La Filosofía de Friedrich Nietzsche: Del Espíritu Dionisiaco al Superhombre

1. Motivación

La primera obra de Nietzsche, El origen de la tragedia, contiene el núcleo de su filosofía: el reconocimiento de la vida como valor fundamental y la convicción de que la cultura occidental ha rechazado la vida o le ha tenido miedo. En esta primera formulación de su pensamiento, afirma que la tragedia griega clásica nos muestra los dos principios que componen la realidad:

  • El espíritu dionisiaco: Representado por el dios Dioniso, contiene los valores de la vida, el exceso y la embriaguez.
  • El espíritu apolíneo: Representado por el dios Apolo, al que corresponden los valores de la razón, la medida y el orden.

Nietzsche considera que la creación presocrática no olvidó a ninguno de los dos dioses. Así, el arte de la tragedia clásica griega manifiesta lo más profundo de la existencia humana, ya que muestra y mantiene la oposición irreconciliable entre los dos órdenes de los valores: el dionisiaco como vida y el apolíneo como razón. Esta oposición constituye una antítesis metafísica entre el Mundo Sensible (M.S.) y el Mundo Inteligible (M.I.). El arte trágico es una valiente y sublime aceptación de la vida, un «sí» a la vida, a pesar del dolor que esta comporta.

2. Origen de la tragedia

Según Nietzsche, con la irrupción de Sócrates y Platón comenzaron la decadencia y el error. Los elementos morales e intelectuales se impusieron y empezó el predominio histórico de todo aquello que es lógico y racional, de modo que los valores apolíneos prevalecieron sobre los dionisiacos. Este es el origen de la tragedia; como ejemplo, Sócrates prefirió la muerte a la lucha.

A partir de este momento, todo lo que se produce en la cultura occidental lo llama Nietzsche la «mentira milenaria», y su objetivo es desenmascararla mediante la defensa de los valores de la vida dionisiacos y con la crítica a la postura de renuncia a la vida, según él comenzada por Sócrates y asumida por el cristianismo. Para ello se basa en la genealogía para buscar el origen de la tragedia. Este método es utilizado por Nietzsche en su crítica de la moral y se opone a la consideración de los valores morales como realidades en sí, ya que los analiza como síntomas, investigando su origen y las condiciones en las que surgieron.

3. La muerte de Dios

La muerte de Dios significa no solo que ha muerto el mundo suprasensible, sino que pierde su sentido la historia humana que se había fundamentado en él. Es la gran metáfora que explica la muerte de los valores absolutos y de las ideas inmutables, así como el fin de los grandes fundamentos que sostenían y guiaban el mundo.

Para Nietzsche, Dios representa todo aquello que es suprasensible, como el mundo de las ideas de Platón, todos los idealismos metafísicos, todas las grandes creencias o verdades históricas occidentales (la llamada «mentira milenaria») y todo aquello que da sentido a la vida apoyándose en un más allá. Ahora se ha probado que todo esto está muerto porque el mundo lo ha matado, y que los ideales ya no imperan en la vida de las personas; el mundo suprasensible ha perdido toda su fuerza. Para Nietzsche, con la muerte de Dios se derrumba nuestra civilización, ya que todos sus valores se fundamentaban en la creencia de que el sentido del mundo está fuera del mundo o en un más allá. Dios personifica esta creencia. Ahora vivimos el fin de nuestra civilización: los valores supremos ya no tienen validez y el sentido del mundo ya no se busca fuera del mundo. Así se abre paso a la época moderna.

4. La aparición del superhombre

Tras la muerte de Dios, solo se puede elegir entre dos posiciones. Nietzsche considera que su tiempo es el reino del último hombre, que vive la triste vida de la civilización porque renuncia a la aspiración vital de los grandes ideales. Al renunciar a ello, el hombre se ve empujado al nihilismo.

El nihilismo o negación absoluta es el estado del hombre carente de objetivos por los que luchar, sin fuerzas para trascenderse. Es el estado de un hombre transformado en vegetal. Este es el hombre de la vida moderna, que solo busca la comodidad y el placer cotidiano. Nietzsche distingue varias formas de nihilismo:

  • Nihilismo incompleto: Niega el mundo suprasensible, pero pretende reemplazar ese más allá con nuevos valores que reproducen el espíritu del cristianismo (racionalismo, socialismo, anarquismo o utilitarismo).
  • Nihilismo pasivo: Se da cuando el espíritu ha perdido toda su fuerza para crear nuevos valores, pero ya no cree en los antiguos.
  • Nihilismo activo y extremo: Puede conducir a su superación. Abre la posibilidad de afirmar valores totalmente nuevos.

El superhombre constituiría el polo opuesto al último hombre. El superhombre es el nuevo dios terrenal que crea sus propios valores de vida que dan otro sentido a la existencia sin fundamentarse en un más allá. En Así habló Zaratustra, Nietzsche describe las tres transformaciones del espíritu:

  1. El camello: Representa al hombre que soporta el peso de la ley moral y la trascendencia (el deber kantiano).
  2. El león: El hombre que crea su libertad diciendo «no» a la moral heredada y dice «yo quiero».
  3. El niño: Representa la voluntad creadora, la libertad verdadera y el juego. Simboliza un natural y sincero «sí» a la vida.

5. La voluntad de poder

Para crear nuevos valores y superar el nihilismo, el superhombre cuenta con la voluntad de poder, que es la esencia de todo lo existente. Para Nietzsche, la vida es una energía inquieta que constantemente crea y destruye formas. La voluntad de poder no es exactamente la ley del más fuerte, sino el poder de los creadores, una grandeza que se adueña de la situación por su propia naturaleza.

La voluntad de poder se opone a la voluntad de igualdad. Nietzsche considera que los predicadores de la igualdad quieren asesinar toda vida noble o superior, reduciendo la originalidad a la mediocridad. Lucha contra la identificación de igualdad con justicia, presente en la Revolución Francesa, el socialismo, la democracia y el cristianismo.

6. Transmutación de los valores

Nietzsche proclama la importancia de los valores dionisiacos y la necesidad de una transmutación de todos los valores. En sus obras Más allá del bien y del mal y La genealogía de la moral, distingue dos tipos de morales:

  • Moral del señor: Es la moral noble y elevada. Lo bueno se identifica con lo fuerte, lo poderoso, lo sano, lo bello y lo feliz. Es la afirmación de la vida.
  • Moral del esclavo: Es la moral de la mediocridad y del resentimiento. Surge como reacción contra la vida superior. Bueno es igual a pobre, impotente, enfermo y feo.

Según Nietzsche, la rebelión de los esclavos (obra de judíos y cristianos) produjo la inversión de los valores. El resentimiento de los oprimidos generó valores que exaltan la debilidad. Aunque en el Renacimiento hubo un breve retorno a los valores aristocráticos, Lutero y la Reforma acabaron con esos brotes de vida.

En su última obra, El ocaso de los ídolos, Nietzsche completa su crítica a la cultura occidental, atacando el egipticismo (la tendencia de los filósofos a momificar la realidad), la distinción entre mundo verdadero y aparente, la ciencia positivista y la gramática.