La Constitución de 1876 y el Sistema Canovista
La Constitución de 1876, inspirada en la moderada de 1845, estableció las bases del nuevo Estado:
- Monarquía constitucional y parlamentaria: Soberanía compartida entre el Rey y las Cortes.
- Poderes de la Corona: Amplias facultades legislativas y ejecutivas (derecho de veto, potestad para convocar, suspender o disolver las Cámaras y nombramiento de ministros).
- Cortes bicamerales.
- Confesionalidad católica: El Estado garantizaba la dotación de culto y clero.
- Derechos: Amplia declaración de derechos, aunque su concreción se remitía a leyes ordinarias que tendieron a restringirlos.
- Centralización: Administración del Estado y de los territorios unificada.
El Partido Liberal-Conservador
Liderado por Cánovas del Castillo, integraba a moderados, constitucionales disidentes y antiguos unionistas. Su programa se caracterizaba por el inmovilismo y la defensa de la Monarquía, el orden social, la propiedad y la Iglesia. Defendía el sufragio censitario, el exclusivismo católico, la censura y el proteccionismo económico. Tras la muerte de Cánovas (1897), Francisco Silvela asumió el liderazgo, imprimiendo un sello regeneracionista.
El Régimen de la Restauración y el Caciquismo
El Régimen de la Restauración (1874-1923) se basó en el turnismo entre dos partidos dinásticos: el Conservador y el Liberal. Este sistema carecía de una verdadera democracia debido a la limitación de derechos y la manipulación electoral.
Funcionamiento del sistema político
La base del sistema era el acuerdo entre los dos grandes partidos, que coincidían en lo fundamental: defensa de la Monarquía, la Constitución de 1876, la propiedad privada y la consolidación de un Estado liberal, unitario y centralista.
El sistema caciquil
El caciquismo fue un sistema electoral corrupto basado en la manipulación. El cacique, personaje con gran influencia económica y política (terratenientes, prestamistas, notarios, comerciantes), controlaba la circunscripción electoral. Mediante la compra de votos, la falsificación de actas, la adulteración del censo y la coacción, lograban los resultados pactados por las élites, aprovechándose del analfabetismo y la precariedad de la población agraria.
La Guerra de Cuba y la Crisis del 98
Causas del conflicto
- Incumplimiento de la Paz de Zanjón (1878): Provocó el malestar de los criollos.
- Independentismo: Madurez del movimiento independentista cubano.
- Interés estadounidense: Washington apoyó a los insurrectos por motivos económicos y geoestratégicos.
- Política económica: El proteccionismo impuesto por la Restauración frente al librecambismo anterior.
- Factores sociales: Los mambises (campesinos revolucionarios) buscaban terminar con la explotación de los hacendados.
El Tratado de París (1898) y sus consecuencias
El tratado, firmado el 10 de diciembre de 1898, marcó el fin del imperio español de ultramar y el ascenso de Estados Unidos como potencia colonial. Sus puntos clave fueron:
- Independencia de Cuba.
- Cesión de Puerto Rico y la isla de Guam a Estados Unidos.
- Cesión de Filipinas a cambio de una compensación económica menor.
Impacto de la crisis del 98 en España
Aunque la derrota no provocó una crisis política grave ni la quiebra inmediata del Estado, generó una honda conmoción social. Las consecuencias principales fueron:
- Política: Aumento de la injerencia del ejército en la vida política.
- Ideológica: Surgimiento del regeneracionismo como respuesta a la decadencia nacional.