La Literatura Española tras la Primera Guerra Mundial
Tras la Primera Guerra Mundial, la literatura en España se refleja en dos generaciones fundamentales: la del 14 (Novecentismo) y la del 27, ambas profundamente marcadas por las vanguardias europeas.
El Novecentismo
Se denomina así a la obra de un grupo de autores que alcanza su momento de máximo esplendor en torno a 1914. Este término fue introducido por Eugenio d’Ors para referirse al arte de 1900 en contraposición a la estética del siglo XIX. Los autores de este movimiento ya no son bohemios; sus vidas son cotidianas y poseen una sólida formación universitaria. En este contexto, son fundamentales las aportaciones intelectuales de Ortega y Gasset.
El género literario más cultivado fue el ensayo, donde predominan los planteamientos reflexivos y temas muy variados (científicos, históricos, etc.). También se desarrolló la novela, aunque en menor medida.
Las Vanguardias
Debido al impacto de las dos guerras mundiales, se producen en Europa diversos movimientos estéticamente transgresores conocidos como vanguardias o ismos. Sus rasgos esenciales son:
- La voluntad de experimentación.
- El rechazo hacia la tradición y la negación de todo valor del pasado artístico.
- Una concepción intrascendente y antinaturalista del arte.
- Su carácter elitista, alejado de los gustos populares.
Movimientos de Vanguardia
Los más relevantes son los siguientes:
- Expresionismo: Al artista solo le interesa expresar lo que hay en el alma, desechando la realidad externa. Pudo influir en el esperpento de Valle-Inclán.
- Futurismo: Fundado por Marinetti, se caracteriza por su tono violento hacia lo anterior y el descubrimiento de la “escritura en libertad” (abolición de la sintaxis, adjetivos y adverbios). Rechaza el romanticismo y los sentimientos.
- Cubismo: Nace con Apollinaire y juega con la disposición geográfica de los versos para crear imágenes visuales (caligramas).
- Dadaísmo: Fundado por Tristan Tzara, utiliza la incoherencia como base del arte, apoyándose en lo absurdo e irracional.
- Creacionismo: Su fundador, Vicente Huidobro, defiende la capacidad totalmente creadora de las imágenes poéticas.
- Surrealismo: Nace de la mano de André Breton. Supone el inicio de la rehumanización del arte mediante el desarrollo de la escritura automática y el verso libre. El surrealismo vuelve a introducir lo humano, lo social y lo político en la obra.
La Generación del 27
Este nombre se eligió para designar a un grupo de autores nacidos en fechas próximas que se dieron a conocer en torno a 1927. Destacan figuras como Emilio Prados, Jorge Guillén, Pedro Salinas, Federico García Lorca y Dámaso Alonso. Asimismo, es fundamental destacar a mujeres como Ernestina de Champourcín, María Zambrano y María Teresa de León, reivindicadas actualmente como “Las Sinsombrero”.
Evolución de la Generación del 27
- Primera etapa (Vanguardista o “deshumanizada”, hasta 1929): Marcada por la influencia del futurismo, cubismo, ultraísmo o dadaísmo. Se incorporan elementos modernos y destaca la influencia de la poesía pura.
- Segunda etapa (“Rehumanización”, a partir de 1929): Se produce un cambio hacia una mentalidad social más pesimista, bajo la influencia de Pablo Neruda. Surgen obras más personales como Cántico de Jorge Guillén.
- Tercera etapa (La Guerra Civil y el exilio): La poesía se vuelve bélica y comprometida. Aparece la angustia por la derrota y la búsqueda de una nueva vida. La mayoría de los autores parten al exilio, mientras que solo tres permanecen en España. Poetas que antes no tenían un perfil político, ahora lo asumen.
- Cuarta etapa (El final): Algunos autores mueren en el exilio; otros regresan a España tras la muerte de Franco. Las obras reflejan la cicatrización y el esfuerzo por encontrar nuevos caminos temáticos. A Vicente Aleixandre se le concede el Premio Nobel.
Juan Ramón Jiménez
Las principales corrientes que influyen en su obra son el simbolismo, Ortega y Gasset, Unamuno, Bécquer y San Juan de la Cruz. El propio poeta estableció en sus últimos años tres etapas en su trayectoria:
- Etapa sensitiva: Corresponde a sus primeros libros. Responden a un modernismo sensorial con elementos decadentistas y románticos. Tras la muerte de su padre, busca una poesía más sencilla en obras como Jardines lejanos o Pastorales (vinculada a la poesía popular).
- Etapa intelectual (Poesía desnuda): Influido por las ideas de Ortega y Gasset, busca una “palabra desnuda” que le permita captar la esencia de la realidad, lo que aumenta la dificultad de los poemas. Su obra principal es Diario de un poeta recién casado, considerado su mejor libro.
- Etapa final (Necesidad de conciencia interior o “poesía verdadera”): Se acentúan las tendencias místicas que provocan hermetismo. Vuelven las métricas tradicionales, la nostalgia por España y el recuerdo de la infancia. Estas ideas aparecen en La estación total.
En conclusión, Juan Ramón Jiménez cultivó también la prosa y buscó siempre una voz personal, propia y diferenciada de la poesía de su época.