1. Evolución de las fuerzas políticas de oposición
El republicanismo
El republicanismo fue la fuerza de oposición más importante en las primeras décadas del siglo XX. Representaba a sectores de las clases medias que aspiraban a una democratización política, identificada con el régimen republicano. Se produjo una renovación ideológica con la inclusión de las doctrinas del nuevo liberalismo democrático. El impulso regenerador culminó en 1903 con la formación de la Unión Republicana, que obtuvo un notable éxito electoral en las grandes ciudades, aunque careció de apoyo del movimiento obrero.
Las divergencias internas provocaron nuevas divisiones: en 1908 se escindió el sector radical liderado por Alejandro Lerroux, quien fundó el Partido Radical. Lerroux, político populista y demagogo, destacó inicialmente por su anticlericalismo. Posteriormente, el 11 de febrero de 1926, creó la Alianza Republicana, que integraba diversas fuerzas desde el republicanismo histórico hasta nuevas formaciones.
El nacionalismo catalán
Estuvo dominado por la Lliga Regionalista, fundada en 1901. Sus líderes principales fueron Francesc Cambó (dirigente) y Prat de la Riba (ideólogo). Era un partido conservador, católico y burgués con dos objetivos fundamentales:
- Autonomía política para Cataluña: La Lliga nació alejada del independentismo. Cambó llegó a participar en el gobierno de Madrid, aunque no logró reformas ante el centralismo imperante.
- Defensa de los intereses económicos: Promoción de una política comercial proteccionista.
El nacionalismo catalán se extendió entre la burguesía y el campesinado, mientras que la clase obrera apoyó mayoritariamente el anarquismo. En 1907, la coalición Solidaritat Catalana logró una clara victoria electoral. En 1931 se fundó Esquerra Republicana de Catalunya, de ideología izquierdista, liderada por Francesc Macià y Lluís Companys.
Otros nacionalismos
- Nacionalismo vasco: Se dividió en dos bandos: un sector independentista defensor de las ideas aranistas y un sector más moderado, liberal y posibilista que optaba por la autonomía dentro de España. Con el tiempo, amplió sus bases sociales y se consolidó como fuerza mayoritaria.
- Nacionalismo gallego: La Organización Republicana Gallega Autónoma (ORGA), fundada en 1929, fue un partido autonomista de izquierdas. En 1931, Castelao fundó el Partido Galeguista, buscando integrar a nacionalistas de diversas tendencias.
2. La crisis general de 1917
La crisis de 1917 se manifestó en tres frentes:
- Crisis militar: El descontento entre oficiales «peninsulares» y «africanistas» llevó a la creación de las Juntas de Defensa. El gobierno de Eduardo Dato, ante la falta de apoyo parlamentario, cerró las Cortes.
- Crisis parlamentaria: Diputados y senadores de la Lliga, republicanos y socialistas constituyeron en Barcelona la Asamblea Nacional de Parlamentarios, exigiendo un cambio de gobierno y Cortes Constituyentes, lo cual fue reprimido por el Ejecutivo.
- Crisis social: La huelga general de 1917, convocada por CNT y UGT, tuvo un seguimiento masivo en centros industriales como Madrid y Barcelona.
Consecuencias: La huelga fracasó debido a la falta de apoyo campesino y la represión militar (71 muertos y 2.000 detenidos). El ejército aumentó su intervencionismo político, lo que desembocaría en el golpe de Estado de 1923. Entre 1918 y 1920 se produjo el «trienio bolchevique», marcado por una fuerte conflictividad social.
3. La dictadura de Primo de Rivera
El 13 de septiembre de 1923, Miguel Primo de Rivera dio un golpe de Estado, disolviendo el gobierno y estableciendo un Directorio militar.
Directorio Militar (1923-1925)
Apoyado por la oligarquía, tomó medidas como la prohibición de símbolos catalanes, la política de «mano dura» y la creación de la Unión Patriótica. El éxito del Desembarco de Alhucemas (1925) consolidó su popularidad.
Directorio Civil (1925-1930)
Se institucionalizó la dictadura con la entrada de civiles como José Calvo Sotelo. Destacaron:
- Política económica: Nacionalismo económico (creación de CAMPSA y Telefónica).
- Obras Públicas: Modernización de carreteras y ferrocarriles.
- Política laboral: Creación de los «comités paritarios».
Ocaso del régimen: La oposición de intelectuales (como Miguel de Unamuno) y el movimiento estudiantil (FUE) debilitaron al dictador. Tras el fracaso de su intento de aprobar una nueva constitución y el impacto de la crisis de 1929, Primo de Rivera dimitió en 1930.