La poesía desde los Novísimos hasta la actualidad
El panorama poético actual presenta una gran complejidad debido a la convivencia de poetas procedentes de distintas generaciones y diversas tendencias. Un fenómeno relevante es la irrupción con fuerza de la mujer en la poesía de finales del siglo XX. Con el inicio de la democracia, destacan los Novísimos, quienes buscan un camino personal y renovador.
1. Los Novísimos
Entre los autores más representativos de este movimiento encontramos a:
- Guillermo Carnero: cuya obra evoluciona hacia la metapoesía.
- José Miguel Ullán: con una marcada tendencia experimentalista y poesía visual vanguardista.
- Luis Antonio de Villena: y su estética culturalista.
- Antonio Colinas: quien mezcla el romanticismo y el modernismo.
- Jaime Siles: con una poesía de corte intelectual y minimalista.
2. La poesía de los años ochenta
Surge una nueva generación de poetas con una gran popularidad de tendencias. Toman como modelos a autores como Jaime Gil de Biedma, José Ángel Valente o Luis Cernuda. Se recuperan formas métricas tradicionales, facilitando el entendimiento del lector. Vuelve la poesía narrativa con lenguaje coloquial, donde se cuentan historias a partir de una anécdota, abordando temas subjetivos relacionados con la experiencia y empleando el humor, la parodia o la ironía.
Principales corrientes de los ochenta:
- Poesía del silencio: Es una poesía minimalista que reivindica las vanguardias. Se caracteriza por poemas breves, reflexivos, filosóficos y de raíz intelectual. Depura el lenguaje en busca de la poesía pura. Autores destacados: Jaime Siles (Música de agua), Andrés Sánchez Robayna (Palmas sobre la losa fría) y Clara Janés (Rosas de fuego).
- Poesía de la existencia: Vinculada a “La otra sentimentalidad”, es la tendencia más representativa y dominante. Habla de la vida, la realidad, el desengaño amoroso, el fracaso, el desencanto y los conflictos generacionales. Destaca el uso de la narratividad, el monólogo y el diálogo. Autor clave: Luis García Montero (El jardín extranjero, Las flores del frío, Completamente viernes).
- Poesía elegíaca: Reflexiona sobre el paso del tiempo. Destaca Eloy Sánchez Rosillo (Páginas de un diario).
3. Otras tendencias poéticas
En este periodo coexisten propuestas que vuelven a la tradición con otras que continúan la experimentación vanguardista:
- Neosurrealismo: Blanca Andreu (De una niña de provincias que se vino a vivir a Chagall).
- Erotismo: Ana Rossetti (Indicios vehementes).
- Neoexistencialismo: Amalia Iglesias (Un lugar para el fuego, Dados y dudas).
- Neopopularismo: Álvaro Valverde (Una oculta razón).
- Impresionismo posnovísimo: Andrés Trapiello (La vida fácil).
- Poesía épica: César Antonio Molina (Derivas).
- Neorrealismo: Fernando Beltrán (Cerrado por reformas).
- Neoclasicismo: Fernando de Villena (Soledades tercera y cuarta).
4. Hacia el siglo XXI
Los poetas actuales manifiestan un rechazo al relativismo moral a favor del compromiso social. Fernando Beltrán publica El hombre de la calle, abordando temas como la globalización, la ecología y el subdesarrollo. Se utiliza la poesía como un método de indagación que pretende la transformación social. Otros autores destacados son:
- Jorge Riechmann: (El día que dejé de leer El País y Poesía desabrigada).
- Ana Merino: (La voz de los relojes).
- Lorenzo Oliván: (Libro de los elementos).
Antonio Buero Vallejo (1916-2000): El compromiso con la tragedia
Buero Vallejo es, ante todo, un trágico. En diversos escritos, como en su ensayo “La tragedia”, ha precisado su concepción del género. Para él, la tragedia supone una mirada lúcida sobre el hombre y el mundo. Su función es inquietar (plantear problemas sin imponer soluciones) y curar (señalar la necesidad de una superación personal y colectiva).
Sus obras giran en torno al anhelo de realización humana y sus limitaciones, enfocándose en dos planos:
- Plano existencial: Meditación sobre el sentido de la vida.
- Plano social y político: Denuncia de iniquidades e injusticias sociales.
Con ambos enfoques se entreteje siempre una dimensión ética.
Trayectoria dramática
Primera época: Enfoque existencial
Predomina la reflexión sobre la condición humana. Las obras se ajustan a una estética realista que el autor denominó construcción cerrada. Destacan:
- Historia de una escalera
- En la ardiente oscuridad
- Madrugada
Etapa de transición
Tiende hacia un predominio de la intención social, pero manteniendo la estética realista. Destacan:
- Hoy es fiesta
- Las cartas boca abajo
Segunda época: Enfoque social y drama histórico
Se insiste en las relaciones entre el individuo y su entorno, haciendo hincapié en las raíces y consecuencias sociales de los actos. Debido a la censura, Buero cultivó el drama histórico para proyectar problemas actuales. En cuanto a la técnica, se pasa de la construcción cerrada a una construcción abierta, sustituyendo el espacio escénico realista por un escenario múltiple. Son fundamentales los recursos de participación (efectos de inmersión) para acercar al espectador. Obras destacadas:
- Un soñador para un pueblo
- Las meninas
- El concierto de San Ovidio
- El sueño de la razón
- El tragaluz
Tercera época: Experimentación y libertad
Muestra la voluntad de no permanecer al margen de las inquietudes experimentales de los años 70. Los contenidos sociales y políticos se hacen más explícitos y se desarrollan profundamente los efectos de inmersión. Destacan:
- La doble historia del doctor Valmy
- Llegada de los dioses
- Caimán
- La fundación
- Diálogo secreto
- La detonación (con un especial tratamiento del tiempo).