La Restauración Borbónica y el Sistema Canovista (1874-1902): Política, Sociedad y Nacionalismos

La Restauración Borbónica (1874-1902): Cánovas del Castillo y el Turno de Partidos

El golpe de Estado del General Pavía ponía fin a la Primera República e iniciaba una dictadura militar dirigida por el General Serrano. Cánovas del Castillo apoyaba el derecho al trono del hijo de Isabel II, el Príncipe Alfonso, y ofreció como solución para salir de la crisis política la restauración de la monarquía orgánica. Alfonso firmó un manifiesto en el que defendió el régimen político que se pretendía restaurar.

El Manifiesto de Sandhurst tenía como modelo de Estado:

  • Monarquía liberal y parlamentaria.
  • La unidad de España con un poder fuerte y centralizado.
  • El mantenimiento de la tradición católica.

La Restauración de la Monarquía

Cánovas deseaba una restauración de manera pacífica y sin intervención militar, pero el proceso se precipitó con el pronunciamiento del General Martínez Campos en 1874 (Pronunciamiento de Sagunto). Alfonso XII se convertía en el nuevo Rey de España y estableció sus objetivos políticos:

  1. Una monarquía bajo los principios del liberalismo para conseguir estabilidad política.
  2. Integración del sistema liberal a través del partido de Mateo Sagasta.
  3. Consolidación del poder civil.
  4. Poner fin a los conflictos que amenazaban la integridad territorial.

El Sistema Canovista

Cánovas diseñó un modelo político conocido como el Régimen de la Restauración o el sistema canovista. Este se inspiraba en el modelo político inglés, bajo la doctrina del liberalismo doctrinario. El sistema se basaba en:

  • Soberanía compartida entre el Rey y las Cortes.
  • Bipartidismo: Siguiendo el modelo anglosajón, se fundan dos grandes partidos:
    • El Partido Conservador, liderado por Cánovas, que representaba los intereses de la oligarquía y el clero.
    • El Partido Liberal, dirigido por Sagasta, formado por las clases medias.
  • Turno de Partidos: Ambos partidos se comprometían a pactar el traspaso de poder de forma pacífica.

La Regencia de María Cristina de Habsburgo (1885-1902)

Tras la muerte de Alfonso XII, la regencia pasó a su esposa, María Cristina, cuyo hijo sería el futuro rey Alfonso XIII. Los carlistas y republicanos vieron en la muerte del monarca una oportunidad para impulsar sus reclamaciones. Cánovas y Sagasta reaccionaron firmando el Pacto de El Pardo (noviembre de 1885), en el que ambos líderes se comprometían a respetar la gestión de gobierno, mantener las leyes y respetar las reglas del Turno de Partidos.

Se alternaron en el poder:

  • Los liberales, bajo cuyo mandato se aprobó un nuevo Código Civil, una ley de jurado y el sufragio universal masculino.
  • Los conservadores.

La Crisis del Sistema

La Crisis de 1898 hizo adelantar la mayoría de edad de Alfonso XIII. El sistema canovista y el turno de partidos aumentaron las críticas sobre su funcionamiento. Los resultados electorales no obedecían a la voluntad popular, ya que los cambios de gobierno estaban pactados de antemano; las elecciones recurrían sistemáticamente al pucherazo.

En el proceso electoral tenían un papel fundamental el Ministerio de Gobernación y los gobernadores provinciales. El régimen de la Restauración consolidó a la monarquía como garantía de estabilidad política e impuso el poder civil, lo que supuso el fin de las Guerras Carlistas y de la sublevación cubana con la firma de la Paz de Zanjón.

Las Fuerzas de Oposición

  • El Carlismo: Tras la Tercera Guerra Carlista, pasó a localizarse en el País Vasco y Navarra, acabando por renunciar a las armas.
  • Republicanos: Con influencia de las clases medias, su proyecto político progresista se basaba en la educación y la ciencia.
  • El Movimiento Obrero: Se creó la Primera Internacional en 1864 y el movimiento se dividió en dos: el marxismo (socialismo) y los anarquistas (contrarios al régimen burgués y parlamentario).

La Constitución de 1876

Esta constitución era de carácter conservador, basada en la de 1845, aunque permitía la ampliación de leyes de forma liberal. Sus características principales son:

  • Soberanía compartida entre el Rey y las Cortes.
  • Refuerzo del papel del monarca.
  • Cortes bicamerales con poderes limitados (Senado elitista y Congreso con diputados electivos).
  • Reconocimiento de derechos individuales.
  • Confesionalidad católica del Estado.
  • Centralización administrativa.

Nacionalismos y Regionalismos: Cataluña, País Vasco y Galicia

Se producen en Europa movimientos sociales en los que se asocian las ideas liberales con el sentimiento nacional. La corriente patriótica da lugar a un movimiento cultural: el Romanticismo. El sentimiento patriótico se manifiesta en naciones sin Estado, produciendo insurrecciones nacionales.

El Catalanismo

Comenzó con el movimiento cultural conocido como la Renaixença (que promueve la lengua, cultura e historia catalanas). Se incluyeron reivindicaciones políticas para reconocer la identidad catalana o «hecho diferencial».

  • Durante la Primera República surgió el proyecto federal. Figueras y Pi i Margall fueron sus principales defensores.
  • Tendencias tras la República: La regionalista de Torres i Bages (autora de La Tradició Catalana) y la autonomista de Almirall.
  • En 1882 se crea el Centre Català, que redacta el Memorial de Agravios reclamando políticas librecambistas.
  • En 1891 se crea la Unió Catalanista, que pone en marcha las Bases de Manresa, reclamando la autonomía y el restablecimiento de la Generalitat.
  • Prat de la Riba fundó la Lliga Regionalista, dirigida por Francesc Cambó. Su participación provocó críticas de la izquierda catalanista, organizada en el grupo Estat Català (Esquerra Republicana), cuyo planteamiento era soberanista.

El Nacionalismo Vasco

Su origen proviene de los movimientos foralistas que apoyaron al carlismo. La derrota carlista supuso la abolición de los fueros históricos y el desarrollo industrial produjo la llegada de inmigrantes no vascos (maketos). Sabino Arana fundó en 1894 el PNV (Partido Nacionalista Vasco) de raíz carlista y conservadora, promoviendo la creación de un Estado propio: Euskadi.

El Regionalismo Gallego o Galleguismo

Su desarrollo fue más lento. Su origen está vinculado al movimiento literario O Rexurdimento, con figuras como Rosalía de Castro. Su marido, Manuel Murguía, fundó la Asociación Regionalista Galega. El proceso nacionalista se consolidó con el Partido Nacionalista Galego liderado por Castelao.

Génesis y Desarrollo del Movimiento Obrero en España

Existía una falta de atención política a la cuestión social por la aplicación del liberalismo económico, que rechazaba el intervencionismo. El origen del movimiento obrero en España se sitúa en el reinado de Isabel II. Los primeros movimientos surgen en 1830 con la Unión de Clases y la protección mutua de tejedores en Barcelona, y en Madrid con la Asociación de Impresores.

La AIT y la División Ideológica

En 1864 se fundó en Londres la AIT (Asociación Internacional del Trabajo). Su líder, Karl Marx, defendía el control del Estado por la clase obrera. Paralelamente, el anarquismo de Mikhail Bakunin aspiraba a una sociedad sin Estado y rechazaba los partidos políticos.

Con la Revolución de 1868 se intensificaron las reivindicaciones. Bakunin envió a Giuseppe Fanelli para organizar la sección española de la AIT, creando la FRE (Federación Regional Española). Más tarde, llegó a Madrid Lafargue (mencionado a veces como Wagner en crónicas de la época) con la intención de reconducir el marxismo. La ruptura entre marxistas y anarquistas se materializó en el Congreso de La Haya de 1872.

Nuevas Formaciones

  • Tendencia Marxista: Fundaron el PSOE (Partido Socialista Obrero Español), liderado por Pablo Iglesias. Crearon el sindicato UGT (Unión General de Trabajadores) para mejorar las condiciones laborales.
  • Tendencia Anarquista: Influyente en el campesinado andaluz y obreros catalanes. Se dividió en:
    • Acción directa: Grupos como La Mano Negra (propuesta por Kropotkin).
    • Acción sindical: Proponía la huelga general revolucionaria. Se creó la FTRE, sustituida posteriormente por la CNT (Confederación Nacional del Trabajo).
  • Sindicatos Católicos: La Iglesia fundó los Círculos Católicos para amparar a los obreros, rechazando la lucha de clases y colaborando con los patronos.