1.2 Demanda de Trabajo
La demanda de trabajo depende del salario, del precio de los bienes producidos, del precio de los factores productivos y de la productividad de los factores de producción.
- Salario: Existe una relación inversa; generalmente, a menor salario, mayor es la demanda de trabajadores por parte de las empresas.
- Precio de los bienes producidos: Cuanto más alto sea el precio al que las empresas puedan vender sus productos, más rentable será para la empresa contratar trabajadores.
- Precio del resto de factores: Si el precio de la maquinaria es más bajo, a las empresas podría no interesarles contratar tantos trabajadores, optando por la automatización.
- Productividad de los trabajadores: Mide la cantidad de productos que fabrica de media cada trabajador. Cuanto más productivos sean los empleados, más productos se obtienen y más ingresos tendrá la empresa al venderlos, lo que incentivará a seguir demandando mano de obra.
3.3 Políticas de Empleo
La política de empleo es gestionada por el SEPE (Servicio Público de Empleo Estatal). Se trata de un conjunto de medidas con el fin de regular el mercado de trabajo. Estas políticas pueden ser de dos tipos:
- Políticas pasivas: Pretenden proteger a los desempleados mediante prestaciones y subsidios.
- Políticas activas: Tienen como objetivo principal la creación de empleo y la inserción laboral.
1.4 Diferencias en los Salarios
Existen diferencias salariales dentro de un mismo puesto de trabajo y sector en función del sexo, el tamaño de la empresa y las regiones. Esto configura lo que se conoce como brecha salarial.
- Tamaño de la empresa: Las empresas grandes pueden desarrollar economías de escala, que mejoran su productividad y crecimiento, permitiéndoles pagar mayores salarios.
- Por región: Las diferencias por comunidades autónomas son muy notables en el territorio nacional.
- Por género: Representa la diferencia de ingresos medios entre mujeres y hombres. España registró una brecha salarial del 14,9%.
3.2 Efectos del Desempleo
El desempleo no beneficia a nadie: ni a las personas que lo sufren ni a la sociedad en su conjunto. España, desde la crisis económica, mantiene una elevada tasa de desempleo, lo que genera graves efectos negativos:
- En la sociedad: Las personas que lo sufren pueden verse imposibilitadas para cubrir sus necesidades básicas.
- En la economía: Un alto número de desempleados reduce el consumo, lo que a su vez disminuye la producción global. Además, el Gobierno debe realizar un gran gasto público para proteger a estas personas vulnerables mediante prestaciones, ayudas o subvenciones.
3.1 Causas y Tipos de Desempleo
- Estructural: Se produce por desajustes entre la demanda y la oferta de empleo; existe trabajo, pero los candidatos no se ajustan al perfil requerido. Está causado por cambios económicos como avances tecnológicos o bajos niveles de movilidad. Las movilidades geográficas reducen este tipo de desempleo al facilitar que el trabajador se desplace a zonas con mayor demanda.
- Friccional: Desempleo temporal y frecuente que representa el tiempo invertido en la búsqueda de empleo (por ejemplo, al mudarse a una ciudad nueva o dejar un puesto para buscar uno mejor).
- Estacional: Ocurre en temporadas bajas de producción, como sucede en el sector turístico de playa durante el invierno.
- Cíclico: Vinculado a las fases de expansión y recesión de la economía, como la crisis de 2008 o la crisis del Covid-19.
Medición de la Productividad
Para analizar la eficiencia, utilizamos las siguientes fórmulas:
- Productividad de la mano de obra = Producción / Número de horas empleadas por los trabajadores.
- Productividad del capital = Producción / Número de horas de funcionamiento de las máquinas.
- Productividad de la materia prima (Tierra) = Producción / Kilogramos de materia prima empleada.
Normalmente, el dato de la productividad es relevante cuando se compara a lo largo del tiempo. Si la productividad de mayo es mayor que la de junio, es necesario investigar las causas de dicho descenso.
4. El Futuro del Mercado de Trabajo
¿Cómo serán los trabajos?
El desarrollo tecnológico estará presente en todos los sectores para aumentar la productividad. Con la plena incorporación de la mujer al mercado laboral, crecerá la demanda de servicios de cuidado de niños y ancianos. Asimismo, el auge del bienestar impulsará profesiones como entrenadores personales y nutricionistas. La concienciación medioambiental fomentará empleos en el sector ecológico y de reciclaje.
¿Cómo serán los trabajadores?
La formación continua será la clave para la adaptación. Se demandarán perfiles flexibles, con competencias tecnológicas, conocimientos de idiomas, una sólida marca personal y una amplia red de contactos.
¿Cómo será la forma de trabajar?
Se prevé un aumento del teletrabajo y el uso de áreas de coworking.
Productividad Global y Eficiencia
La productividad global es la relación entre la cantidad de bienes y servicios producidos y la cantidad de todos los factores empleados. Para calcularla, es necesario expresar los factores en términos monetarios (u.m.) y no en unidades físicas (u.f.), ya que no se pueden sumar horas de trabajo con kilos de materia prima.
El análisis de la productividad busca conocer la eficiencia o el grado de aprovechamiento de los recursos, relacionando lo obtenido con lo invertido.
¿Cómo aumentar la productividad?
El objetivo es obtener más con los mismos recursos o lo mismo con menos recursos. Esto se logra de la siguiente manera:
En la mano de obra:
- Contratando trabajadores con mejores habilidades innatas.
- Proporcionando una mejor formación y experiencia.
- Aumentando la motivación y el bienestar laboral.
- Mejorando la organización y el liderazgo (órdenes claras y útiles).
- Proveyendo mejores herramientas de trabajo.
En otros factores:
- Maquinaria: Empleando tecnología más moderna y herramientas adecuadas.
- Materias primas: Utilizando materiales de mejor calidad para reducir desechos y desperfectos.