Tragedia y Simbolismo en el Acto Final de La casa de Bernarda Alba

Contexto y Desenlace de la Obra

Respecto al fragmento que nos ocupa, hay que decir que nos encontramos en la última escena de la obra, en el Acto III, la escena del suicidio de Adela. La hija menor de Bernarda se ha citado con Pepe el Romano en secreto durante la noche, pero es descubierta por Martirio, que lleva tiempo acechando estos encuentros. Martirio la delata frente a Bernarda y Adela, harta de tanta represión, decide romper el bastón de su madre y rebelarse ante ella. Este conflicto provoca una discusión y enfrentamiento entre las mujeres y un desenlace de violencia final con el disparo errado de la escopeta de Bernarda a Pepe y el suicidio de Adela, que cree que Pepe ha muerto.

Además del tema principal de la obra, subyacen en este fragmento otros asuntos como el peso de la honra y de las tradiciones, así como la condición de la mujer en la sociedad española de la época y su destino trágico.

El Conflicto Central: Autoridad frente a Libertad

Se trata, pues, del momento culminante de la obra, donde los temas planteados alcanzan su plenitud. Bernarda, que representa el principio de autoridad, se ve rechazada por Adela, la hija menor, que encarna el principio de libertad. Este enfrentamiento conduce al desenlace trágico: Adela se suicida, lo que supone el fracaso determinante del autoritarismo de Bernarda.

Personajes y su Función Dramática

La mujer es la protagonista principal del teatro lorquiano. Una mujer que representa el ansia de libertad en una sociedad patriarcal y machista; una mujer marcada siempre por un destino trágico. En esta escena final aparecen e intervienen algunos personajes relevantes de la obra:

  • Bernarda: Su indiscutible protagonista, una madre autoritaria y retrógrada, profundamente atemorizada por “el qué dirán”. En este fragmento, en concreto, la obsesión por las apariencias y la salvaguarda de la honra llega al extremo con la afirmación de que quede claro que su hija “ha muerto virgen”. Posee el entendimiento de que una mujer debe estar siempre a las órdenes del hombre y se muestra intransigente ante cualquier opinión contraria.
  • Adela: La hija pequeña es un personaje romántico que representa el ansia de libertad en una sociedad patriarcal y machista. Adela se opone y lucha contra el régimen autoritario de Bernarda. La imagen más representativa de este enfrentamiento corresponde a la ruptura del bastón, que desencadena la tragedia fatal.
  • La Poncia: Es una de las criadas de la casa. En este fragmento es la que, al abrir la puerta, descubre a Adela colgada.
  • Pepe el Romano: A pesar de que no lo llegamos a ver ni oír, juega un papel significativo y omnipresente. Es un elemento fundamental, generador del conflicto, al ser el deseado por Angustias, Adela y Martirio, encarnando así el símbolo de la sexualidad y la libertad.
  • Angustias: Es la mayor de las hermanas, procede del primer matrimonio de Bernarda y se presenta como una rica heredera que suscita el interés de Pepe, quien logrará que se prometan. Por eso, llama “ladrona” a Adela.
  • Magdalena: Segunda hija de Bernarda, vive para cumplir resignadamente la voluntad de su madre y sufre porque intuye que nunca llegará a casarse. En la escena, apoya a su madre y a sus hermanas condenando a Adela.
  • Martirio: Será quien, al estar también enamorada de Pepe el Romano, demuestre por envidia una gran crueldad hacia Adela. Ella será la que al final grite “se acabó Pepe el Romano” (mintiendo, solo por desdén hacia Adela), desencadenando así el suicidio de su hermana.

Espacio y Tiempo: La Atmósfera de Represión

El Espacio Escénico

Con relación al espacio del fragmento, el texto transcurre en La casa de Bernarda Alba, que se caracteriza por sus “blancas paredes”, que se encargan de transmitir la virginidad y la pureza; un “silencio umbroso” y “muros gruesos” que reflejan la represión y el presidio. Es el mundo del luto, la ocultación y del silencio. En cierto modo, es el reino de Bernarda, donde ella es la máxima autoridad y todo el mundo acata sus órdenes. A menudo, se alude a la casa con palabras como “convento”, “presidio” o “infierno”. Es una atmósfera asfixiante a la que no parece llegar nunca la felicidad y el disfrute. Asimismo, en este fragmento los personajes se sitúan en la puerta del corral de la casa, que se convierte en un espacio de semilibertad donde, sin embargo, se desata el desenlace fatal.

El Tiempo Dramático

Con respecto al tiempo, encontramos dos variantes: el interno y el externo. Lorca sitúa la obra a principios del siglo XX. Sin embargo, en cuanto al tiempo interno, deducimos que el extracto sucede durante una madrugada de verano, porque la criada dice: “¡Se han levantado los vecinos!” y Bernarda anuncia cuando muere Adela: “Avisad que al amanecer den dos clamores de campanas”. La nocturnidad de la escena y un espacio sin excesos acrecientan el carácter dramático de este conflicto humano.

Estilo y Recursos Literarios

A diferencia de sus obras anteriores, cargadas de elementos no literarios (canto y música), Lorca emplea en La casa de Bernarda Alba un lenguaje más realista. Su intención es dotar al texto de una mayor sencillez. Así pues, el lenguaje poético tan característico de sus obras anteriores desaparece, aunque no del todo. A la sencillez formal, Lorca incorpora con naturalidad un lenguaje estético, rico en recursos retóricos, sobre todo proveniente del lenguaje poético que el autor encuentra en el habla de la gente de pueblo.

Uso de Figuras Retóricas

En este sentido, y dado el dramatismo de la escena, se acentúan en el fragmento los recursos literarios:

  • Metáforas: Hallamos “no poder tener un rayo entre los dedos”, haciendo referencia a Zeus, dios griego que lanzaba los rayos sobre la tierra cuando se encolerizaba; también la frase de Angustias a Adela: “De aquí no sales tú con tu cuerpo en triunfo”, es decir, que no saldrá victoriosa.
  • Personificación: Se emplea en la frase de Bernarda: “La muerte hay que mirarla cara a cara”.
  • Símil y Animalización: “Ahí fuera está, respirando como si fuera un león”. Adela compara a Pepe con un león, que simboliza fuerza y dominio, como el hombre en aquella época.
  • Hipérbole y Metáfora: “Hubiera volcado un río de sangre sobre su cabeza”, que trata de expresar que Adela hubiera estado dispuesta incluso a matar para proteger a Pepe el Romano.

Valor Simbólico y Connotativo

Además, es muy importante señalar el valor connotativo de ciertas intervenciones. Es interesante el valor simbólico del fuego y el calor, representado, en primer lugar, por el rayo que oprime; el deseo sexual en la frase que en un momento de la obra dice Adela: “quemándome con sus dedos de lumbre”. De la misma manera, la intervención final de Bernarda es el colofón simbólico de la imposición de un infierno abismal. Si ya eran demasiados ocho años de luto, con esta tragedia, Bernarda impone ahogarse eternamente en el luto: “¡Nos hundiremos todas en un mar de luto!”. Es decir, en el infierno; un mar negro, un mar de sombras, un mar sin libertad.

El Lenguaje de las Acotaciones

Por otro lado, y a diferencia del lenguaje connotativo de los diálogos, las acotaciones poseen un lenguaje denotativo, es decir, reflejan sin interpretaciones la realidad tal cual es. Estas transmiten una información escénica muy precisa en las que predominan las indicaciones sobre movimientos de los personajes (“Sujetándola, con la cabeza sobre la pared…”), tonos de voz (“En voz baja”) y sonidos (“Suena un disparo”, “Se oye como un golpe”…).

Conclusión: El Legado de Lorca

Es indiscutible que La casa de Bernarda Alba supone todo un referente dentro de la Generación del 27, así como para los futuros escritores. Su evolución teatral muestra un proceso paralelo de depuración formal y de contenidos, un concepto renovador del arte escénico que ha convertido a Lorca en el dramaturgo español más conocido de todos los tiempos, un clásico cuyas obras aún continúan en los repertorios de las más conocidas compañías teatrales de todo el mundo.