El Trienio Liberal (1820-1823): Reformas, Conflictos y el Fin del Absolutismo

El Trienio Liberal (1820-1823)

El 1 de enero de 1820 triunfó un pronunciamiento en favor de la Constitución, dirigido por el coronel Rafael del Riego al frente de una compañía de soldados que habían de ir a combatir a las colonias americanas. La pasividad del ejército real y la acción de los liberales en las ciudades obligaron al rey a aceptar la Constitución de 1812. También se formó un nuevo gobierno que proclamó una amnistía, que permitió el regreso de liberales y afrancesados, y convocó elecciones, que fueron ganadas por los liberales.

Las nuevas Cortes se formaron con una mayoría de diputados liberales e iniciaron una importante obra reformista. Por una serie de leyes se desarrollaron las libertades de imprenta, asociación y reunión, lo que permitió el impulso de la prensa.

Objetivos y medidas del Trienio

El principal objetivo del Trienio fue consolidar la abolición del Antiguo Régimen. Para ello se tomaron las siguientes medidas:

  • Supresión de los señoríos jurisdiccionales, mayorazgos y vinculaciones: permitió liquidar el feudalismo en el campo. La tierra se convirtió en mercancía.
  • Reforma eclesiástica: suprimía los conventos y secularizaba a los frailes. Se llevó a cabo una desamortización de tierras del clero regular, que pasaron al Estado y fueron vendidas en subasta pública. De esta manera se pretendía limitar el poder de la Iglesia, conseguir recursos para la Hacienda pública y potenciar la producción agraria.
  • Reforma del sistema fiscal: para aumentar los recursos del Estado y disminución del diezmo que cobraba la Iglesia.
  • Eliminación de los gremios: aprobación de la libertad de industria y de circulación de mercancías, lo que favoreció el desarrollo de la burguesía comercial e industrial.

Para mantener el orden público y defender el régimen constitucional, se instauró la Milicia Nacional, un cuerpo de ciudadanos armados, formado por clases medias urbanas. Asimismo, se estableció una nueva división del territorio en provincias y se organizaron los nuevos ayuntamientos y diputaciones por medio del sufragio. Por último, se promulgó un primer Código Penal.

Conflictos y tensiones durante el Trienio

Las reformas provocaron la oposición de la monarquía y de los absolutistas. Fernando VII, que había aceptado el nuevo régimen forzado por las circunstancias, paralizó las leyes que pudo recurriendo al derecho de veto que le otorgaba la Constitución; ello le permitió frenar la abolición de los señoríos. También conspiró contra el gobierno, buscando recuperar su poder absoluto.

El descontento de los campesinos se tradujo en protestas y levantamientos. Los antiguos señores eran ahora los nuevos propietarios y los campesinos se convirtieron en arrendatarios o jornaleros que podían ser expulsados de las tierras si no pagaban; por esto, perdían sus derechos tradicionales. Las nuevas contribuciones agravaron la situación de los campesinos pobres, quienes se vieron indefensos ante las nuevas relaciones capitalistas.

La nobleza tradicional y la Iglesia, perjudicadas por la supresión del diezmo y los privilegios, iniciaron la revuelta contra los gobernantes del Trienio, vinculando el descontento popular con la idea de que la solución era el restablecimiento del orden tradicional.

División interna de los liberales

Las tensiones también se produjeron entre los propios liberales, que se dividieron en dos tendencias:

  • Moderados: gobernaron hasta 1822. Eran partidarios de reformas más favorables a las élites sociales (nobleza y burguesía propietaria), que no provocasen conflictos con el rey.
  • Exaltados: planteaban la defensa de las libertades, el pleno desarrollo de la Constitución y la necesidad de reformas radicales para las clases medias y populares.

La liquidación del Trienio

El triunfo del liberalismo en España se extendió a otros territorios y alarmó a las potencias que formaban la Santa Alianza (Prusia, Rusia, Austria y Francia), con el objetivo de intervenir militarmente ante cualquier amenaza liberal. Las demandas de ayuda de Fernando VII como «rey secuestrado por los liberales» dieron lugar a la formación de un ejército francés, los Cien Mil Hijos de San Luis, bajo el mando del duque de Angulema, que atravesó los Pirineos en 1823 con el fin de restablecer el orden tradicional.

La resistencia del ejército liberal fue escasa. En Cataluña, las tropas se enfrentaron sin éxito; no se consiguió la intervención ciudadana ni la ayuda británica. Tras la ocupación de Madrid, se nombró un Consejo de Regencia y un gobierno absolutista, que canceló las normas y decretos establecidos durante el Trienio. Fernando VII recuperó su posición de monarca absoluto (1823), inició la persecución de los liberales e implantó un régimen de terror.

Conceptos clave

  • Guerrillas: modalidad de guerra irregular basada en el uso de tácticas no convencionales que harían uso de partidas que acosan, hostigan y boicotean al enemigo de forma improvisada.
  • Antiguo Régimen:
    • Política: soberanía del rey, orden divino, poder absoluto.
    • Social: sociedad estamental, división según el nacimiento, privilegiados y no privilegiados.
    • Economía: rural y agraria, y mercantilismo.