Teatro posterior a 1939
En el contexto convulso de una España devastada tras la Guerra Civil y sometida a la dictadura franquista, el teatro español experimenta una profunda transformación entre 1939 y 1978. Este proceso suele organizarse en cuatro etapas: autarquía (1939-1950), adaptación (1945-1962), desarrollo (1959-1973) y decadencia (1966-1978).
Etapa de Autarquía (1939-1950)
Durante esta fase, la escena teatral queda marcada por la muerte o el exilio de dramaturgos como Federico García Lorca, Muñoz Seca o Alberti. Surgen diversas corrientes:
- Teatro Arraigado: Acorde con la ideología franquista, recupera formas tradicionales y modelos del Siglo de Oro (ej. Pemán, El Gran Cardenal).
- Alta Comedia: Pretende entretener a un público burgués mediante tramas reconocibles y diálogos elaborados (ej. Calvo Sotelo, ¡Viva lo imposible!).
- Teatro humorístico: Basado en lo absurdo y lo inverosímil (ej. Jardiel Poncela, Eloísa está debajo de un almendro; Mihura, Tres sombreros de copa).
- Teatro Desarraigado: Con Buero Vallejo como máximo exponente (Historia de una escalera), manifiesta una visión trágica de la existencia y una crítica velada a la sociedad represiva.
Adaptación, Desarrollo y Decadencia
En la etapa de adaptación, se consolida el Teatro Social (Buero Vallejo, Sastre) y surge el Teatro Pánico de Arrabal. Durante el desarrollo, predomina el teatro realista (Lauro Olmo, Martín Recuerda) y aparece el teatro independiente (Els Joglars). Finalmente, en la decadencia, destaca el teatro experimental (Nieva). Tras 1978, la desaparición de la censura permite una diversificación en líneas continuistas, innovadoras y renovadoras.
Vanguardias
A comienzos del siglo XX aparecen las vanguardias, movimientos artísticos que influyeron en la Generación del 27. Entre ellos destacan:
- Cubismo: Iniciado por Picasso, rompe con las normas tradicionales (ej. greguerías de Ramón Gómez de la Serna).
- Futurismo: Exalta la velocidad y la técnica (Marinetti).
- Expresionismo: Proyecta la angustia interior (Valle-Inclán, Luces de Bohemia).
- Dadaísmo: Basado en el absurdo y la provocación (Tristan Tzara).
- Creacionismo: Defiende la creación de realidades independientes (Vicente Huidobro).
- Ultraísmo: Prioriza la metáfora audaz (Guillermo de la Torre, Borges).
- Surrealismo: Explora el subconsciente (André Breton, Lorca, Aleixandre).
La poesía posterior a 1939
La poesía española de este periodo refleja la fractura cultural de la posguerra. Se divide en:
- Autarquía: Poesía arraigada (Ridruejo, Panero) frente a la desarraigada (Dámaso Alonso, Aleixandre).
- Adaptación: Auge de la poesía social (Blas de Otero, Gabriel Celaya).
- Desarrollo: La Generación del 50 integra conciencia social y reflexión íntima (Gil de Biedma, Ángel González).
- Decadencia: Los Novísimos rompen con el compromiso social apostando por el esteticismo y el culturalismo (Gimferrer, Vázquez Montalbán).
Novecentismo y Generación del 27
El Novecentismo (c. 1914) se define por su actitud racionalista y europeísta, con Ortega y Gasset como figura central del ensayo y Juan Ramón Jiménez en la lírica. Por su parte, la Generación del 27 destaca por la fusión entre tradición y vanguardia, el surrealismo y, tras la guerra, el exilio de gran parte de sus miembros. Federico García Lorca se erige como la figura más relevante, integrando tradición y modernidad.
Análisis del discurso publicitario
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