Los trastornos de atención (TDAH): concepto y principales dificultades
Trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH): El TDAH se caracteriza por inatención, hiperactividad e impulsividad, con origen neurobiológico. En la adolescencia la hiperactividad motora suele reducirse, pero la inatención y la impulsividad persisten.
Síntomas en el ámbito escolar
- Inatención: falta de persistencia, dificultad para organizar y planificar, errores por descuido, olvidos constantes de tareas y material.
- Hiperactividad: inquietud excesiva, habla abundante, movimientos constantes de extremidades.
- Impulsividad: respuestas precipitadas, dificultad para respetar el turno, bajo control emocional, falta de valoración de las consecuencias y conductas de riesgo.
TDAH en las aulas de Educación Secundaria: El tratamiento más efectivo es multidisciplinar (farmacológico, psicológico y psicopedagógico). El abordaje educativo se realiza en el aula ordinaria con medidas de atención a la diversidad.
Pautas para el docente
- Mostrar una actitud cercana y actuar como guía o modelo social.
- Coordinar las medidas con todos los agentes implicados (familia, orientadores, equipo educativo).
- Reforzar el uso de la agenda y el estudio de las potencialidades del alumno.
- Establecer reglas claras y límites comprensibles, promoviendo el respeto y evitando la crítica pública o la humillación.
Diseño de sesiones
- Las sesiones deben tener una estructura clara para que el alumnado pueda anticiparse.
- Minimizar el tiempo de explicaciones verbales extensas.
- Emplear diversas modalidades de presentación (visual, práctica, digital).
- Incentivar la participación activa y alternar explicación con trabajo autónomo.
Evaluación
- Planificación: programar exámenes con anticipación (mínimo una semana) y publicarlos.
- Formato y tiempo: diseñar pruebas más cortas pero frecuentes. Adaptar el tiempo según las necesidades individuales. Proporcionar el texto escrito de las preguntas y suficiente espacio para las respuestas.
- Feedback: proporcionar retroalimentación individual y grupal, valorando el esfuerzo junto con los resultados.
Técnicas de modelado, aprendizaje significativo y cambio conceptual
4.5 Técnicas de modelado
Especialmente útiles para contenidos procedimentales. El modelado cognitivo ocurre cuando el docente o un compañero ejecuta una tarea verbalizando los pasos y las razones de cada acción (por ejemplo, el profesor modela cómo piensa al escribir un ensayo). El objetivo es que el alumno interprete el modelo, no que lo copie mecánicamente.
El Aprendizaje Significativo (AS)
El aprendizaje significativo ocurre cuando la información nueva se integra con el conocimiento previo. Se contrapone al aprendizaje mecánico o repetitivo (incorporar contenidos sin sentido, que se olvidan fácilmente). El AS facilita el almacenamiento y la recuperación. Las estrategias clave para promoverlo son la organización y la elaboración.
Cambio conceptual
El conocimiento es una construcción social y personal. Los estudiantes tienen teorías personales, intuitivas o implícitas (conjuntos de ideas organizadas de modo coherente) sobre diversos dominios (físico, social, histórico). Es difícil porque las teorías intuitivas son resistentes al cambio. Esto se debe a que el Sistema 1 (pensamiento rápido) se impone a menudo, y el sesgo de confirmación hace que el Sistema 2 (pensamiento lógico) tienda a validar las creencias previas, incluso ante evidencias contradictorias. El objetivo educativo es lograr el cambio conceptual, es decir, que los alumnos lleguen a pensar con las representaciones científicas. Es necesario conectar las tareas con intereses: ¿para qué aprendo esto? Además, conviene hablar del DUA (Diseño Universal para el Aprendizaje).
La personalidad
La personalidad es un constructo psicológico que organiza un sistema de características (emocionales, cognitivas y conductuales), proporcionando consistencia y estabilidad a la forma de actuar de un individuo y haciéndolo singular. Abarca toda la conducta (sentimientos y pensamientos) y, aunque sus características son relativamente estables, no es observable directamente, sino que se infiere a través del comportamiento. No existen personalidades buenas o malas, sino cualidades que definen al individuo.
Temperamento, carácter y factores ambientales
El temperamento se refiere a las características innatas o genéticas con las que se nace, como la velocidad de reacción, la regularidad en el sueño o la alimentación, el umbral de sensibilidad y la intensidad de las reacciones. El carácter son las características aprendidas que se conforman a través de la interacción con el entorno (socioeducativo y cultural) y se añaden al temperamento; el resultado de ambos es la personalidad. Los factores ambientales que más influyen en la formación del carácter son: culturales, familiares e influencias de los iguales.
El modelo de personalidad de los Cinco Grandes
Esta teoría de rasgos describe la personalidad a través de cinco dimensiones bipolares y relativamente estables:
- Apertura a la experiencia: disposición a experimentar nuevas ideas y emociones (curiosidad e imaginación) frente a ser convencional.
- Escrupulosidad (Responsabilidad): grado de organización, disciplina y diligencia frente a ser relajado y espontáneo.
- Extraversión: nivel de sociabilidad, energía y asertividad frente a ser reservado y tranquilo.
- Afabilidad (Amabilidad): propensión a ser compasivo y cooperativo frente a ser competitivo y desconfiado.
- Estabilidad emocional (Neuroticismo): grado en que se experimentan emociones negativas (ansiedad, tristeza). La alta estabilidad implica ser calmado y equilibrado.
Teorías y modelos de inteligencia
Teorías psicométricas y del factor g (Spearman): sostienen que la inteligencia se basa en un factor general (g) subyacente a todas las tareas cognitivas. Se plantea como heredable y se mide con test psicométricos (CI).
Teoría de la inteligencia fluida y cristalizada (Cattell y Horn): distingue la inteligencia fluida (resolución de problemas nuevos, menos dependiente de la instrucción previa) de la inteligencia cristalizada (aprendizajes acumulados a lo largo de la vida, como el vocabulario o conocimientos especializados).
Motivación, metacognición y autorregulación
5.2 Modelo atribucional de Weiner (atribuciones causales)
Este modelo organiza las causas en tres dimensiones clave, que influyen en las emociones y expectativas futuras:
- Locus de causalidad: si la causa es interna (atribuida a uno mismo, como el esfuerzo o la capacidad) o externa (como la suerte o la dificultad del examen).
- Estabilidad: si la causa es estable (permanente, como la capacidad innata) o inestable (variable en el tiempo, como el esfuerzo o el ánimo).
- Controlabilidad: si la causa es controlable (se puede influir en ella, como el esfuerzo y la estrategia utilizada) o incontrolable (fuera del control, como una enfermedad).
Las atribuciones más adecuadas son las percibidas como internas, modificables y controlables (esfuerzo), ya que generan emociones positivas (orgullo) y mejoran el comportamiento futuro.
Teoría de la Autodeterminación (SDT) de Ryan y Deci
Postula que la motivación se relaciona con la satisfacción de tres necesidades psicológicas básicas y universales: competencia, autonomía y vinculación. El modelo sitúa la motivación en un continuo de autodeterminación: motivación intrínseca (locus interno), amotivación (locus impersonal) y motivación extrínseca (regulación externa, introyectada, identificada e integrada).
Metacognición
La metacognición es el ‘aprender a aprender’ y constituye el núcleo de la competencia clave del mismo nombre. Se compone de dos elementos:
- Conocimiento metacognitivo: saber qué se sabe (por ejemplo, reconocer qué partes de un tema son más difíciles).
- Control metacognitivo: saber cómo aprender, la capacidad de regular las estrategias para una tarea (planificar el estudio, supervisar la comprensión).
Autorregulación
La autorregulación es el proceso cíclico de ajuste continuo que realiza el estudiante para alcanzar sus objetivos personales, controlando sus pensamientos, emociones y acciones mediante estrategias personales. Un alto nivel de autorregulación predice mayor éxito académico y motivación intrínseca.
Fases de la autorregulación
- Fase de planificación: se analiza la tarea, se establecen objetivos, se planifican estrategias y se activan las creencias automotivadoras (autoeficacia, expectativas de resultado, valor de la tarea y orientación a metas).
- Fase de ejecución: autobservación y autocontrol.
- Fase de autorreflexión: autoinformes, autojuicios y autoreacciones (adaptativas o defensivas).
Las estrategias en el aprendizaje autorregulado son las acciones (cognitivas, metacognitivas, motivacionales o de apoyo) que el aprendiz usa para gestionar sus recursos a lo largo del ciclo, y su uso es un buen predictor del éxito académico.
Aprendizaje en contexto: sistemas de pensamiento y tipos de contenido
Sistemas de pensamiento
El Sistema 1 (rápido) opera de forma automática, sin esfuerzo, emocional y estereotipada (por ejemplo, saber que 2+2=4 o percibir una amenaza). El Sistema 2 (lento) es el yo consciente, controlado y racional, que requiere esfuerzo (calcular una multiplicación compleja). Ambos están conectados; el S1 alimenta al S2, que a menudo valida sus impresiones y sesgos. La educación debe potenciar el S2 y hacer que el conocimiento explícito influya en los sistemas automáticos.
Tipos de contenidos que pueden aprenderse
Para un aprendizaje integral se distinguen tres tipos de contenidos:
4.1 Contenidos declarativos (saber qué)
Se refieren a ideas y relaciones que se pueden expresar verbalmente (datos, hechos, conceptos, principios). Se dividen en:
- Conocimiento factual: datos que pueden memorizarse literalmente (fechas, capitales…)
- Conocimiento conceptual: principios y explicaciones que requieren comprensión y abstracción, como las leyes de la termodinámica. La comprensión implica representar el significado, establecer inferencias y llegar a macroideas (ideas que sintetizan el contenido esencial).
4.2 Contenidos procedimentales (saber cómo)
Son conocimientos prácticos, como habilidades, técnicas, estrategias o métodos (por ejemplo, saber leer, calcular, usar un microscopio). Se clasifican en:
- Automáticos: requieren pocos recursos cognitivos una vez dominados, como leer con fluidez.
- Estratégicos: requieren control consciente y adaptación, como diseñar una estrategia de búsqueda en Internet.
La adquisición pasa por cuatro fases:
- Declarativa: comprensión teórica (por ejemplo, saber dónde colocar los dedos en una guitarra).
- Procedimentalización: ejecución y práctica con retroalimentación.
- Automatización: ejecución fluida por la repetición.
- Perfeccionamiento: revisión consciente y metacognición, propia de un experto.
Se distingue la Técnica (acciones automatizables, como usar una rúbrica) de la Estrategia (uso reflexivo de procedimientos con un propósito de aprendizaje).
4.3 Contenidos actitudinales (saber ser o estar)
Son juicios de valor (actitudes, valores) que organizan nuestras disposiciones internas. Incluyen tres componentes:
- Cognitivo: creencias (por ejemplo, «no soy bueno en matemáticas»).
- Afectivo: sentimientos (por ejemplo, frustración).
- Comportamental: acciones derivadas (por ejemplo, evitar la asignatura).
Las actitudes se forman por procesos asociativos (implícitos, por contacto continuo con un objeto o persona) o por procesos constructivos (reflexivos, por razonamiento intencional). Promover actitudes requiere modelado, la inducción de disonancia (por ejemplo, evidenciar la contradicción entre lo que se piensa y lo que se hace) y la discusión de dilemas.
Estrategias pedagógicas: adaptación e innovación en el aula
Metodologías como el ABP (aprendizaje basado en problemas) abordan problemas del mundo real (por ejemplo, diseñar una solución a un problema de la comunidad), logrando un aprendizaje significativo y duradero. La tecnología educativa y el DUA (Diseño Universal para el Aprendizaje) facilitan la enseñanza colaborativa y el acceso al currículo.
Adolescencia
El término surgió en el siglo XIX y proviene del latín adolescere, que significa crecer o madurar. Se define como el periodo de transición entre la niñez y la edad adulta, generalmente entre los 11-12 años y los 18-20 años. Es importante destacar que la pubertad no debe confundirse con la adolescencia: la pubertad se refiere a los cambios biológicos que conducen a la madurez sexual, mientras que la adolescencia engloba también las transformaciones psicológicas, sociales y culturales.
La pubertad es un fenómeno biológico universal; la adolescencia es un hecho psicosociológico y varía culturalmente. En la cultura occidental actual la adolescencia se presenta como una etapa alargada: por un lado, comienza más temprano por mejoras en la calidad de vida (tendencia secular) y, por otro, se extiende hacia la adultez por la dificultad de emancipación e inserción laboral.
Subetapas
- Adolescencia temprana (10-14 años): caracterizada por los cambios puberales y una sensación de invulnerabilidad.
- Adolescencia media (14-17 años): marcada por el desarrollo de la identidad y la relevancia del grupo de iguales; es un momento en el que aumentan las conductas de riesgo.
- Adolescencia tardía (17-18 años en adelante): se inicia la planificación a largo plazo y la asunción de responsabilidades propias de la madurez.
Para una intervención efectiva, la adolescencia debe analizarse desde tres perspectivas esenciales: perspectiva global (todos los aspectos del desarrollo), continuidad dentro del ciclo vital y contextualización del desarrollo.
Salud mental en la adolescencia. Cimientos para el aprendizaje y el desarrollo integral
El bienestar emocional es un cimiento esencial pues influye en la motivación, la concentración, la memoria y la capacidad para establecer relaciones positivas. La salud mental positiva promueve la resiliencia (capacidad de afrontar y adaptarse a situaciones adversas).
Bienestar emocional e Inteligencia Emocional
El bienestar se vincula a la Inteligencia Emocional (IE), que es la capacidad de reconocer y comprender las propias emociones y las de los demás. Sus componentes son:
- Conciencia emocional: identificar emociones propias y ajenas.
- Autorregulación: manejar impulsos y regular el estado de ánimo, por ejemplo mediante técnicas de mindfulness o respiración consciente.
- Empatía: comprender las emociones de los demás para construir relaciones sólidas.
La calidad de las relaciones interpersonales (familiares y amistades) contribuye a la resiliencia. La construcción de la identidad es un proceso complejo de exploración y consolidación de valores personales, influenciado por la búsqueda de autonomía. Los estilos parentales (democráticos frente a autoritarios) y los estilos de enseñanza del profesorado afectan este proceso; un estilo autoritario puede limitar la exploración de la identidad del adolescente.
Algunos trastornos que pueden aparecer en la adolescencia son trastornos alimentarios (por ejemplo, anorexia), autolesiones y riesgo de suicidio, que requieren intervención temprana y coordinada.
Desarrollo moral y conocimiento social
Desarrollo moral (Kohlberg)
Kohlberg estableció tres niveles universales, cada uno con dos estadios:
- Preconvencional (aprox. 4-10 años): estadio 1 obediencia y castigo (cumplir normas) y estadio 2 intercambio (actuar por beneficio, «yo ayudo si me ayudas»).
- Convencional (aprox. 10-13 años): estadio 3 expectativas interpersonales (no defraudo a mis amigos para mantener la aceptación) y estadio 4 orden social (cumplir las leyes por el bien de la sociedad).
- Postconvencional: estadio 5 contrato social y derechos; estadio 6 principios éticos universales.
Conocimiento social
Se refiere a las representaciones y modelos que el individuo construye sobre cómo funciona la sociedad y sus instituciones. Desde la perspectiva constructivista, el niño es un pensador social activo que elabora sus propias representaciones a partir de la interacción con la realidad social, no solo por la transmisión pasiva de los adultos. El rol de la escuela es ser un «laboratorio de análisis» para formar ciudadanos críticos y promover la reflexión sobre los fenómenos sociales.
Elementos y niveles
Elementos: reglas, valores, informaciones y explicaciones.
Niveles evolutivos:
- Nivel I (hasta 10-11 años): las explicaciones se basan en aspectos visibles; se omiten procesos ocultos y se reconocen solo relaciones personales.
- Nivel II (10-14 años): se tienen en cuenta aspectos ocultos; se distingue entre relaciones personales y sociales/institucionales y se comprende mejor el conflicto.
- Nivel III (desde 13-14 años): se integran procesos inferidos, se desarrolla una perspectiva crítica ante el orden social y se entiende que la solución de conflictos requiere cesión y compromiso.
Educación compensatoria y estrategias de apoyo
Educación compensatoria: las estrategias buscan facilitar la participación activa de estudiantes con necesidades específicas de apoyo educativo (NEE) o dificultades específicas de aprendizaje en el currículo general, proporcionando adaptaciones razonables dentro del aula ordinaria.
3.1 Estrategias de apoyo en grupos ordinarios
Buscan la participación activa de estudiantes con NEE o dificultades específicas de aprendizaje en el currículo general, proporcionando ajustes razonables dentro del aula regular.
3.2 Incorporación tardía al sistema educativo español
Dirigida a quienes se matriculan después de iniciada la ESO (por ejemplo, estudiantes provenientes de otros sistemas educativos). Implica una evaluación inicial personalizada, adaptaciones curriculares para la integración, apoyo académico específico y flexibilidad en la escolarización.
3.3 Grupos de apoyo
Ofrecen asistencia adicional focalizada a estudiantes con necesidades específicas de aprendizaje, alineados con el DUA.
3.4 Grupos Específicos de Compensación Educativa
Abordan desafíos académicos, emocionales o sociales específicos.
3.5 Grupos Específicos Singulares (GES)
Creados para estudiantes con características particulares, como discapacidades específicas (por ejemplo, discapacidad visual) o altas capacidades (por ejemplo, superdotación intelectual).
3.6 Aulas de Compensación Educativa (ACE)
Son espacios físicos especializados dentro de los centros ordinarios donde se implementan estrategias pedagógicas diferenciadas y se ofrecen recursos especializados para abordar las necesidades de los estudiantes de la ESO.