Leyes de Asociación de Ideas y el Escepticismo de Hume

Leyes de asociación de ideas

Las combinaciones que el entendimiento humano lleva a cabo para formar ideas complejas a partir de ideas simples no son arbitrarias, sino que obedecen a unas leyes de asociación. Estas leyes explican cómo el ser humano organiza sus ideas y proceden de nuestra propia estructura mental y no de la realidad. Esas leyes son:

  • Ley de semejanza: tendemos a asociar ideas semejantes en algún aspecto (por ejemplo, una fotografía permite evocar en mi mente a la persona que representa).
  • Ley de contigüidad espacio-temporal: tendemos a asociar ideas contiguas en el espacio o en el tiempo (por ejemplo, la idea de la Torre Eiffel se conecta por contigüidad con la ciudad de París).
  • Ley de causalidad o causa-efecto: tendemos a establecer una relación causa-efecto entre ideas contiguas espaciotemporalmente; es decir, la mente tiende a asociar ideas de fenómenos que se suceden de manera regular en la experiencia (por ejemplo, si pienso en el fuego, me veo llevado a pensar en el calor o en el humo).

Deducciones fundamentales del empirismo

A partir de lo anterior se deduce:

  • Todo conocimiento es una impresión (un dato de la experiencia) o es la representación mental de una impresión (una idea).
  • El origen último de todos nuestros conocimientos está en la experiencia y, por tanto, no existen ideas innatas.
  • El criterio de verdad para saber si una idea es o no verdadera consiste en averiguar si en el origen de esa idea hay o no alguna impresión que la origine. Si no la hay, habrá que concluir que estamos ante una ficción de la mente.

Crítica al concepto de causalidad

Desde la antigüedad (Aristóteles), la idea de causa ha sido el factor explicativo fundamental. Ahora bien, Hume afirma:

  1. 1º: Si analizamos la idea de causa, no podemos deducir a priori el efecto que provoca, ya que causa y efecto son fenómenos distintos.
  2. 2º: No hay ninguna impresión de la idea de conexión necesaria entre causa y efecto. Atendiendo a los datos empíricos, observamos solo dos fenómenos que suceden repetidamente en el espacio-tiempo hasta hoy.
  3. 3º: Es el hábito y la costumbre de ver esa sucesión espacio-temporal la que nos lleva a esperar que esto se repetirá igual en el futuro.

Esto supone poner un límite al conocimiento científico basado en inducciones y admitir que las leyes científicas son solo probables. Implica mantener un escepticismo moderado.

Crítica a la metafísica y las sustancias cartesianas

A partir de su teoría del conocimiento, Hume va a realizar una profunda crítica a la metafísica y, en concreto, a las tres sustancias cartesianas:

Idea del Yo (Cogito)

  • No hay una impresión concreta de la idea del yo; solo tenemos impresiones de cada uno de los estados psíquicos en concreto, a partir de las cuales suponemos un sustrato que las unifica.
  • Además, Descartes plantea una generalización apresurada al proponer que ese yo es universalizable. Por lo tanto, no podemos afirmar la existencia de esta sustancia y, aún menos, reconstruir un sistema sobre ella.

Idea del Mundo (Res extensa)

  • No podemos saber exactamente cómo es la realidad; solo la conocemos a través de nuestros sentidos.
  • Además, las leyes que propongamos sobre la realidad exterior están sometidas a la crítica a la causalidad (son solo probables).

Idea de Dios (Res infinita)

  • No hay impresión de Dios y su existencia no es demostrable racionalmente. Hume rechaza las vías tomistas (crítica a la causalidad) y el argumento ontológico (es a priori, por tanto, un argumento de relación de ideas, pero su contradicción es posible).
  • No puede ser objeto de ciencia, sino que solo podemos creer en él.

Las sustancias cartesianas se mueven entre la posibilidad y la creencia, pero son necesarias para el desarrollo humano. Hume afirma que la metafísica no puede ser una ciencia universal.

Clasificación de las ciencias

Una vez establecida la crítica al conocimiento, sostiene:

  • Ciencias formales: Se basan en relaciones de ideas y, aunque su verdad es necesaria, carecen de contenido empírico (matemáticas y lógica).
  • Ciencias empíricas: Se basan en cuestiones de hecho y solo son probables (física, biología, etc.). Hume cambia la certeza por probabilidades y desarrolla un escepticismo moderado.

Clases de juicios

Inspirado por Leibniz, Hume distingue dos tipos de juicios:

  • Relaciones de ideas: Son proposiciones que operan exclusivamente sobre contenidos ideales (lógica y matemáticas), sin referirse a lo que existe o puede existir. Al ser independientes de la experiencia empírica, poseen necesidad lógica: afirmar lo contrario es una contradicción imposible. Kant los llamará juicios analíticos a priori.
  • Cuestiones de hecho: Se basan puramente en la experiencia sensible. No tienen necesidad lógica: afirmar lo contrario es posible y no genera contradicción (ejemplo: «el sol saldrá mañana»). Por tanto, solo ofrecen un conocimiento probable, no absoluto. Kant los llamará juicios sintéticos a posteriori.