La Unión Dinástica y el Nacimiento del Estado Moderno (Reyes Católicos)
El reinado de los Reyes Católicos se regía por el principio de que Aragón y Castilla se unían en la persona de los monarcas, pero ambos reinos seguían conservando sus propias leyes e instituciones. La unión de los dos reinos facilitó la finalización de la Reconquista con la Conquista de Granada en 1492, y por primera vez se puede hablar de un estado nacional. En ese mismo año también se produjo el Descubrimiento de América.
La Monarquía Autoritaria: Nuevas Instituciones de Gobierno
La creación del nuevo estado supuso cambios y la creación de nuevas instituciones de gobierno:
- Los Consejos: Organismos que asesoraban al Rey. Existían los de Castilla y Aragón.
- La Santa Hermandad: Organismo con el objetivo de mantener el orden en las zonas rurales, combatiendo el bandolerismo de los nobles.
- Los Corregidores: Representantes del Rey en los ayuntamientos, encargados de controlar la recaudación de impuestos.
- Las Cortes: Tuvieron un papel importante en los primeros años, pero se dejó de lado su convocación, y el número de representantes de Castilla se redujo.
- Las Audiencias: Eran tribunales de justicia. Existían dos principales: una en Valladolid y otra en Granada.
Política Religiosa y Expansión Territorial
Los Reyes Católicos impusieron la ortodoxia católica mediante el Tribunal de la Inquisición. En 1492 se expulsó a los judíos y en 1502 se impuso la conversión forzosa de los moriscos. Una de las políticas más exitosas fue la expansión territorial. Además del descubrimiento de América y su colonización, se consiguió la unidad nacional incorporando el Reino de Navarra en 1512.
La política matrimonial fue clave: Isabel se casó con el Rey de Portugal; Juan, con Margarita de Austria; y Catalina, con Enrique VIII, Rey de Inglaterra. Se centralizó el comercio en Sevilla, donde se creó la Casa de Contratación en 1503, encargada de controlar la llegada de las expediciones de América y de recoger la parte de las riquezas que pertenecían al Rey. Más adelante se crearían el Consejo de Indias y los Virreinatos.
El Esplendor y los Conflictos del Imperio (Carlos I y Felipe II)
Carlos I (1517-1556)
Debido a la incapacidad de Juana I (la Loca) y la muerte temprana de su marido, Felipe el Hermoso, se implantó una regencia hasta la llegada de Carlos I en 1517. Su origen flamenco y el escaso conocimiento de la realidad del país motivaron revueltas que culminaron en la Revuelta de los Comuneros. Fue una revuelta de la burguesía que se oponía a la exacción fiscal para obtener recursos para que el Rey se convirtiera en emperador alemán. La revuelta se extendió por Toledo, Salamanca, Ávila o Segovia, pero tras numerosos altercados, los comuneros fueron derrotados en 1521.
Carlos I tuvo que mantener un enorme imperio y hacer frente a quienes apoyaban la Reforma Protestante. En 1545 comenzó el Concilio de Trento. Se concedió la libertad a los Príncipes alemanes para aplicar la tolerancia religiosa.
En la lucha contra los turcos, se conquistó Túnez. El otro gran enemigo fue Francia; el monarca español derrotó al francés en 1525 en la Batalla de Pavía, donde este quedó prisionero. En 1527, Roma fue saqueada por los Tercios españoles.
Tras la Conquista de México y Perú por Hernán Cortés y Francisco Pizarro, se crearon los Virreinatos. En 1524 se creó el Consejo de Indias, máximo órgano de administración de los territorios americanos.
Felipe II (1556-1598)
El reinado de Felipe II se caracterizó por los conflictos religiosos con Gran Bretaña y Francia. Este Rey comenzó con la victoria sobre los franceses en San Quintín en 1557, que motivó la construcción del Monasterio de El Escorial. En 1561, estableció la capital en Madrid.
Uno de los éxitos fue la victoria en la Batalla de Lepanto contra los turcos en 1571, para frenar la expansión otomana por Europa. Tras heredar la Corona de Portugal, se sufrió el gran desastre de la Armada Invencible frente a los ingleses, que frustró los intentos de invadir Inglaterra.
Las graves bancarrotas, la insurrección de los Países Bajos y alguna rebelión morisca contribuyeron a agravar la crisis económica y a que España perdiera su dominio europeo.
Siglo XVII: La Crisis de la Monarquía de los Austrias Menores
En 1598 muere Felipe II y le sucede Felipe III, iniciando la época de los Austrias Menores. Fue un periodo de guerras contra el protestantismo. Comenzó una crisis que anteriormente se había manifestado en tiempos de Felipe II, quien se vio obligado a decretar una bancarrota. La bancarrota de la segunda mitad del siglo XVII se produjo por la necesidad de mantener los Tercios en los dominios españoles y porque la cantidad de metales preciosos de América no llegaba.
El Gobierno de los Validos
Creció la figura del valido, persona que era la mano derecha del Rey. Destacó el Duque de Lerma, quien finalmente fue encarcelado por malversación. La expulsión de los moriscos en 1609 produjo una bajada en la economía debido a que se dedicaban a la agricultura y la artesanía.
En 1621 se inició el reinado de Felipe IV. Él, falto de recursos para el gobierno, lo dejó todo en manos de sus validos. El más destacado fue el Conde-Duque de Olivares.
Conflictos y Pérdidas Territoriales
En 1640 se inició una rebelión en Cataluña, y en ese mismo año Portugal se declaró independiente. También se declaró en los Países Bajos la Guerra de los Treinta Años. España reconoció la independencia de los Países Bajos, pero siguió la guerra con Francia, que más tarde se firmó la paz en el Tratado de los Pirineos en 1659.
Causas de la Crisis durante el Reinado de Felipe IV:
- Época de malas cosechas.
- La decadencia de las industrias en las ciudades.
- La disminución de los metales preciosos de América.
- Devaluación de la moneda.
- Constantes subidas de precios que afectaron a la población.
El Fin de la Dinastía
En 1665 comenzó el reinado de Carlos II, el último monarca de la Casa de Austria. Por falta de dotes para el gobierno regio, el estado fue regido por su madre, Mariana de Austria.
En 1700 termina el reinado de Carlos II. Se produce una Guerra de Sucesión que se inició en 1701.