de la narrativa hispanoamericana y autores universales (Kafka, Faulkner, Joyce), surge la novela experimental, centrada en la renovación del lenguaje y las técnicas narrativas. Paralelamente, la «Generación perdida» (Max Aub, Francisco Ayala, R.J. Sender, Rosa Chacel) desarrolló su obra en el exilio, tratando temas como la guerra civil y la añoranza de España.