Relación Filosófica: Tomás de Aquino y René Descartes
Tomás de Aquino y Descartes representan dos visiones filosóficas muy distintas: la escolástica medieval y el racionalismo moderno. Tomás pertenece a la Edad Media y su filosofía intenta unir la fe y la razón, es decir, cree que creer en Dios y pensar racionalmente no se contradicen. En cambio, la filosofía de Descartes pone en el centro la razón humana y la duda como método para alcanzar el conocimiento. Este contraste refleja los cambios históricos y culturales entre sus épocas.
Diferencias en la Teoría del Conocimiento
En cuanto al conocimiento, Tomás defiende que aprendemos gracias a los sentidos. Es decir, primero va la experiencia y a partir de ella llegamos al conocimiento. Descartes, por el contrario, considera que los sentidos son engañosos y no aportan conocimiento fiable. Para él, el conocimiento seguro solo viene de la razón y se basa en ideas innatas que ya están en nuestra mente desde que nacemos.
Diferencias Ontológicas y la Existencia de Dios
Ontológicamente, ambos reconocen a Dios como ser perfecto e infinito. Sin embargo, explican su existencia de manera distinta. Tomás recurre a pruebas a posteriori: parte del mundo que observamos y, a partir de ahí, llega a la idea de Dios como causa primera de todo. Descartes, en cambio, intenta demostrar la existencia de Dios solo usando la razón, sin apoyarse en la experiencia ni en los sentidos.
Las Vías Tomistas: Estructura Lógica y Demostración de Dios
La Edad Media fue una época en la que se intentó unir la fe cristiana con la razón. Los filósofos creían que pensar racionalmente y creer en Dios podía ir de la mano. Gracias al redescubrimiento de las ideas de Aristóteles, Tomás de Aquino desarrolló una filosofía que buscaba explicar y demostrar la existencia de Dios a través de la razón y sin apoyarse solo en la fe o en la Biblia.
La Idea de una Filosofía Cristiana
Tomás de Aquino piensa que la razón y la fe vienen de Dios, por lo que no pueden contradecirse. La filosofía, mediante la razón, puede alcanzar verdades, como la existencia de Dios o la Ley Moral. La fe, en cambio, trata verdades que la razón no puede comprender por completo, como el misterio de la Trinidad. De esta manera, Tomás defiende una filosofía cristiana en la que la razón ayuda a comprender la fe, sin dejar de ser racional.
Precedentes en la Demostración de la Existencia de Dios
Antes de Tomás de Aquino, otros filósofos ya habían intentado demostrar racionalmente la existencia de Dios. San Anselmo propuso el llamado argumento ontológico, que parte de la definición de Dios como “el ser mayor que no puede pensarse” para concluir su existencia. Tomás rechaza este argumento porque parte de una idea y no de la experiencia sensible, que según él es la base del conocimiento humano. Es por esto que Tomás se apoya en Aristóteles y en filósofos árabes como Avicena y Averroes, que proponían demostraciones basadas en la observación del mundo.
Tipos de Demostraciones para Tomás de Aquino
Tomás distingue entre demostraciones a priori (desde la causa al efecto) y a posteriori (desde el efecto a la causa). Como no podemos conocer directamente la esencia divina, las demostraciones de la existencia de Dios deben ser a posteriori, partiendo de lo que experimentamos en el mundo para llegar, mediante la razón, a la necesidad de un ser supremo y no causado: Dios.
Las Cinco Vías Tomistas y su Respuesta a las Objeciones
En la Summa Theologiae, Tomás de Aquino presenta cinco vías para demostrar que Dios existe. Todas parten de lo que vemos en el mundo y usan la razón para llegar a Dios.
Vía del Movimiento
Todo lo que se mueve es movido por otro. Este proceso no puede continuar hasta el infinito, por lo que debe existir un primer motor inmóvil que inicie el movimiento sin ser movido: Dios. Aquí se aplica el principio de que nada puede moverse por sí mismo si no ha sido movido previamente, lo que implica la necesidad de una causa primera del cambio.
Vía de los Grados de Perfección
En el mundo hay grados de perfección (más o menos bueno, verdadero, noble…). Estos grados suponen un modelo máximo de perfección. Debe existir un ser supremo que posea en grado absoluto todas las perfecciones: Dios, como ser absolutamente perfecto.
Vía del Orden del Universo
Las cosas que carecen de inteligencia (como los cuerpos naturales) actúan con un fin. Este orden no puede explicarse sin una inteligencia que lo dirija. Por tanto, debe existir un ser inteligente que ordene todo hacia un fin: Dios.
Todas estas vías parten de la experiencia y evitan explicar el mundo con una cadena infinita de causas. Siempre llegan a la misma conclusión: existe un ser supremo, necesario, eterno, perfecto e inteligente, que es Dios. Antes de explicar las vías, Tomás plantea objeciones que niegan la necesidad de demostrar la existencia de Dios.
Objeciones y Respuestas
- El problema del mal: Si Dios existe, ¿por qué hay mal en el mundo? Tomás responde que Dios no causa el mal, sino que lo permite para que puedan surgir bienes mayores, como la justicia o la misericordia.
- Suficiencia de las causas naturales: La segunda objeción dice que las causas naturales bastan para explicar el mundo. Tomás responde que esas causas existen, pero no se explican por sí solas: dependen de una causa primera. Por eso, el mundo necesita un fundamento último, que es Dios.
Disertación: Tomás de Aquino y la Inteligencia Artificial (IA)
La expansión de la Inteligencia Artificial (IA) en la sociedad plantea un debate sobre la naturaleza del conocimiento, la causalidad y el orden del mundo. Tomás de Aquino afirmaba que la razón humana, al observar el mundo sensible, podía llegar a verdades fundamentales, como la existencia de Dios, mediante un proceso racional y ordenado. Hoy, en cambio, vivimos rodeados de sistemas que toman decisiones sin conciencia ni finalidad última, guiados por algoritmos que detectan patrones sin comprender causas.
Para Tomás, el conocimiento humano debe partir de la experiencia, pero alcanzar una causa primera que dé sentido al todo. La IA, por más avanzada que sea, no realiza este salto metafísico. Procesa datos, identifica correlaciones, pero no busca ni comprende el por qué profundo de las cosas. No hay en ella voluntad, ni teleología, ni reflexión sobre el bien. Desde esta perspectiva, la IA no conoce: calcula.
Personalmente, considero que la fascinación tecnológica ha desplazado preguntas esenciales sobre el sentido, el propósito y la responsabilidad. ¿Es suficiente que una máquina acierte en sus predicciones sin entender lo que significa “hacer el bien”? Tomás diría que no. Porque si bien la razón técnica es poderosa, necesita una guía ética y trascendente para no extraviarse. Su pensamiento nos recuerda que el conocimiento verdadero no se limita a la eficiencia, sino que se ordena hacia fines superiores. Frente a la IA, necesitamos una razón humana fortalecida.
Análisis Detallado de la Primera Vía (Vía del Movimiento)
El texto presenta un problema filosófico que es el siguiente: cómo demostrar la existencia de Dios a partir del movimiento que observamos en el mundo. Tomás de Aquino parte de algo evidente: todo lo que se mueve requiere de un motor que lo haga mover. La pregunta es si el movimiento puede explicarse solo por lo que percibimos o si necesita una causa primera, que sea el origen de todo.
La tesis de Tomás es que todo lo que se mueve es movido por otro, pero no puede existir una cadena infinita de motores, porque entonces nunca habría un principio del movimiento. Para justificarlo, Tomás utiliza la distinción entre potencia y acto: la potencia es lo que algo puede llegar a ser, y el acto es lo que ya es. Por ejemplo, el fuego está en acto y hace que la madera, que estaba en potencia, se convierta en caliente. Del mismo modo, ninguna cosa puede moverse a sí misma, necesita recibir el movimiento de algo que ya está en acto. Por eso, la razón muestra que debe existir un primer motor que mueve todo, pero que nadie mueve, y a este todos llaman Dios.
En el conjunto de la filosofía de Tomás, esta vía forma parte de sus cinco vías para demostrar la existencia de Dios, que buscan probar racionalmente lo que la fe revela. La vía del movimiento muestra cómo la razón puede acercarse a Dios observando la realidad sensible y el orden del mundo, sin depender únicamente de la fe.
Algunos términos clave del texto son «potencia y acto», que explican cómo algo pasa de lo posible a lo real, y «primer motor inmóvil», que significa la causa primera de todo movimiento, que no depende de nada más.