Transformación Política en España: De la Segunda República al Régimen Franquista

Contexto Político y Social: De la Restauración a la Segunda República

En la Constitución de 1876 se establecía un Estado centralista donde el nacionalismo catalán, vasco y gallego no encontraba respuestas a sus reivindicaciones, lo que favoreció la aparición de partidos independentistas de izquierdas para acabar con esta situación. La Constitución de 1931 reconoció el derecho de autonomía a las regiones; se tramitaron dos estatutos de autonomía a lo largo de toda la etapa, aunque el vasco fue rechazado por las Cortes por su carácter inconstitucional. El Estatuto de Nuria (Cataluña) fue aprobado, concediéndose amplias potestades a otro gobierno, la Generalitat, presidido por Macià y el Parlamento, así como la cooficialidad del catalán.

A pesar de todo esto, el gobierno de Azaña tuvo que enfrentarse a una gran oposición a lo largo del Bienio Reformista por parte de los sectores más conservadores del Ejército, la Iglesia, los terratenientes e industriales, para quienes las reformas eran inadmisibles. Intentaron liquidar el Estado por la fuerza con el golpe de Sanjurjo en agosto de 1932. Después, mediante la organización de los partidos políticos de derechas, en 1933 se creó la CEDA (Confederación Española de Derechas Autónomas), liderada por Gil Robles, cuyo lema era «Religión, Patria, Familia, Propiedad y Orden». Poco después, se formaron la Falange Española, una formación fascista de José Antonio Primo de Rivera, y Renovación Española, un partido monárquico liderado por Calvo Sotelo.

Por otro lado, la Iglesia criticó la dureza de la Constitución de 1931, alentando a los fieles a que votaran a la derecha. Por último, la extrema izquierda, debido a la escasez de recursos para financiar las reformas, desencadenó una gran conflictividad social con huelgas, ocupaciones de tierras y una dura represión. Los anarquistas declararon la Segunda República como un régimen enemigo de obreros y campesinos, criticando al gobierno republicano-socialista por no llevar a cabo suficientes mejoras. Esto desembocó en la muerte de un grupo de campesinos en Casas Viejas (enero de 1933). Debido a toda esta problemática, Azaña dimitió, Alcalá-Zamora disolvió las Cortes y convocó elecciones, que fueron ganadas por amplia mayoría por la CEDA y el Partido Republicano Radical de Lerroux, a quien Alcalá-Zamora escogió como presidente del Gobierno.

Comentario de Texto: El Pacto de San Sebastián (17 de agosto de 1930)

Texto 8. Pacto de San Sebastián (nota de prensa). Prieto, Indalecio, San Sebastián, 17 de agosto de 1930.

Este texto es una fuente primaria de carácter histórico-circunstancial y temática fundamentalmente política. Este pacto fue firmado por la totalidad de los elementos republicanos del país que apoyaban el fracaso de la monarquía, el 17 de agosto de 1930 en San Sebastián. Fue redactado por uno de los intelectuales invitados, Indalecio Prieto. Su importancia se basó en la formación de un comité revolucionario.

Como idea principal, cabe destacar el interés por acabar con el régimen político existente mediante la formación de un comité revolucionario que incluía a distintas fuerzas políticas, como:

  • El Partido Republicano Radical de Alejandro Lerroux.
  • La Alianza Republicana de Manuel Azaña.
  • El Partido Republicano Radical Socialista de don Niceto Alcalá-Zamora.
  • La derecha liberal republicana y apoyos del nacionalismo catalán y del regionalismo gallego.

Además, próximamente se adherirían organizaciones políticas obreras como el PSOE. Con esta coalición, los republicanos y socialistas buscaban acabar con el sistema político vigente y proclamar la República mediante una insurrección militar secundada por una huelga general. En cuanto a las ideas secundarias, podemos observar la invitación de intelectuales de la época con prestigio internacional, como Eduardo Ortega y Gasset en representación de su hermano José Ortega y Gasset y otros invitados ausentes en países extranjeros, como Gregorio Marañón. Además de la gran cantidad de fuerzas políticas que se unían con un objetivo común, aun teniendo ideas bastante polarizadas.

El Régimen Franquista: Fundamentos e Instituciones (1939-1975)

En este tema vamos a hablar sobre el franquismo, sus fundamentos ideológicos y el contexto europeo durante la época del régimen franquista, entre 1939 y 1975. El franquismo se instauró durante el periodo de entreguerras en Europa, en un contexto internacional marcado por la crisis de las democracias y el auge de regímenes totalitarios. Entre ellos destacaron el fascismo en Italia (Mussolini), el nazismo en Alemania (Hitler) y el comunismo en la URSS (Lenin y Stalin).

El Generalísimo Francisco Franco asumió todos los poderes de forma autoritaria y fue nombrado Caudillo de España, instaurando una dictadura militar desde su victoria en la Guerra Civil en 1939 hasta su muerte en 1975. El partido único, FET de las JONS, pasó a llamarse Movimiento Nacional. El régimen instauró un culto a la figura de Franco, reforzado con propaganda política y la censura.

Pilares Ideológicos y Apoyos del Régimen

  • Tradicionalismo: Defendía la familia, la religión, el orden y la propiedad.
  • Nacionalcatolicismo: Convirtió los principios del catolicismo en valores políticos esenciales; se identificó con los valores de los Reyes Católicos.
  • Unidad de España: Rechazó el nacionalismo periférico.
  • Anticomunismo: Repudiaba las doctrinas igualitaristas.
  • Militarismo: Exaltaba los valores patrióticos mediante desfiles, himnos y símbolos nacionales.

Los apoyos institucionales del franquismo se conocían como “familias” y ejercían influencia a través de distintos medios, como las Cortes y los gobiernos nombrados por Franco. El dictador procuró que sus ministros representaran a todas las familias del régimen de forma equilibrada. Con el tiempo, algunas perdieron peso, como los carlistas y los monárquicos. En cambio, los católicos y los tecnócratas fueron ganando influencia.

La Iglesia legitimó la sublevación y la dictadura. A cambio, el franquismo reconoció la confesionalidad del Estado, financió el poder eclesiástico y otorgó a la Iglesia el control de la educación (Concordato de 1953). Además, se impulsó la expansión de órdenes religiosas, como la Asociación Católica Nacional de Propagandistas y el Opus Dei. Esta alianza se mantuvo hasta el Concilio Vaticano II (1965) que alejó a la Iglesia de la dictadura.

El Ejército mantuvo su lealtad a Franco hasta el final, aunque fue perdiendo peso político, salvo figuras clave como Carrero Blanco. Su función represiva se ejerció a través de las fuerzas armadas, la Guardia Civil y la Policía Armada (conocidos como «grises»). La Falange tuvo gran importancia en los primeros años, controlando el Ministerio de Trabajo, el Sindicato Vertical, la Sección Femenina y la prensa oficial. Organismos como el Frente de Juventudes se encargaban del adoctrinamiento, mientras que el SEU (Sindicato Español Universitario) garantizaba el control en las universidades, y la CNS (Central Nacional Sindicalista) neutralizaba el movimiento obrero. Sin embargo, perdió protagonismo a partir de 1943, cuando Franco se distanció del Eje. Al finalizar la Segunda Guerra Mundial, España quedó aislada y excluida del Plan Marshall, situación que cambió en la Guerra Fría con el apoyo de Estados Unidos en la década de 1950.

El Bienio Reformista (1931-1933): Un Proyecto de Modernización

En este tema vamos a hablar del Bienio Reformista, haciendo hincapié en las reformas estructurales, sociales, culturales y territoriales, así como en la oposición que llevó al fin del gobierno de Azaña. Tras aprobar la Constitución, las Cortes eligieron en diciembre de 1931 a Niceto Alcalá-Zamora como presidente de la República y a Manuel Azaña como presidente del Gobierno.

Las Grandes Reformas Estructurales

1. Reforma Agraria

El mayor problema del campo era la dificultad de los agricultores para acceder a la propiedad de la tierra debido al fracaso de las desamortizaciones del siglo XIX. Se propuso la Ley de Bases para la Reforma Agraria (1932), que aprobaba la expropiación de latifundios. Finalmente, fracasó por la falta de financiación para indemnizar a los propietarios y la resistencia de estos, además de la frustración campesina por la lentitud de los avances.

2. Reforma Militar

Manuel Azaña perseguía la democratización del Ejército, la lealtad institucional y la subordinación a la autoridad civil. Se redujo el número de oficiales y se fomentó la profesionalización. Además, se creó la Guardia de Asalto y se proclamó la Ley de Defensa de la República.

3. Reforma Religiosa

La Constitución de 1931 estableció la libertad religiosa y la laicidad del Estado, prohibiendo a la Iglesia ejercer la enseñanza, disolviendo la Compañía de Jesús y nacionalizando parte de los bienes de las órdenes religiosas.

4. Reforma Laboral y Social

Largo Caballero (PSOE), ministro de Trabajo, impulsó medidas como los Contratos de Trabajo (1931), la Ley de Jurados Mixtos y la jornada de ocho horas en la agricultura, buscando mejorar las condiciones de vida del movimiento obrero.

5. Reforma Educativa y Cultural

Las autoridades promovieron una educación pública laica, obligatoria, gratuita y mixta. Se crearon miles de escuelas y se extendió la cultura al mundo rural mediante las Misiones Pedagógicas, fomentando la lectura y la alta cultura.

Análisis de Propaganda: Cartel de las Milicias y el Ejército Popular

Texto: Cartel “Todas las milicias fundidas en el Ejército Popular”

Este cartel es una fuente primaria de carácter histórico-propagandístico y temática política. Se sitúa en el contexto de la Guerra Civil Española y fue elaborado por el bando republicano. Su importancia era promover la integración de las distintas milicias en un único ejército organizado, el Ejército Popular, para mejorar la eficacia militar.

Como idea principal, destaca la intención de transmitir unidad, disciplina y organización. La imagen de un soldado formada por diferentes banderas representa la unión de diversas ideologías (republicanos, socialistas, comunistas y nacionalistas) bajo un mismo propósito: la defensa de la República. El mensaje “todas las milicias fundidas” insiste en la necesidad de crear un ejército fuerte y coordinado.

En cuanto a las ideas secundarias, se aprecia la diversidad del bando republicano, reflejando tanto su riqueza ideológica como sus posibles tensiones internas. El cartel busca despertar un sentimiento de identidad colectiva. El uso de colores vivos y diseño moderno responde a las técnicas de propaganda de la época para transmitir un mensaje claro, directo y movilizador.