El ocaso del sistema de la Restauración (1902-1923)
Cuando Alfonso XIII accede a la mayoría de edad en 1902, la situación política española estaba marcada por las consecuencias de la crisis del 98 y el fracaso de los intentos de reforma. A este problema se le añade la Guerra de Marruecos y la expansión del movimiento obrero y del nacionalismo.
El reinado de Alfonso XIII empezó con intentos de regeneración del sistema político de la Restauración, pero pronto surgieron crisis en los partidos Conservador y Liberal. En 1917, España se enriqueció con la exportación de productos durante la Gran Guerra, pero también se experimentó una crisis social y militar que desembocó en una huelga general revolucionaria en agosto. El sistema político se descomponía y entre 1918 y 1923 se sucedieron trece gobiernos sin solucionar los grandes problemas del país. El asesinato de Eduardo Dato y los fracasos en la guerra de Marruecos fueron los golpes definitivos que acabaron con el sistema político de la Restauración.
Después de la Primera Guerra Mundial, la economía española se vio afectada por una disminución de la producción, aumento del desempleo y subida de precios, lo que desató conflictos laborales y el surgimiento del pistolerismo. En Andalucía se produjo el trienio bolchevique, un movimiento de agitación socialista y anarquista. Paralelamente, España y Francia intentaron establecer un protectorado en Marruecos, lo que llevó a la ocupación del Rif y una guerra de guerrillas.
La Dictadura de Miguel Primo de Rivera (1923-1930)
La derrota en la campaña militar de Annual en 1921 provocó una crisis en el ejército y el gobierno, lo que llevó a un golpe de Estado liderado por Miguel Primo de Rivera en 1923. Primo de Rivera exigió al rey que el poder pasara a los militares, instaurando una dictadura que duró desde 1923 hasta 1930. El régimen se dividió en dos períodos:
- Directorio Militar (1923-1925)
- Directorio Civil (1925-1930)
En su manifiesto, Primo de Rivera justificó el golpe de Estado debido a la inoperancia del sistema constitucional y el peligro de revolución social. En un principio, el dictador tuvo un discurso regeneracionista y encontró apoyo en las clases conservadoras, la «masa neutra», el ejército y la Iglesia. Sin embargo, la oposición creció con el tiempo, sumando a comunistas, anarquistas, republicanos, intelectuales y el PSOE.
Gestión y caída del régimen
La dictadura buscó acabar con el caciquismo disolviendo los ayuntamientos y creando comités designados. Se creó la Unión Patriótica Nacional para apoyar políticamente al régimen. Para terminar la guerra en Marruecos, el dictador asumió el mando y colaboró con Francia, logrando el exitoso desembarco de Alhucemas (1925). Esto le dio prestigio al régimen, permitiéndole avanzar hacia una etapa con mayor presencia de civiles como José Calvo Sotelo y Eduardo Aunós.
A pesar de los proyectos de obras públicas y la creación de monopolios estatales, el aumento del gasto y la deuda, sumado a la represión en Cataluña (prohibición del catalán y la sardana) y la Gran Depresión, terminaron por erosionar los apoyos del régimen.
El fin de la Monarquía y la llegada de la II República
En enero de 1930, Primo de Rivera renunció debido a su enfermedad, dando paso a la Dictablanda del general Berenguer. Este gobernó mediante decretos y retrasó la convocatoria de elecciones, aumentando la agitación popular. En agosto, republicanos, catalanistas de izquierda y socialistas firmaron el Pacto de San Sebastián para acabar con la monarquía.
Tras la dimisión de Berenguer, el almirante Aznar organizó un gobierno de concentración y convocó elecciones. Aunque los monárquicos ganaron en zonas rurales, la coalición republicano-socialista triunfó en las ciudades. La República fue proclamada en Éibar y Barcelona, y el Comité revolucionario tomó el poder en Madrid, mientras que Alfonso XIII partió al exilio desde Cartagena, dando inicio a la II República en España.