Conquista de la Península Ibérica
Tras los enfrentamientos cartagineses en el siglo III a. C. por el control del Mediterráneo y la 1ª Guerra Púnica, Roma utiliza el ataque de Aníbal a Sagunto para desencadenar la 2ª Guerra Púnica.
Fases de la conquista
La conquista romana de la península se divide en cinco etapas:
- 1ª etapa: La 2ª Guerra Púnica y la ocupación del área ibérica, la cual se dividió en dos zonas: Citerior y Ulterior.
- 2ª etapa: Abarca desde el 197 al 154 a. C., periodo en el cual se consolida la conquista, además de sufrir revueltas y subidas de impuestos.
- 3ª etapa: Guerras celtíbero-lusitanas que ocuparon el centro y oeste peninsular a manos de Viriato y Numancia, desde el 154 hasta el 135 a. C.
- 4ª etapa: Desde el 135 a. C. al 29 a. C., etapa caracterizada por la estabilización que coincidió con las guerras civiles de Mario y Sila, y César y Pompeyo.
- 5ª etapa: Por último, las guerras cántabro-astures del 29 a. C. al 19 a. C. marcan el final de la conquista.
Romanización
Muchos pueblos de los conquistados adoptaron de los romanos la lengua, la cultura, la organización política y las costumbres romanas.
El latín se impuso en toda la península. Además, en el área ibérica la romanización fue rápida; en el centro y oeste de la península fue más lenta, mientras que en el norte no se consiguió imponer de manera definitiva.
Causas de la romanización
El proceso de romanización comienza con la extensión de la vida urbana y con la fundación de las ciudades. También el ejército favoreció la inclusión de los indígenas, así como la concesión de la ciudadanía a los soldados (proceso progresivo). Otra causa fue la fundación de colonias con soldados romanos, como Mérida.
Hispania durante el Alto Imperio (siglos I-III)
La administración territorial sufrió la reforma de Augusto en el 27 a. C., que dividió las provincias en senatoriales (planificadas) e imperiales (presencia militar). Por ello, la Península Ibérica quedó dividida en tres provincias:
- Tarraconense: Imperial.
- Lusitania (Mérida): Imperial.
- Bética (Córdoba): Senatorial.
Tras los conventos jurídicos, las divisiones menores de las provincias quedaron bajo el control de la administración de justicia. Las ciudades eran la célula base de la administración e incluían también las zonas rurales dependientes; a mayor grado de romanización de la ciudad, mayor autonomía y privilegios.
Economía y Estructura Social
Economía
La economía se basaba en la producción esclavista. Se trataba de una economía colonial que exportaba materias primas e importaba productos manufacturados. Estas consistían mayoritariamente en la trilogía mediterránea (trigo, vino y aceite), y los minerales dominantes fueron el oro, la plata y el cobre. No había especialización artesanal, salvo el lino en el Levante y los salazones en la Bética.
Estructura social
La posición social en Roma era una categoría jurídica heredada, aunque podía modificarse a lo largo de la vida. La sociedad era jerárquica:
- Ciudadanos pertenecientes a las órdenes: Senatorial (nobleza), Ecuestre (alta burguesía) y Decurional (cargos políticos).
- Ciudadanos no pertenecientes a órdenes: Tenían privilegios políticos, militares y sociales.
- Hombres libres no ciudadanos: Solo tenían derechos civiles.
- Libertos: Solo tenían algunos derechos civiles.
- Esclavos: No tenían derechos.
Crisis del siglo III
En el siglo III, el ejército alcanzó un gran protagonismo por la aparición de amenazas de los bárbaros en sus fronteras. También intervino en el nombramiento de los emperadores, lo que supuso una anarquía militar desde el 235 hasta el 284 d. C. Debido a esto, se generó un caos político que aumentó la debilidad interna del imperio y las amenazas exteriores.
La crisis, el descenso del comercio y la inseguridad crearon el proceso de ruralización: los poderosos adquieren latifundios, los cuales crean una economía cerrada por la autosuficiencia. Los grandes propietarios y los colonos establecen relaciones sociales polarizadas. Además, la aparición de las relaciones de dependencia personal (Patrón/Cliente) se denomina relaciones de patrocinio.
Reforma del siglo IV y nuevas divisiones
En el siglo IV se producen nuevas reformas bajo el imperio de Diocleciano (284-305) y Constantino (324-337). Estos realizan reformas administrativas, económicas, sociales y culturales sin modificar la tendencia anterior.
Invasiones germánicas y caída de Roma
En el 409, los alanos, suevos y vándalos invaden la Península Ibérica. Tras el saqueo de los visigodos en Roma (410), en el 476 los ostrogodos deponen al último emperador romano de Occidente. En el 476, los suevos y visigodos también establecen reinos en la Península Ibérica.
Gracias al sincretismo se mantuvieron las características indígenas, aunque la romanización fomentaba la difusión de la religión romana.