Guerra de la Independencia Española (1808-1814): causas, etapas y legado

La Guerra de la Independencia

La situación de España anterior a esta guerra era lamentable. El valido Manuel Godoy, que más tarde debilitaría el poder y la imagen de los gobernantes, produjo graves problemas económicos, provocando una gran oposición política que se hacía cada vez mayor. Una de las soluciones planteadas fue una desamortización realizada por Godoy, pero el detonante de la guerra fue la gran habilidad de engaño de Napoleón.

Circunstancias inmediatas: Bayona y las abdicaciones

Napoleón reunió a Carlos IV y a su hijo, Fernando VII, junto con Godoy en Bayona, donde les pidió que renunciaran a la Corona española y así poder ofrecérsela a su hermano, José Bonaparte (José I), para que realizara las reformas necesarias y reforzara la alianza con Francia.

Motín del 2 de mayo y represión

Mientras tanto, en Madrid había constantes incidentes entre la población y las tropas francesas. Todo ello desembocó en un motín popular el 2 de mayo de 1808, cuando llegó el rumor de una posible traición francesa. En esta sublevación fusilaron a muchos madrileños a las afueras de la ciudad.

El eco de la revuelta y la noticia de las abdicaciones de Bayona (5 y 6 de mayo) marcaron el inicio de la guerra.

Ámbito internacional y naturaleza interna del conflicto

Fue un conflicto internacional, puesto que no sólo afectó a España y Francia sino también a Portugal, que fue invadida por las tropas francesas. En el conflicto participó también el Reino Unido (enemigo de Francia y de España hasta 1808). La entrada de los británicos contra Francia fue decisiva para apoyar a los españoles sublevados y, especialmente, para abastecer Cádiz.

También fue una guerra civil, porque Napoleón, en un inicio, no era percibido únicamente como invasor sino también como colaborador; por ello hubo una parte de la población que aceptó muchas de las ideas ilustradas que traía. La otra parte de la población se opuso a la ocupación francesa: entre ellos algunos ilustrados (como Jovellanos) y las clases populares. A estos se unieron nobles y eclesiásticos que tenían miedo de las posibles reformas de los franceses.

Vacío de poder y proceso constituyente

La ausencia de Fernando VII (monarca legítimo) supuso un vacío de poder y, por tanto, una grave crisis política. Se improvisó un poder político alternativo. Esto fue un hecho revolucionario y dio lugar a un proceso del que surgieron las Cortes de Cádiz, que elaboraron y crearon la Constitución de 1812.

Etapas de la guerra

  • Mayo–octubre de 1808. El ejército francés no fue capaz de dominar la Península Ibérica, puesto que numerosas ciudades como Zaragoza y Gerona se rebelaron y fueron sitiadas. Las tropas francesas que invadían Andalucía fueron derrotadas en Bailén (julio de 1808). Los soldados de Napoleón que ocupaban Portugal se rindieron frente a los británicos en Sintra.
  • Octubre de 1808–julio de 1812. A pesar de la presencia de Napoleón, no lograron tomar Lisboa ni Cádiz, que se convirtieron en dos focos de resistencia. En esta etapa se incrementaron las guerrillas, formadas por cuadrillas improvisadas de oficiales y soldados huidos del ejército, bandoleros, aventureros e incluso clérigos.
  • Julio de 1812–1814. Gran ofensiva de los aliados que finalizó con la expulsión y derrota de las tropas francesas. Británicos, portugueses y españoles vencieron en la Batalla de Arapiles (Salamanca, julio de 1812) y en Vitoria y San Marcial (Guipúzcoa) en 1813. Fernando VII volvió como rey a España tras la firma del Tratado de Valençay (diciembre de 1813).

Modelos políticos enfrentados

Durante la guerra se enfrentaron dos modelos políticos: el reformista francés, encarnado por José Bonaparte, y el liberal español, que se fue formando durante la guerra y culminó en la creación de las Cortes de Cádiz.

El régimen de José Bonaparte

El régimen que estableció en España José Bonaparte tuvo las siguientes características:

  • Para dar a su reinado una legitimidad de la que carecía, se apoyó en los ilustrados y afrancesados españoles. Desde Bayona convocó una asamblea de notables españoles para aprobar una nueva ley fundamental para el reino, conocida como Estatuto de Bayona. Era una carta otorgada, es decir, una ley que el monarca concede al pueblo y que no procede de la soberanía popular, a diferencia de una Constitución. Fue un reformismo moderado y no se llegó a aplicar totalmente debido a la guerra. Con esta ley se creaba un régimen autoritario basado en un poder casi absoluto del rey, aunque permitía algunos derechos individuales y libertades económicas; también proclamaba el catolicismo como religión única y oficial. Además, establecía unas Cortes en las que se representaban los tres estamentos.
  • Intentó desligarse de Napoleón y crear un régimen autónomo, pero su dependencia militar y económica de Francia se lo impidió. Sin embargo, emprendió una serie de reformas que perpetuaban en parte el despotismo ilustrado borbónico, aunque apenas fue posible aplicarlas en una España en guerra.

Reformas realizadas por José Bonaparte

José Bonaparte realizó algunas reformas como la abolición de los derechos señoriales y de la Inquisición, la supresión de las órdenes religiosas masculinas y de las órdenes militares, la desaparición de la mayoría de los consejos y la división del país en prefecturas (territorio gobernado por un prefecto, cargo francés equivalente al de gobernador). Continuó la desamortización, especialmente de los bienes del clero y la nobleza; todo esto sería abolido por Fernando VII cuando finalizara la guerra.

Surgimiento de un nuevo régimen político español

A lo largo de la guerra se fue formando un nuevo régimen político promovido por los españoles que no apoyaban a José Bonaparte ni a las instituciones del Antiguo Régimen que colaboraban con él. Por ello se produjo una auténtica revolución política, pues surgieron una serie de instituciones nuevas que decían actuar en nombre del rey, pero cuya única legitimidad procedía del pueblo español, que las creó y las apoyó.

Juntas y la Junta Suprema Central

Entre estas instituciones, las más importantes fueron las juntas, organismos de ámbito local y provincial compuestos por ilustrados, militares, clérigos y otras personalidades elegidas por los ciudadanos. Surgieron luego juntas supremas provinciales debido a la necesidad de coordinarse política y militarmente y, más tarde, se creó una Junta Suprema Central en Aranjuez (septiembre de 1808). Estaba formada mayormente por nobles reformistas; aunque su presidente inicial fue el anciano conde de Floridablanca, la figura más representativa fue Jovellanos.

La Junta Suprema Central tuvo que establecerse en Cádiz huyendo del ejército francés. Aunque con dificultades, consiguió convocar unas Cortes para contrarrestar la asamblea convocada por José Bonaparte y el Estatuto de Bayona; la primera sesión de esas Cortes tuvo lugar en Cádiz en septiembre de 1810.